VALÈNCIA. Una escalera interior hasta la azotea puede marcar la diferencia cuando el agua entra en una vivienda y alcanza una altura que impide salir por la puerta. Las nuevas viviendas de l'Almassereta, uno de los enclaves más afectados por la Dana de 2024 en Picanya, deberán contar con este acceso en las zonas donde la profundidad del agua pueda superar los 80 centímetros. La normativa también incorpora medidas para dificultar la entrada del agua en los edificios y establece restricciones para el uso de sótanos y semisótanos.
Estas condiciones forman parte de la nueva versión de la modificación puntual número 27 del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), con la que el Ayuntamiento reorganiza el frente residencial de l'Almassereta, situado junto al barranco del Poyo. El pleno municipal aprobó inicialmente el documento el pasado 17 de septiembre, después de introducir cambios respecto a la propuesta que se expuso al público a principios de año.
La modificación del PGOU vuelve a información pública durante 20 días hábiles para que las personas interesadas puedan consultarla y presentar alegaciones. En el primer periodo se registraron cuatro. La actuación plantea retirar las viviendas de la primera línea del barranco del Poyo y trasladarlas a terrenos próximos con una topografía más favorable. El espacio liberado junto al cauce se destinará a un parque inundable, concebido como espacio público para contribuir a la protección frente a las crecidas.
Nuevas condiciones para construir en zona inundable
La escalera interior hasta la cubierta o azotea será obligatoria en las zonas donde el agua pueda alcanzar más de 80 centímetros de profundidad. Además, la normativa prevé espacios de refugio en altura y rutas de evacuación seguras para facilitar que los residentes puedan ponerse a salvo si el agua invade las viviendas.
Las medidas también buscan impedir que el agua llegue al interior y facilitar su evacuación. Las fachadas y los muros exteriores deberán construirse con materiales resistentes al agua, y las casas tendrán que incorporar barreras y sistemas de drenaje. La planta baja deberá quedar por encima del nivel de la calle y contar con una ligera pendiente hacia el exterior para favorecer la salida del agua.

- Imagen de archivo de la calle Almassereta de Picanya tras la Dana. - Foto: EDUARDO MANZANA
En cuanto a los sótanos y semisótanos, la propuesta prohíbe destinarlos a espacios habitables con acceso desde la calle, pero permite su uso como aparcamiento si la entrada garantiza la estanqueidad hasta dos metros de altura. También exige válvulas antirretorno para impedir que el agua regrese por las conducciones del alcantarillado, así como sistemas de drenaje con bombeo independiente y alimentación de emergencia.
La protección alcanza asimismo a las instalaciones de los edificios. Los cuadros eléctricos principales y los sistemas de calefacción deberán situarse por encima del nivel de inundación estimado. Por su parte, los cerramientos y las vallas tendrán que permitir el paso del agua para evitar que se acumule y provoque daños.
El proyecto prevé viviendas unifamiliares adosadas con acceso desde la calle Pintor Sorolla. Para su construcción se podrán emplear sistemas industrializados, modulares o mediante paneles, además de soluciones mixtas.
Cuatro ámbitos para reorganizar el suelo
La intervención no se limita al traslado de las viviendas. La modificación distribuye los cambios urbanísticos en cuatro ámbitos para encajar la nueva zona residencial y compensar las alteraciones en los usos del suelo.
El primero, de algo más de 6.000 metros cuadrados, concentra la actuación junto al barranco y combina el nuevo uso residencial con parcelas dotacionales y el espacio destinado al parque inundable. El segundo transforma cerca de 4.744 metros cuadrados de suelo dotacional en suelo industrial, con el objetivo de mantener la superficie industrial desplazada por la nueva ordenación.

- Vivienda afectada de la calle Almassereta de Picanya - Foto: MARGA FERRER/VP
El tercero conserva unos 2.118 metros cuadrados de suelo dotacional que ya estaban previstos en una modificación anterior del PGOU. El cuarto convierte en dotacionales 2.374 metros cuadrados repartidos entre siete parcelas municipales que actualmente tienen uso residencial o industrial.
Están situadas en distintos puntos del casco urbano, entre ellos las calles València, Major, Ramón y Cajal y Doctor Gómez Ferrer, además de las plazas del País Valencià y Major. Con este cambio, el Ayuntamiento busca compensar la pérdida de suelo dotacional derivada de la reorganización.
La modificación vuelve a información pública
La primera versión de la modificación se sometió a información pública tras el acuerdo plenario de enero y la publicación del anuncio en febrero. Durante ese periodo se presentaron cuatro alegaciones, analizadas por los servicios técnicos y jurídicos municipales. Los cambios incorporados al documento han motivado la aprobación inicial de la versión revisada y la apertura de un nuevo plazo de exposición pública.