Canet recupera la película '1963. El cine del sol', rodada por los vecinos de la localidad

Comarca y empresa

Se proyectará el próximo miércoles 29 de julio en la Casa de los Llanos

  • Fotograma de la película '1963.El cine del Sol'.
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VALÈNCIA. No es Cinema Paradiso, ni lo pretende. Pero hay algo de la famosa cinta de Giuseppe Tornatore en 1963. El cine del Sol, la película rodada en 2014 por los caneteros Vicente Ibáñez y Benjamín Pons, y que podrá verse el próximo miércoles 29 de julio en la Casa de los Llano (22 h). Protagonizada por Carles (encarnado por el joven actor Carlos Gónzalez), la cinta recupera el espíritu del pueblo en los años 60 cuando el director de la cinta, Vicente Ibáñez, comenzó una relación de amor con el cine que dura hasta hoy.

Según explicó el alcalde de Canet, Pere Antoni, “para nosotros es muy importante dar a conocer la película de Vicente Ibáñez porque es la única rodada en Canet y por los propios vecinos y vecinas del pueblo. Además, destaca por lo bien que recoge cómo era la localidad a principios de los 60, cuando el ocio de la localidad giraba alrededor de nuestro cine. Es un testimonio que, cada año que pasa, tendrá más valor”.

1963. El cine del Sol es una película de 43 minutos, grabada con cámara digital, que se inspira en hechos reales, la infancia de Vicente Ibáñez y su pasión por las películas que, probablemente, nació cuando asistió a la proyección de Los 5.000 dedos del Dr. T. (Roy Rowland) en el cine Serrano, situado en la plaza de la Iglesia, y que con el tiempo se transformó en biblioteca. “Me encantaba el cine, y los lunes iba a la basura a recuperar todos los trozos de celuloide que se tiraban por algún motivo y los coleccionaba -recuerda Ibáñez. Luego, en casa, con una linterna los proyectaba-. Luego, con una linterna, los proyectaba en casa para mis amigos”.

Esta anécdota es el germen de 1963. El cine del Sol. En la andana de su vivienda natal había un pequeño agujero por el que se filtraba un rayo de luz solar que, además, conseguía controlar con un espejo que tenía colocado fuera. Pero el resultado era bastante tosco así que, un día, se llegó en bicicleta hasta la papelería Gil de Puerto de Sagunto, compró una lupa y la convirtió en un improvisado proyector. Así, subido a unas sillas, iba proyectando los fotogramas sobre la pared. “El resultado era increíble”, recuerda sobre sus pinitos como operador. Todo esto está reflejado en la película.

1963. El cine del Sol es, en realidad, el premio a un año de trabajo y al esfuerzo colectivo. Su inseparable amigo Benjamín Pons fue el encargado de ayudarle con el guión y de recrear,  con un realismo que sorprende, la entrada del cine Serrano. Para simular la proyección, tuvieron que ir hasta Navajas donde un coleccionista tenía una máquina de cine de la época. No fue la única complicación: los pupitres de la época, para una escena que recrea el aula de un colegio, los consiguieron en Benifairó.

Biografía en imágenes

La historia de Vicente Ibáñez, es también la de su pasión por el cine, una afición que no solo se plasma en sus películas, también en una colección de carteles de la época que pide a gritos ser expuesta, algunos de los cuales aparecen en la película. “Cuando el dueño del cine los ponía por el pueblo, yo iba por detrás y me los llevaba. Al final, vino a casa y le pidió a mi madre que me los llevara el lunes, después de las proyecciones”. Pero tanta devoción por el séptimo arte también tuvo algún sinsabor, como cuando se llevó unos programas de mano al colegio y el maestro los rompió por no atender a la lección, escena que también aparece en la película. Aunque para disgusto el que le dio su padre cuando utilizó el cartel de Siete novias para siete hermanos para hacer un catxirulo.

Tema aparte es la música. La banda sonora la compuso, de manera totalmente desinteresada, el músico local Cristobal Navarro. Además, Ibáñez había conocido al compositor Gerardo Sanchis (conocido en toda Europa y cuyo currículo incluía haber recorrido medio mundo con la orquesta de un crucero) y recuperó la canción que entonaban los niños y las niños de Canet cuando iban a la iglesia a ‘Doctrina’. A la entrada de la parroquia de Sant Pere, además, había siempre un espacio reservado para anunciar las películas de la semana “y ponían también la clasificación, así que si no era para todos los públicos ya sabías que esa semana no ibas al cine”, recuerda el director.

Como aperitivo a la presentación de al película, se proyectará el cortometraje Sonata Gris, el segundo que rodaron Ibáñez y Pons allá por los años 70 (su primera incursión fue El Paraguas, que rodaron en un solo día en 1973) en super 8 mm. Se trata de un pequeño drama protagonizado por María Jesús Caballer y Vicent Sanhermelando, una historia de amor trágico, cuyo principal atractivo es mostrar cómo era Canet (y sobre todo, la playa) en aquella época en la que el turismo aún no había llegado. Todos estos títulos forman parte de una filmografía que incluyen cinco cortos, dos mediometrajes, y varios documentales dedicados a la historia de los clavarios de Canet, al futbolista Federico Sampedro (que triunfó en el Barça) y a Marilyn Monore.

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