VALÈNCIA. La proliferación de la caña común (Arundo donax) ya era un problema habitual en numerosos barrancos valencianos antes de la Dana del 29 de octubre de 2024. Sin embargo, la riada agravó esa situación. La fuerza del agua arrastró los rizomas —los tallos subterráneos mediante los que se reproduce esta especie invasora— y favoreció su expansión a tramos donde apenas tenía presencia. Desde entonces, su eliminación se ha convertido en una de las principales demandas de los municipios afectados.
Para dar respuesta a ese problema, la Generalitat Valenciana destinará 56 millones de euros a la renaturalización de las riberas del Turia, el Magro, el barranco del Poyo y el de Picassent. La actuación figura entre los próximos hitos del Plan Endavant, el programa autonómico para la reconstrucción y recuperación de las zonas afectadas por la Dana. El Consell sustituirá la vegetación invasora por especies autóctonas en estos entornos, de modo que mejorará su comportamiento ante futuros episodios de lluvias intensas.
La intervención consistirá en retirar la caña común y favorecer la recuperación de la vegetación propia de ribera. Para evitar que la especie vuelva a extenderse, la Generalitat empleará distintos sistemas de control del rebrote, entre ellos la colocación de coberturas opacas sobre el terreno, una técnica destinada a impedir el desarrollo de los rizomas antes de proceder a la replantación de especies autóctonas.
El objetivo es recuperar el equilibrio ecológico de estos espacios y revertir la expansión de una planta que, después de la riada, colonizó nuevas zonas al ser arrastrada por la corriente. Según trasladan desde la Generalitat, la actuación se enmarca dentro del concepto de renaturalización que recoge el programa autonómico de reconstrucción tras la Dana, entendido como la restauración ambiental de los entornos fluviales.
Complementaria a otras actuaciones de prevención
Esta inversión convive con otras intervenciones que se desarrollarán bajo el marco del Plan Endavant en los próximos meses, como el Sistema de Parques Metropolitanos o el corredor verde en Monnegre (Mutxamel). La Generalitat defiende que todas estas medidas responden a una misma estrategia: la adaptación del territorio frente al riesgo de inundaciones.
En ese contexto, el Gobierno valenciano insiste en que la recuperación de las zonas afectadas requiere la implicación de todas las administraciones. Aunque la Generalitat actuará sobre las riberas y el entorno de los cauces, las obras hidráulicas de mayor envergadura y las labores de mantenimiento del dominio público hidráulico corresponden a la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ).
Por ello, el Consell defiende que ambas líneas de intervención deben avanzar de forma coordinada para completar la reconstrucción tras la Dana. A su juicio, la restauración ambiental de las riberas y las actuaciones hidráulicas en los barrancos son medidas complementarias para reforzar la resiliencia del territorio y reducir el riesgo frente a episodios climáticos extremos.
