VALÈNCIA. Bajo tierra, sin apenas dejar rastro en la superficie, avanza una de las infraestructuras más relevantes para el abastecimiento de agua en el área metropolitana de València. El Consell ha autorizado la ocupación urgente de una parcela en el término municipal de la ciudad para completar la última fase de la conducción que conecta la planta potabilizadora de El Realón, en Picassent, con València, una obra diseñada para transportar grandes volúmenes de agua de forma continua y segura.
El acuerdo, aprobado el pasado 26 de diciembre y publicado en el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana (DOGV) esta semana, permite a la Entidad Metropolitana de Servicios Hidráulicos (Emshi) disponer de los terrenos necesarios para culminar una infraestructura que, por su capacidad y función, actúa como una auténtica "autopista del agua": una gran arteria subterránea pensada para garantizar el suministro a largo plazo y evitar cortes en caso de incidencias en la red.
Cabe recordar que, mientras se resuelve el último enlace con València, la Emshi finalizó el pasado mes de diciembre un nuevo tramo de 1,5 kilómetros en el término municipal de Catarroja, paralelo a la carretera CV-400. Esta fase forma parte del desdoblamiento de la conducción existente e incorpora una tubería de gran diámetro que permite duplicar la capacidad de transporte de agua.
Según explica la Emshi, el nuevo tramo permite aumentar el suministro en casi 1.000 litros por segundo, lo que refuerza el abastecimiento tanto de l'Horta Sud como de la capital. Una mejora que cobra especial importancia tras la Dana del 29 de octubre de 2024, que obligó a detener las obras y a centrar todos los esfuerzos en mantener el servicio y reparar las infraestructuras dañadas.
Una red de respaldo ante incidencias
Tras superar la fase de emergencia derivada de las inundaciones, los trabajos se retomaron hasta completar este segmento, que ya incluye sistemas de control y una operación remota para una gestión más precisa y segura del suministro.
La función principal de esta conducción es servir de respaldo a otras infraestructuras del sistema. En caso de una avería o una incidencia grave, permitirá mantener el suministro de agua sin afectar a cientos de miles de personas.

- Obras de la Emshi en la tubería que conectará El Realón con València este 2026. -
- Foto: EMSHI
Además, está dimensionada para asumir el crecimiento de la demanda asociado al desarrollo urbano y económico del área metropolitana. Otro de los efectos será la reducción del consumo energético necesario para transportar el agua, al optimizar los bombeos. Esto implica un menor impacto ambiental y una reducción de los costes de explotación del sistema.
Una inversión de 31 millones de euros
El proyecto completo alcanza una inversión total de 31 millones de euros. La primera fase, que conectó El Realón con el municipio de Albal, supuso una inversión de casi 8 millones de euros; mientras que el tramo finalizado en Catarroja alcanzó esa cifra y la última fase -la que permitirá la conexión definitiva con València- cuenta con un presupuesto adicional de 13,5 millones.
La Emshi prevé que esta conexión final esté operativa en verano de 2026. Por otra parte, la actuación beneficiará a más de 500.000 personas de localidades como Albal, Catarroja, Massanassa, Alfafar, Benetússer, Sedaví, Paiporta, Alcàsser, Silla, Beniparrell, Llocnou de la Corona y la zona sur de València.
Además de la infraestructura hidráulica, los trabajos han permitido mejorar la senda ciclopeatonal paralela a la CV-400, en coordinación con la Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras y Territorio. Una actuación complementaria que contribuye a ordenar el entorno y mejorar la movilidad cotidiana en la comarca de l'Horta Sud.
Con la ocupación urgente de terrenos ya aprobada, la gran conducción que llevará el agua desde El Realón hasta València encara su última etapa administrativa y técnica antes de entrar en servicio. Una obra invisible para la mayoría, pero esencial para que el suministro siga funcionando con normalidad en buena parte del área metropolitana.