Comarca y empresa

El coste de reabrir y la falta de relevo generacional aceleran el cierre del comercio local tras la Dana

Confecomerç apuesta por los 'bonos comercio' y las deducciones fiscales para impulsar el consumo en zonas afectadas

  • Una papelería de Paiporta, que estuvo afectada por la Dana.
Suscríbe al canal de whatsapp

Suscríbete al canal de Whatsapp

Siempre al día de las últimas noticias

Suscríbe nuestro newsletter

Suscríbete nuestro newsletter

Siempre al día de las últimas noticias

VALÈNCIA. Cada comercio tiene su propia historia desde aquel 29 de octubre de 2024. Algunos abrieron en cuestión de semanas, otros tardaron meses en retirar el barro y otros tantos no volvieron a subir la persiana. Este miércoles se cumple un año y medio de la Dana y la situación de los negocios locales en las zonas más afectadas difiere según la capacidad de cada establecimiento para afrontar los efectos de la riada. No solo por los daños materiales, sino por decisiones que venían gestándose desde antes. 

El presidente de Confecomerç, Rafael Torres, sitúa en este punto una de las claves de la evolución del sector. Torres comenta que no hay un perfil único de nuevos negocios que han abierto después de la Dana, pero sí un patrón claro en los cierres: afectan a pequeños comercios que tenían una elevada inversión en equipamiento técnico, especialmente aquellos con obradores o maquinaria específica, como panaderías o carnicerías. 

  • Imagen de archivo del presidente de Confecomerç, Rafael Torres.- Foto: EDUARDO MANZANA

En estos casos, la reapertura exigía algo más que reparar los daños. Requería asumir de nuevo un coste elevado, en un contexto en el que muchos propietarios ya estaban cerca de la jubilación. La falta de relevo generacional, explica Torres, ha sido determinante y, aunque es un problema que la Dana no ha creado, sí lo ha agravado. Por tanto, la riada funcionó como un "acelerador de decisiones": ante la incertidumbre y sin continuidad asegurada, muchos optaron por no retomar la actividad económica. 

El impacto es doble. Por un lado, desparecen negocios que ya estaban consolidados en los municipios y, por otro, se pierde parte del conocimiento asociado a ellos. Se trata, en muchos casos, de comercios con procesos productivos propios y una fuerte carga artesanal, donde la transmisión del oficio resulta fundamental. Su cierre no solo reduce la oferta comercial, sino que afecta a un patrimonio intangible ligado a la cultura y a la economía local.

'Bonos comercio' y deducciones fiscales

Desde Confecomerç advierten de que esta pérdida responde tanto a factores coyunturales como estructurales. Por eso, plantean la necesidad de un plan estratégico que ayude a preservar estos negocios y profesiones, acompañado de medidas concretas para reactivar la demanda. Entre ellas, destacan la puesta en marcha de iniciativas como los 'bonos comercio' y la aplicación de deducciones fiscales dirigidas a incentivar el consumo.

El propio Torres ya expuso este planteamiento la semana pasada en Paiporta, durante una reunión institucional junto al alcalde, Vicent Ciscar; la delegada del Gobierno, Pilar Bernabé; la secretaria de Estado de Comercio, Amparo López y la gerente de la Asociación de Comerciantes de Paiporta (Acopa), Silvia Muñoz. Allí, el presidente de Confecomerç explicó que en torno al 20% de los comercios que existían antes de la Dana ya no continúan, aunque matizó que, en términos netos, la actividad se ha ido recomponiendo con nuevas aperturas, sobre todo en el ámbito de los servicios.

También insistió en que el "reloj generacional se ha acelerado" tras la riada, lo que explica parte de esos cierres. En este momento, añadió, el debate ya no se centra tanto en las ayudas como en la dinamización. Los 'bonos comercio' vuelven a aparecer como una herramienta útil para dirigir el gasto hacia el comercio de proximidad, mientras que las bonificaciones fiscales podrían ayudar a aliviar el esfuerzo de reconstrucción asumido por los negocios.

¿Qué piden los comercios de proximidad?

Una línea que coincide con las demandas trasladadas por la gerente de Acopa en ese mismo encuentro. Muñoz fue clara al definir la prioridad del sector: "El comercio no quiere ayudas a cambio de nada, lo que quiere es vivir vendiendo". A partir de ahí, planteó tres propuestas concretas. La primera, de carácter inmediato, pasa por implementar bonos comercio en las áreas afectadas para incentivar la demanda en el corto plazo. Se trata, explicó, de una medida viable dentro de las competencias estatales y con capacidad para activar el consumo en zonas concretas.

Las otras dos tienen un enfoque más estructural. Por un lado, reclamó una campaña nacional de apoyo al comercio local que vaya más allá de mensajes simbólicos y ponga en valor su impacto en términos de sostenibilidad, cohesión social y economía. Por otro, planteó la necesidad de corregir lo que considera una desigualdad en la competencia con grandes plataformas de venta online.

  • Una frutería afectada por la Dana en Paiporta.- Foto: MARGA FERRER

En este punto, Muñoz señaló directamente a operadores internacionales como Amazon o Shein que, a su juicio, compiten en condiciones fiscales diferentes. Por ello, propuso estudiar la creación de un impuesto específico o medidas equivalentes que permitan equilibrar el mercado. Incluso sugirió avanzar hacia un modelo de protección del comercio inspirado en políticas europeas como la PAC, adaptado a las particularidades del sector. 

Cabe recordar que el comportamiento del consumidor también ha cambiado, aunque de forma más gradual. Tras el impulso inicial de apoyo a los negocios afectados por la Dana, el consumo se ha ido normalizando en un contexto de mayor prudencia económica. Hoy predomina una compra más planificada, aunque se mantiene cierta preferencia por lo local cuando precio y calidad son comparables. Ese escenario obliga al comercio de proximidad a moverse entre dos frentes: recuperar la clientela habitual y adaptarse a unos hábitos más exigentes, donde el canal online y el factor precio ganan peso.

Recibe toda la actualidad
Valencia Plaza

Recibe toda la actualidad de Valencia Plaza en tu correo

La Diputación de València invierte 50 millones en las comarcas y en ayudas a entes sociales, empresariales, educativos y culturales