VALÈNCIA. El incendio declarado esta semana en el barranco del Carraixet ha vuelto a poner el foco sobre una preocupación que recorre desde hace meses los municipios atravesados por el cauce. La abundante vegetación y, especialmente, la proliferación de cañas invasoras inquieta a varios ayuntamientos, que advierten de un doble riesgo: el fuego durante los meses más secos y las posibles avenidas cuando regresen los episodios de lluvias intensas.
Las llamas se declararon el miércoles 19 de agosto alrededor de las 14.50 horas en el entorno del Carraixet, entre Carpesa y Bonrepòs i Mirambell, en una jornada marcada por las temperaturas extremas. El incendio obligó a desplegar medios terrestres y aéreos y llevó al Centro de Coordinación de Emergencias a activar la Situación 0 del Plan Especial frente al Riesgo de Incendios Forestales.
El episodio ha devuelto así la atención a un barranco que atraviesa buena parte del norte del área metropolitana de València, en la comarca de l'Horta Nord, y sobre cuyo mantenimiento existen desde hace meses reclamaciones de distintos municipios.

- Barranco del Carraixet a su paso por Alboraya. -
- Foto: Marga Ferrer
De Gátova a Alboraia
Una de las voces que más insistentemente ha alertado sobre la situación es la de Gátova. Su Ayuntamiento reclamó ya esta primavera una actuación urgente ante la acumulación de cañas invasoras en el Carraixet y llegó a advertir de que algunos puntos del cauce se habían convertido prácticamente en una "selva de cañas". La preocupación no se limitaba entonces a posibles riadas.
El consistorio ya advertía de que la vegetación seca podía favorecer la propagación de incendios, especialmente en un entorno forestal como la Sierra Calderona, que actualmente está ardiendo por un incendio forestal declarado este jueves entre esta localidad y Segorbe.
En otros puntos del recorrido sí se han ejecutado actuaciones. La Generalitat llevó a cabo trabajos de limpieza y conservación en tramos de Olocau y Bétera, donde se retiró vegetación invasora y se colocaron mallas para dificultar que las cañas volvieran a proliferar. Pero los municipios situados aguas abajo reclaman que las actuaciones continúen.

- Barranco del Carraixet a su paso por Gátova. -
- Foto: AYUNTAMIENTO DE GÁTOVA
Es el caso de Alboraya. Su alcalde, Miguel Chavarría, explicaba a Valencia Plaza que el Ayuntamiento mantiene "un contacto constante" con la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), organismo competente sobre el cauce, para conocer cualquier incidencia y reclamar las intervenciones necesarias.
"La Confederación ya ha actuado en algunos municipios del interior y queremos que esos trabajos lleguen también hasta Alboraia", señalaba Chavarría, que advertía de la existencia de "una vegetación muy abundante, especialmente cañas invasoras".
El alcalde planteaba además otra reivindicación: que los propios ayuntamientos puedan colaborar cuando sea necesario. Una reivincidicación a la que se han sumado otros primeros ediles como el de Tabernes Blanques. "Lo que pedimos también es que se autorice a los ayuntamientos a colaborar en la limpieza", apuntaba.

- Barranco del Carraixet a su paso por Alboraya. -
- Foto: Marga Ferrer
La Dana cambió la percepción del riesgo
Detrás de estas reclamaciones también está el cambio de percepción provocado por la Dana del 29 de octubre de 2024. Aunque el Carraixet no protagonizó un episodio comparable al del barranco del Poyo, los municipios situados junto a cauces han reforzado desde entonces sus protocolos y la coordinación ante posibles emergencias. "Ahora hablamos de emergencias tanto cuando hay episodios de lluvias intensas como cuando sufrimos olas de calor como las de este verano", explicaba Chavarría.

- El Barranco del Carraixet a su paso por Almàssera. Foto: AYUNTAMIENTO DE ALMÀSSERA -
El debate sobre quién debe actuar
La cuestión del mantenimiento de los cauces arrastra, además, un debate competencial. Los ayuntamientos señalan principalmente a la CHJ por su responsabilidad sobre el dominio público hidráulico, mientras que la Confederación recuerda que la prevención de incendios, la retirada de determinados residuos y otras actuaciones corresponden también a administraciones autonómicas y locales.
La CHJ defiende igualmente que la gestión de la vegetación de los cauces debe realizarse siguiendo criterios técnicos y ambientales y rechaza que una retirada indiscriminada de vegetación implique necesariamente una mayor protección frente a las inundaciones.
Mientras continúa ese debate, los municipios atravesados por el Carraixet reclaman actuaciones coordinadas. El incendio de esta semana ha vuelto a poner sobre la mesa una advertencia que algunos alcaldes llevan meses repitiendo: el estado del barranco preocupa tanto cuando el cielo amenaza con descargar como cuando el termómetro supera los 40 grados.