El Patricova endurece la construcción en zona Dana: las nuevas viviendas se elevarán casi un metro

Comarca y empresa

La revisión del plan amplía un 61,2% la superficie con peligrosidad por inundación en cuatro ámbitos prioritarios, con un aumento del 125,7% en l'Horta Sud

  • Imagen de archivo de los efectos de la Dana en Paiporta.
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VALÈNCIA. La Generalitat quiere endurecer las condiciones para construir en zonas inundables de la Comunitat Valenciana. La revisión del Plan de Acción Territorial sobre Prevención del Riesgo de Inundación (Patricova), que se ha presentado este jueves, plantea elevar las viviendas de nueva construcción para reducir los daños que podría causar una futura riada y adaptar las normas urbanísticas a los escenarios de inundación más extremos.

El plan vigente fue aprobado en 2003 y actualizado en 2015, por lo que la revisión busca adaptar sus criterios a los nuevos análisis del riesgo y a las consecuencias de episodios como la Dana del 29 de octubre de 2024. La principal novedad está en la revisión del Anexo I de las normas urbanísticas del Patricova, que regula los criterios para construir en terrenos inundables. Frente al criterio vigente, que establece elevar 80 centímetros el suelo de la planta baja respecto a la calle en determinados niveles de peligrosidad, la propuesta toma como referencia la cota de inundación correspondiente a un periodo de retorno de 500 años.

Esto significa que la altura de las viviendas deberá adaptarse al escenario de inundación previsto para cada emplazamiento, en lugar de aplicar únicamente una elevación fija respecto a la calle. La referencia de los 500 años corresponde a un episodio extremo: no implica que una inundación vaya a producirse exactamente una vez cada cinco siglos, sino que expresa una probabilidad estadística anual del 0,2% de que se alcance o supere el episodio considerado en un punto concreto.

No obstante, la propuesta introduce condiciones específicas para los tejidos urbanos consolidados, donde aplicar directamente esa cota puede resultar más complejo. En estos casos, distingue según el calado, es decir, la profundidad que alcanzaría el agua.

Si el calado previsto es inferior a 80 centímetros, se plantea elevar la vivienda hasta esa cota. Si supera los 80 centímetros, la propuesta establece elevarla al menos esa altura y complementar la medida con sistemas de autoprotección. Por tanto, no todas las viviendas tendrán que elevarse lo mismo: la solución dependerá del riesgo de inundación y de las características del entorno urbano.

La revisión también contempla endurecer las condiciones para construir sótanos y garajes subterráneos. Según la documentación presentada, se plantean restricciones a los aparcamientos subterráneos en zonas de peligrosidad media y prohibiciones en los ámbitos de mayor exposición. El objetivo es evitar que estos espacios, especialmente vulnerables ante la entrada de agua, incrementen el riesgo para las personas.

Estas medidas forman parte de la revisión normativa que la Generalitat ha comenzado a tramitar. Según ha anunciado el conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras y Territorio y de la Recuperación, Vicente Martínez Mus, el anuncio se publicará este viernes en el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana (DOGV) y abrirá un plazo de información pública de 20 días hábiles, hasta el 16 de noviembre. Una vez concluido, se elaborará la propuesta de resolución y se dictará la aprobación definitiva del plan.

La superficie con peligrosidad identificada aumenta un 61,2%

Además, la revisión del Patricova amplía de forma significativa la superficie identificada con peligrosidad por inundación en los cuatro ámbitos prioritarios. Según los datos presentados por la Generalitat, el área incluida en los niveles de peligrosidad del 1 al 7 pasa de 27.162 hectáreas en el plan de 2015 a 43.779 hectáreas en el avance de la revisión. Son 16.617 hectáreas más, un incremento del 61,2%.

El aumento más acusado se registra en l’Horta Sud, una de las zonas más castigadas por la Dana del 29 de octubre de 2024. En este ámbito, la superficie pasa de 7.301 a 16.478 hectáreas, un 125,7% más. Es decir, la extensión identificada con peligrosidad supera el doble de la recogida en la cartografía anterior.

En el Bajo Turia, el incremento alcanza el 82,4%: de 7.621 a 13.903 hectáreas. En las dos áreas del Magro, la variación es más moderada. El Alto Magro pasa de 3.639 a 3.996 hectáreas, un 9,8% más, mientras que el Bajo Magro aumenta de 8.601 a 9.402 hectáreas, un 9,3%.

Los datos corresponden a los cuatro ámbitos de estudio prioritarios: Alto Magro, Bajo Magro, barrancos de l’Horta Sud y Bajo Turia, aguas abajo del embalse de Loriguilla. Los trabajos de detalle comprenden 51 municipios, mientras que los 85 incluidos en la relación facilitada por la Generalitat han sido objeto de algún tipo de análisis.

El aumento del 61,2% no significa que las inundaciones vayan a ser más frecuentes en esa proporción ni que todos los terrenos incorporados presenten el mismo nivel de riesgo. Lo que refleja es que la nueva cartografía identifica una superficie mayor afectada por algún grado de peligrosidad. La actualización combina nuevos análisis y metodologías para representar mejor el comportamiento del agua y los posibles efectos de episodios extremos.

Los ayuntamientos deberán incorporar el riesgo a sus planeamientos

La actualización del Patricova también pone el foco en la integración de la prevención de inundaciones en el urbanismo municipal. De los 74 municipios cuyo planeamiento se ha evaluado, solo 12 habían adaptado plenamente su Plan General Estructural al plan vigente. En otros 31, la gestión del riesgo se aborda en fases avanzadas del desarrollo urbanístico, cuando muchas decisiones sobre el territorio ya están tomadas.

La Generalitat considera necesario incorporar estos criterios desde el inicio de la planificación para evitar que los nuevos desarrollos se sitúen en áreas expuestas sin las medidas de protección adecuadas. La nueva cartografía proporcionará a los ayuntamientos una base técnica más precisa para decidir dónde construir, qué condiciones deben cumplir los edificios y qué espacios conviene preservar.

La revisión no se limita a las normas de edificación. También contempla actuaciones de restauración hidrológico-forestal, infraestructuras hidráulicas y soluciones basadas en la naturaleza, además de medidas para mejorar la evacuación y la autoprotección y estudiar la reubicación de usos vulnerables en situaciones críticas.

Martínez Mus ha defendido la necesidad de actualizar las herramientas de análisis y adaptar la planificación territorial a lo ocurrido en octubre de 2024. La intención es extender progresivamente los trabajos al conjunto de la Comunitat Valenciana, tras esta primera fase centrada en los territorios más afectados por las inundaciones.

La revisión del Patricova busca así combinar una cartografía más completa con criterios urbanísticos más exigentes. El objetivo es reducir la exposición de la población y evitar que las nuevas construcciones reproduzcan la vulnerabilidad que la Dana dejó al descubierto.

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