VALÈNCIA. En pleno procedimiento interno del PSOE por las dos denuncias de acoso sexual y laboral contra el alcalde de Almussafes, Toni González, el grupo municipal socialista de la localidad mantiene "todas las vías abiertas", incluida la posibilidad de abandonar el partido, en un pulso directo con la dirección autonómica que lidera Diana Morant.
Aunque los concejales no han formalizado su salida, el escenario de ruptura está sobre la mesa y ha intensificado la presión interna. El conflicto, que combina acusaciones graves con una disputa orgánica de fondo, amenaza con fracturar al socialismo local en el municipio con mayor número de militantes que tiene el PSPV en la Comunitat.
En este sentido, tal y como ya contó Valencia Plaza hace dos meses, el caso amenaza con reproducir un escenario ya conocido por los socialistas valencianos en Ontinyent: la pérdida de un bastión municipal no solo en las urnas, sino a través de una fractura interna que podría derivar en un traspaso de militantes a Ens Uneix. De esta manera, según el alcalde de Almussafes, "todas las vías las tenemos abiertas". Y añade: "Lo que no voy a consentir es que se me condene sin pruebas".

- El alcalde de Almussafes, Toni González -
- Foto: KIKE TABERNER
Choque frontal con la dirección autonómica
La parte política del conflicto ha adquirido peso tras unas declaraciones de Diana Morant en las que llegó a tildar a González de "putero". El alcalde considera que no se ha respetado su derecho constitucional a la presunción de inocencia y critica que desde la dirección autonómica se hayan realizado valoraciones antes de que exista resolución judicial firme.
"Ante la falta total del cumplimiento de un derecho constitucional, como es la presunción de inocencia, toda una ministra de España no ha respetado ese principio", sostiene. Y advierte: "Desde el primer momento estamos condenados".
El enfrentamiento no es menor. Morant, además de ministra, es la secretaria general del PSPV y el choque con un alcalde de su propio partido en medio de un expediente interno añade tensión en un momento políticamente sensible para los socialistas.

- La ministra de Ciencia y secretaria general del PSPV, Diana Morant. -
Las denuncias y las acciones del alcalde
El conflicto político tiene como telón de fondo dos denuncias presentadas ante el CADE (Canal de Atención de Denuncias Éticas) del PSOE. La primera fue interpuesta por una trabajadora municipal por presunto acoso sexual y laboral. La segunda fue formalizada por otra mujer ante los órganos internos del partido e incluiría comentarios de contenido sexual y un supuesto beso no consentido. Actualmente, el órgano antiacoso del PSOE mantiene abierta una investigación interna por ambas denuncias.
Por su parte, González presentó el pasado 24 de diciembre una denuncia ante la Guardia Civil por presuntas injurias y calumnias contra la segunda mujer que le acusa. El alcalde sostiene que los hechos que se le atribuyen son "falsos" y enmarca ambas denuncias en lo que considera una "campaña de derribo personal" contra su figura. Asimismo, asegura que el marido de esta mujer le habría proferido amenazas de muerte, extremo que también habría puesto en conocimiento de las autoridades.
El primer edil niega rotundamente los hechos y afirma disponer de actas notariales, una comparecencia grabada y testimonios que —según defiende— respaldan su versión. Tras hacerse pública la primera denuncia, dimitió de todos sus cargos orgánicos en el partido, si bien mantiene la Alcaldía como no adscrito. El PSPV constituyó una gestora en la agrupación local y Morant reclamó públicamente su dimisión como alcalde o la entrega del acta, una exigencia que el regidor ha rechazado hasta la fecha.