El pueblo donde el tiempo se mide "de siete en siete": Vallanca celebra este 2026 un nuevo Septenario

Comarca y empresa

La localidad se prepara para recibir a la Virgen de Santerón del 16 al 26 de septiembre, en una tradición que cada siete años reúne a vecinos, antiguos habitantes y visitantes

  • Septenario de la Virgen del Santerón, en Vallanca.
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VALÈNCIA. En Vallanca, el tiempo tiene su propia medida y está marcado por una cita que solo vuelve cada siete años. En este pequeño municipio del Rincón de Ademuz, un nacimiento, una comunión o el regreso de alguien que tuvo que marcharse de allí pueden quedar asociados a un mismo momento: el Septenario de la Virgen de Santerón. "Vallanca vive y siente de siete en siete", explica su alcaldesa, Ruth Sánchez. Una forma de contar el tiempo que dice mucho de lo que esta celebración representa para una localidad que no llega a los 200 habitantes. 

Este mes toca volver a poner el contador a cero. Entre el 16 y el 26 de septiembre, Vallanca celebrará la XLIV edición del Septenario, una tradición que el Ayuntamiento sitúa en 1725 y que cada siete años lleva hasta el municipio una imagen que durante el resto del tiempo aguarda en su ermita, ubicada en la sierra de Santerón (Cuenca). El Septenario es el momento en que regresan a casa quienes se marcharon.

Vallanqueros que viven fuera vuelven expresamente para encontrarse con familiares y viejos amigos, con la ilusión de participar en una tradición que han recibido de sus mayores. "Es el reencuentro, la emoción de revivir lo que nuestros mayores nos han transmitido y compartir con los vecinos que un día tuvieron que salir de aquí y vienen solo cada siete años a ver la Virgen", señala Sánchez. 

El día en que la Virgen regresa a Vallanca

La celebración comenzará el 16 de septiembre con la bajada de la Virgen. Los vecinos partirán a las ocho de la mañana desde la iglesia de Vallanca hacia la ermita de la sierra de Santerón, donde se celebrará una misa a las 12:30 horas. Desde allí, la imagen emprenderá el camino de regreso al municipio. Según explica Sánchez, hay dos caminos para llegar hasta la ermita. Uno se ha habilitado para vehículos todoterreno y otro, el tradicional, por el que antiguamente se trasladaba la imagen.

El recorrido a pie tiene entre 12 y 15 kilómetros y supone varias horas de caminata, con una parada para almorzar. La Virgen permanecerá en Vallanca durante nueve días. El 21 de septiembre tendrá lugar la procesión general, uno de los actos principales del Septenario, y también se celebrará la ofrenda, incorporada a la tradición en tiempos más recientes. El 26 llegará el momento de devolver la imagen a su ermita.

Son fechas que no se adaptan al calendario. "El 16 bajamos la Virgen, el 26 la subimos y el 21 se realiza la procesión general. Son fechas inamovibles, caigan como caigan", explica la alcaldesa. El componente religioso convive durante esos días con una programación popular que incluye verbenas, actividades para distintas edades y las vaquillas, que en Vallanca se celebran únicamente con motivo del Septenario.

  • - Foto: AYUNTAMIENTO DE VALLANCA

La estructura de la fiesta se mantiene, pero no todo permanece igual. En los últimos años se han incorporado, por ejemplo, la ofrenda y una visita al cementerio con la Virgen en memoria de los mayores que transmitieron la devoción. Además, en esta edición habrá una actuación de banda de música para poner en valor el himno de Vallanca y se estrenará una nueva marcha procesional compuesta para la Virgen de Santerón. "Son actos que al final se repiten cada siete años, pero con un sentido, ampliándolos y engrandeciéndolos un poco más", apunta Sánchez.

Durante los días previos, Vallanca también muda de piel. Las calles se engalanan con flores y decoración y se construye el tradicional arco de sabina en honor a la Virgen. Este año, el arco comenzó a elaborarse el 9 de septiembre. La decoración de las calles se intensifica durante la semana anterior y los días 14 y 15 concentran los últimos trabajos para dejarlo todo listo.

"Vallanca está con los brazos abiertos para que todo el mundo pueda participar y disfrutar", señala Sánchez. La alcaldesa quiere que quienes se acerquen al municipio puedan llevarse consigo una parte de lo que significa la celebración para sus vecinos. La preparación no se limita tampoco al Ayuntamiento. En un municipio de estas dimensiones, los recursos son escasos: Vallanca no alcanza los 200 habitantes y ni siquiera dispone de un peón de servicios múltiples durante todo el año.

Parte del personal laboral municipal se incorpora a través de las subvenciones de la Generalitat para contratar desempleados. Por eso, la organización depende en buena medida de la implicación de los vecinos, que colaboran con el Ayuntamiento y voluntarios de otros municipios de la comarca. "Al final, es una celebración que implica no solo al pueblo, sino también a los de alrededor", explica Sánchez.

  • - Foto: AYUNTAMIENTO DE VALLANCA

Una tradición nacida de una antigua rogativa

El origen del Septenario está ligado a la propia historia de la Virgen de Santerón. La imagen se encuentra en una ermita situada en la sierra de Santerón, ya en la provincia de Cuenca, y la tradición cuenta que fue hallada por un pastor originario de Vallanca. Según este relato, el pastor encontró la imagen junto a una fuente. Después de intentar llevársela consigo en varias ocasiones y comprobar que desaparecía de su morral, volvió a encontrarla en el mismo lugar. Entonces, la Virgen le manifestó que quería que allí se construyera una ermita.

La tradición también cuenta que le entregó su brazo izquierdo al pastor, que era manco, razón por la que la imagen carece de ese brazo. La explicación de los siete años está vinculada a otra parte de esta tradición. Vallanca habría atravesado una prolongada sequía y, en un contexto en el que la población dependía de sus cosechas para subsistir, los vecinos pidieron a la Virgen que intercediera para que llegara la lluvia. Según el relato, cuando la imagen se aproximaba a las primeras casas del municipio comenzó a llover.

En agradecimiento, el pueblo decidió repetir cada siete años el traslado de la Virgen desde su ermita hasta Vallanca y celebrar un novenario en su honor. Las calles se engalanarían para recibirla y la tradición quedaría ligada a ese ciclo. El material histórico del Ayuntamiento recoge 1725 como el año de inicio y encadena las distintas ediciones hasta la actual XLIV."

Más allá de la práctica religiosa, el Septenario ha terminado formando parte de la identidad colectiva de Vallanca. "Gente con fe o sin fe, con devoción o sin devoción, sin participar en la vida de la Iglesia... Todos piensan: 'A la Virgen de Santerón que no se la toque'", afirma Sánchez. "Es el sentimiento de Vallanca". Por eso, los siete años entre una edición y otra no son un simple intervalo.

Para los vecinos, sirven para situar recuerdos personales y familiares. Sánchez pone ejemplos de cómo una persona puede recordar cuándo nació su hijo o cuándo lo bautizó en función del Septenario que estaba celebrándose entonces. La propia forma de hablar conserva esa peculiar manera de contar el tiempo. "Es un hecho gracioso que al último Septenario, que ahora harán siete años, decimos 'el año pasado' en referencia al último Septenario", cuenta la alcaldesa.

La celebración recibió en 2021 la declaración de Fiesta de Interés Turístico Autonómico de la Comunitat Valenciana. La Ruta de Santerón, por su parte, fue reconocida ese mismo año como Itinerario de Interés Turístico Local. Para el Ayuntamiento, el reconocimiento supuso un respaldo institucional a una tradición que se ha mantenido durante generaciones.

  • - Foto: AYUNTAMIENTO DE VALLANCA

Lo cierto es que la fiesta tiene elementos particulares. La reina y las damas solo se eligen para el Septenario y no para las fiestas patronales anuales. Se visten con indumentaria valenciana, una tradición que comenzó en la edición de 1970 y que el municipio relaciona con su identidad valenciana, pese a encontrarse en una comarca de interior sin tradición fallera.

El pueblo se multiplica 

El Septenario también altera durante unos días la dimensión de Vallanca. El municipio cuenta con menos de 200 habitantes y, en las jornadas principales, la población aumenta considerablemente con la llegada de quienes regresan para la celebración. En ese sentido, Sánchez señala que las jornadas del 16 y el 21 de septiembre y el fin de semana concentran una demanda elevada.

El bar-restaurante, así como la casa rural y los dos chiringuitos del municipio reciben reservas para comer, cenar y alojarse, lo que convierte la celebración en un impulso para la restauración y el alojamiento y, por extensión, para la economía local. La alcaldesa considera que el efecto no se limita a esos días, sino que contribuye a "revivir un poco la economía local durante todo el año". 

  • - Foto: AYUNTAMIENTO DE VALLANCA

El Ayuntamiento también aspira a dar mayor visibilidad a la fiesta. Sánchez reconoce que les gustaría que el Septenario llegara a obtener la declaración de Fiesta de Interés Turístico Nacional, aunque las exigencias administrativas y, especialmente, los requisitos relacionados con los alojamientos y el número de plazas dificultan ese objetivo para un municipio tan pequeño.

"Somos pequeños hasta para pedir", bromea la alcaldesa. "Nuestras aspiraciones son grandes, pero nos vemos limitados". Aun así, Vallanca seguirá trabajando para dar a conocer una celebración que considera singular dentro de la Comunitat Valenciana. "Hay una fiesta muy viva", reivindica Sánchez.

Este septiembre volverán a engalanarse las calles, se levantará el arco de sabina y los vecinos caminarán hasta la sierra de Santerón para recoger a la Virgen. Después llegarán nueve días de celebraciones antes de devolverla a su ermita el 26 de septiembre. Para entonces, Vallanca habrá vuelto a vivir uno de esos momentos que no necesitan repetirse cada año para formar parte de la vida del pueblo. Porque allí el tiempo se cuenta con Septenarios. De siete en siete.

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