Comarca y empresa

La paridad avanza en los ayuntamientos valencianos, pero tropieza en la conquista de la alcaldía

El 44,5% de las concejalías en la Comunitat están ocupadas por mujeres, aunque solo en el 29,3% de los municipios gobierna una alcaldesa, según un informe de Sequoia Pro

  • Imagen de archivo de una vara de mando en un ayuntamiento.
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VALÈNCIA. En la Comunitat Valenciana no es excepcional que una mujer presida el pleno del Ayuntamiento. Tampoco que gestione presupuestos, proponga modificaciones en los planeamientos urbanísticos o represente a su municipio en foros institucionales. Las alcaldías de Amparo Folgado en Torrent; María José Catalá en València; Lorena Silvent en Catarroja o Yolanda Pastor en Oliva son solo algunos ejemplos de ese liderazgo femenino que forma parte del paisaje político valenciano. 

Sin embargo, la cuestión que sobrevuela este 8M no es solo cuántas mujeres hay en los ayuntamientos, sino qué implica su presencia en términos de poder real y de calidad democrática. El dossier "Evolución de las políticas de igualdad en los municipios valencianos", elaborado por la consultora Sequoia Pro, ofrece una respuesta cualitativa a esta pregunta. Según datos de la Federación Valenciana de Municipios y Provincias (FVMP) recogidos en el informe, 2.563 mujeres ocupan concejalías en la Comunitat, lo que supone el 44,5% del total

En 2015 el porcentaje se situaba en torno al 35%. Ocho años más tarde, en 2023, la cifra alcanzaba el 42,55%. La progresión ha sido constante y sitúa a la Comunitat por encima de la media estatal, que ronda el 41%. El avance es significativo, pero lo es todavía más al constatar que no existe ningún municipio valenciano integrado exclusivamente por hombres, una realidad que sí se ha producido en otras zonas del país. No obstante, el informe de Sequoia Pro marca el límite del crecimiento femenino en las corporaciones locales. 

  • Evolución de la paridad en los ayuntamientos españoles en cada legislatura. -

De los municipios valencianos, 159 están gobernados por mujeres, lo que representa el 29,3% de las alcaldías. Es decir, uno de cada tres ayuntamientos tiene alcaldesa. A escala nacional, el porcentaje se mueve en torno al 24%, por lo que la paridad en las administraciones municipales no se traduce necesariamente en mayor igualdad en la cúspide del poder ejecutivo. De hecho, esa brecha es uno de los ejes del análisis de la consultora. 

La coordinadora del Área de Igualdad de Sequoia Pro, Clara García, advierte de que el reto no pasa solo por incrementar las cifras de paridad, sino por consolidar el liderazgo femenino. "Hay que seguir rompiendo ese techo de cristal", sostiene, pero también "no perder la guardia y consolidar los puestos de responsabilidad". La representación de las mujeres en los ayuntamientos, apunta García, debe ir acompañada de capacidad efectiva en la toma de decisiones. 

Los ayuntamientos gobernados por mujeres son más transparentes

Además, el dossier introduce un elemento cualitativo que trasciende el reparto de cargos. En el apartado dedicado a la importancia de la igualdad, Sequoia Pro cita un estudio sobre transparencia y rendición de cuentas en las páginas web de ayuntamientos de más de 20.000 habitantes en Canarias, País Vasco y Galicia, elaborado por las periodistas Lara Carrascosa y Nuria Simelio. Según esa investigación, los municipios liderados por mujeres alcanzan un 50,68% de cumplimiento de indicadores de transparencia, frente al 38,13% de aquellos gobernados por hombres. 

La diferencia apunta a una correlación entre el liderazgo femenino y mejores estándares de gobernanza. García lo explica desde la práctica. Tras cuatro años trabajando con administraciones locales, afirma que cuando las mujeres asumen la vara de mando "los proyectos que salen son más representativos" y se presta mayor atención a procesos participativos y a políticas con impacto directo en la vida cotidiana. No se trata solo de visibilidad simbólica, sino de prioridades de gestión.

Esa evolución también se refleja en la naturaleza de las políticas municipales. El informe describe un tránsito desde acciones puntuales vinculadas a fechas conmemorativas -como el propio 8M o el 25N- hacia instrumentos estructurales. Entre ellos, García cita las auditorías retributivas en el sector público; la revisión de promociones profesionales; la implantación de medidas de conciliación y teletrabajo; la creación de protocolos de prevención del acoso y formación en liderazgo inclusivo. En el último año, Sequoia Pro ha desarrollado más de 80 acciones en unos 60 municipios valencianos.

  • Amparo Folgado sostiene la vara de mando aplaudida por Jesús Ros. Foto: AYUNTAMIENTO DE TORRENT

No obstante, el avance no está exento de obstáculos. Según García, cuando los planes de igualdad afectan a cuestiones internas como retribuciones o accesos a puestos de poder dentro de la plantilla municipal, surgen mayores reticencias. En el ámbito externo, la violencia de género continúa siendo un terreno especialmente sensible. "Sigue siendo un tema tabú en ciertos sectores", reconoce. 

Los datos evidencian la dimensión del desafío. En València, los centros municipales de igualdad realizaron 5.962 atenciones en 2024, y aproximadamente una de cada tres estuvo relacionada con violencia de género. En el primer semestre de 2025 ya se contabilizaban 3.797 actuaciones. El dossier interpreta estas cifras en una doble clave: persistencia de desigualdades estructurales y consolidación de servicios públicos especializados que hace años apenas existían.

Vinalesa y Quartell como ejemplos de buenas prácticas

Por otro lado, el análisis se inserta en un marco más amplio. El informe recuerda la aprobación de la Directiva Europea 2022/2381 -más conocida como Women on Boards- por parte del Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea (UE), que establece objetivos vinculantes de representación femenina en consejos de administración. Según datos de la European Comission citados en el dossier, la presencia de mujeres en los consejos de empresas cotizadas de la UE ha pasado de alrededor del 12% en 2010 a superar el 33% en la actualidad.

En ese contexto, la Comunitat Valenciana presenta avances notables en términos de paridad en los ayuntamientos, aunque el equilibrio sigue siendo parcial. Los casos de Vinalesa (Horta Nord) y Quartell (Camp de Morvedre), que aparecen en el dossier como ejemplos de "buenas prácticas", permiten aterrizar esa evolución en políticas concretas y medibles. En Vinalesa, el Plan de Igualdad Municipal no se ha limitado solo a su aprobación, ya que este año el consistorio ha realizado la evaluación final del grado de implementación y cumplimiento del plan. 

Un proceso que, según destaca el informe, permite revisar qué medidas se han ejecutado, cuáles han tenido mayor impacto y qué aspectos todavía requieren ciertos ajustes. La evaluación incorpora sistemas de indicadores que traducen cada acción en resultados cuantificables, lo que facilita una rendición de cuentas objetiva. Uno de los elementos diferenciales del caso de Vinalesa ha sido la apertura del proceso a la ciudadanía. 

El Ayuntamiento habilitó puntos informativos en el mercado y en la plaza municipal para explicar el contenido del plan y recoger propuestas vecinales, realizó recorridos por comercios locales con apoyo de cartelería divulgativa y desarrolló una campaña específica en redes sociales para dar a conocer las medidas adoptadas. El objetivo, según recoge el dossier, era evitar que el plan se convirtiera en un documento técnico desconocido para la población y reforzar su carácter participativo.

García insiste en esta idea al señalar que "muchas veces cuando hacemos un plan se queda en un cajón y tampoco llega a conocerse por la ciudadanía". En el caso de Vinalesa, añade, se apostó por "darles voz" a vecinos y vecinas para que pudieran valorar si conocían las acciones, si las consideraban útiles o qué aspectos creían necesario mejorar. Esa retroalimentación convierte el plan en un instrumento dinámico y no en una mera declaración institucional. 

  • Entrada al municipio de Vinalesa. -

Además, dicho modelo responde a uno de los principios que atraviesa todo el dossier: la igualdad como política evaluable y medible. Cada actuación incorpora indicadores que posteriormente se traducen en una evaluación final. "Todo está cuantificado y se muestran los resultados", explica García, que defiende la importancia de disponer de datos concretos para convencer incluso a los responsables políticos más escépticos. 

El caso de Quartell ofrece otra dimensión del trabajo en igualdad. El municipio ha desarrollado iniciativas centradas en la visibilización del papel de las mujeres en el espacio público, una línea de actuación que, según el informe, contribuye a corregir una histórica infrarrepresentación simbólica. La recuperación y reconocimiento de referentes femeninos locales forma parte de esa estrategia de ampliación de la memoria colectiva.

En municipios de menor tamaño, subraya García, el contacto directo entre alcaldía y ciudadanía facilita que determinadas demandas se transformen en acciones tangibles. Cuestiones como la iluminación de calles, la instalación de puntos violeta en fiestas o la necesidad de reconocer trayectorias femeninas invisibilizadas surgen muchas veces de conversaciones cotidianas con vecinos y vecinas. "En los municipios más pequeños se trabaja más directamente qué es lo que necesitan", apunta.

Además, Quartell presenta una singularidad relevante: la Concejalía de Igualdad está encabezada por un hombre, el edil Lluís Molina, algo "poco habitual" en el ámbito municipal valenciano, según explica García. Esa circunstancia refuerza la idea de que la igualdad no es una agenda sectorial dirigida exclusivamente a mujeres, sino una política transversal que afecta al conjunto de la administración y de la ciudadanía.

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