El consumidor de la zona Dana compra con más cautela: crece el ahorro y pierde fuerza la reposición

Comarca y empresa

Dos años después de las inundaciones, las familias planifican más sus compras y miran más los precios, mientras el comercio local busca recuperar una clientela que todavía no ha vuelto por completo

  • Una tienda de indumentaria fallera en Picanya afectada por la Dana de 2024.
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VALÈNCIA. La recuperación del consumo en los municipios afectados por la Dana del 29 de octubre de 2024 entra en una nueva fase. Tras dos años marcados por la reposición de muebles, electrodomésticos y otros bienes dañados por las inundaciones, las compras extraordinarias pierden peso y las decisiones cotidianas de gasto están cada vez más condicionadas por el ahorro, la cautela y la sensibilidad al precio.

El reto para el comercio local ya no consiste solo en recuperar su actividad, sino también en volver a atraer a una clientela cuyas prioridades y hábitos de compra han cambiado. Este giro responde, en parte, a que las necesidades más urgentes de reposición se han ido cubriendo. Durante 2025, las indemnizaciones de los seguros y las ayudas de administraciones y entidades privadas contribuyeron a financiar la compra de bienes duraderos que se perdieron en las inundaciones.

  • Comercio afectado por la Dana en Paiporta. - Foto: ALEJANDRO MARTÍNEZ VÉLEZ/EP

Sin embargo, en 2026 ese impulso ha comenzado a moderarse, aunque todavía continúan las reparaciones y los gastos vinculados a la reconstrucción. Por tanto, el consumo se apoya cada vez menos en las compras excepcionales derivadas de la catástrofe y más en la capacidad de gasto ordinaria de los hogares, condicionada también por la inflación y el encarecimiento de los precios.

Más planificación y una mayor tendencia al ahorro

"Ahora se muestra una tendencia a planificar más las compras y también una mayor tendencia al ahorro", explicó el responsable del estudio sobre la actividad económica en la zona cero de la Dana, Amadeo Aznar, durante la presentación del informe este miércoles en Cámara Valencia. Las familias se muestran más prudentes, valoran con mayor detenimiento las compras importantes y procuran mantener un colchón económico, en la medida en que sus posibilidades se lo permiten. 

La reposición de los bienes dañados ha condicionado parte del gasto de los hogares durante estos dos años. Ahora, una vez cubiertas algunas de las necesidades más urgentes, la subida de los precios tiene un peso creciente en las decisiones de compra. Los bienes duraderos y las adquisiciones que pueden aplazarse se estudian con más cuidado, mientras el ahorro gana importancia como forma de afrontar posibles imprevistos. 

Este cambio de comportamiento se refleja en la distancia que todavía existe entre la recuperación de la actividad empresarial y la vuelta de la clientela. Según los datos presentados por Cámara Valencia, alrededor de siete de cada diez establecimientos han recuperado o superado su nivel de actividad anterior a la Dana. Sin embargo, un 27% todavía tiene menos clientes que antes de las inundaciones. 

La diferencia resulta especialmente visible en dos sectores. En la hostelería y la restauración, la mitad de los negocios no ha recuperado su número de clientes previo a la catástrofe. En el comercio minorista no alimentario, la proporción alcanza el 43,8%. Son indicadores distintos: un negocio puede haber recuperado parte de su actividad sin haber vuelto a atraer al mismo volumen de público.

El comercio de proximidad mantiene su papel, pero cambian los hábitos

La compra en negocios locales ganó protagonismo durante 2025, en parte por la voluntad de apoyar a los negocios afectados y por las dificultades para acceder a algunos comercios. Esa solidaridad se ha mantenido, aunque empieza a moderarse a medida que avanza la reconstrucción. 

Una de las herramientas de apoyo al consumo fue el Bono Comercio Dana de la Diputación de Valencia y gestionado por Cámara Valencia, que generó compras por valor de 9,28 millones de euros durante el segundo semestre de 2025. En paralelo, el informe destaca el Bono Hostelería de la Generalitat como un gran incentivo, cuya vigencia se mantiene en los municipios afectados hasta el próximo mes de diciembre.

El presidente de Cámara Valencia, José Vicente Morata, defendió la continuidad de estas medidas ya que "estimulan la demanda", ayudan a que los clientes vuelvan a los establecimientos afectados y atraen a consumidores de otras zonas. A estos mecanismos de apoyo se suma un cambio en los canales de compra.

Durante los periodos en que algunos comercios no podían atender con normalidad a sus clientes, las compras por internet permitieron cubrir necesidades que no podían resolverse en los establecimientos físicos. Parte de ese comportamiento se ha consolidado: las tiendas tradicionales conviven ahora con alternativas digitales y los consumidores combinan ambos canales según el producto, la disponibilidad y el precio.

La contención del gasto también se aprecia en la hostelería. Aunque la afluencia de clientes se recupera de manera progresiva, el importe medio de las consumiciones y las cuentas es más reducido, según el estudio de Cámara Valencia. La vuelta de la clientela, por tanto, no siempre se traduce en un aumento equivalente del gasto.

La accesibilidad y la percepción del riesgo siguen pesando

Con todo, la recuperación del consumo no depende solo de la capacidad económica de los hogares. El estado del entorno urbano, los accesos y la percepción de la seguridad también condicionan las visitas a los municipios afectados. El 48% de los establecimientos consultados señala que los problemas del entorno urbano o de accesibilidad pueden afectar a su actividad.

Además, las alertas por lluvia y el recuerdo de las inundaciones pueden desincentivar las visitas, especialmente cuando se percibe que desplazarse hasta determinadas zonas entraña dificultades o riesgos. No obstante, el informe no apunta a un traslado generalizado de los negocios hacia otras áreas, pese a que sí recoge cambios en la composición comercial de algunas localidades.

  • Interior de un comercio afectado por la Dana en Paiporta. - Foto: ALEJANDRO MARTÍNEZ VÉLEZ/EP

En determinados casos han cerrado establecimientos tradicionales de alimentación, como carnicerías o pescaderías, mientras han ganado presencia negocios de peluquería, gimnasios y servicios personales. Pero, según señaló Aznar durante la presentación del informe, "parte de estas transformaciones ya venía produciéndose antes de la Dana", por lo que no se puede atribuir todo el cambio a la riada. 

Asimismo, los mercados municipales y las plazas de venta también han desempeñado un papel fundamental en la recuperación de las rutinas de compra y de la vida de los vecinos afectados. Más allá de la transcción comercial, estos espacios han ayudado a recuperar puntos de encuentro y a restablecer hábitos en las localidades de la zona cero. 

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