VALÈNCIA (EFE). El municipio valenciano de Picassent quiere aportar su granito de arena a la vivienda no especulativa para aliviar las dificultades de acceso a la vivienda, sobre todo para jóvenes y colectivos vulnerables, con una alternativa viable y asequible pero que, hasta ahora, no se ha podido desarrollar en la Comunitat Valenciana.
La propuesta de este pueblo es la conocida como cesión de uso, por la que el Ayuntamiento cede suelo público durante 75 años para que un grupo de cooperativistas puedan llevar a cabo la promoción de viviendas.
Una fórmula pionera en la Comunitat Valenciana que también impulsa el proyecto Prohabitem de Fevecta (Federació Valenciana d'Empreses Cooperatives de Treball Associat), que ya cuenta con 16 cooperativas federadas comprometidas con que la vivienda cooperativa en cesión de uso se convierta en una realidad tangible y quieren participar en el desarrollo de un sector profesional en torno a este modelo.
Dentro de este modelo existen dos modalidades: una para evitar la soledad no deseada y por un envejecimiento activo, con un proyecto finalizado en Godella; y otra, alternativa a la compra tradicional, para disponer de una vivienda que sea asequible, en una comunidad, la opción que ofrece Picassent, según explica a EFE Fran Merino, técnico de Fevecta.
En Picassent, el Ayuntamiento ha decidido impulsar una de las pocas competencias que tiene la administración local priorizando tres ejes: que la vivienda que se construya sobre suelo comprado por el consistorio sea siempre pública, construir con fondos europeos un edificio de 45 viviendas para alquiler asequible, y fomentar la vivienda cooperativa en cesión de uso, según afirma la concejala de Urbanismo del municipio, Lola Albert.
El caso de Picassent
"El ayuntamiento cede suelo, la cooperativa construye y la vivienda es utilizada por los cooperativistas. No se puede vender ni enajenar y si el cooperativista se va de la cooperativa, recupera su inversión inicial", resume Albert.
El estudio inicial de la promoción prevé la construcción de unas 30 viviendas con plazas de garaje y zonas comunes, ubicada junto a la estación de ferrocarril, donde en la actualidad se da uso como aparcamiento al solar donde se construirá la promoción.
La idea es que el desembolso inicial gire en torno a los 30.000 euros y se abonen cuotas mensuales -que dependerán del coste total y el número de participantes en el proyecto- no superiores a 500 euros, cantidad que incluye todos los costes asociados al funcionamiento del edificio.
La falta de vivienda en Picassent está constatada por la demanda que llega a los servicios sociales y a raíz de la subida de alquileres, y ya en la anterior legislatura el consistorio compró solares con "la idea de trabajar" en este sentido, uno de ellos de 4.000 m2.
Según las palabras de Albert, "como concejala de Urbanismo siempre ha defendido la vivienda pública, pública por los siglos de los siglos, en un país que ha construido montones de vivienda subvencionada que luego pasan al mercado libre, y los fondos buitre se han nutrido de este tipo de vivienda".
"Vimos el sistema de La Borda y los visitamos en Barcelona", dice la concejala, que apunta que desde que el ayuntamiento dio a conocer su iniciativa han recibido llamadas de interesados.
Preestudio de la viabilidad
Los pliegos para la cesión de uso del solar están sin definir pero quieren que las viviendas sean de gente empadronada en Picassent, un pueblo de la comarca de l'Horta de 23.000 habitantes.
El estudio de arquitectura cooperativa Mentrestant trabaja en el preestudio de unos solares municipales de Picassent para optimizar y mejorar sus condiciones; en el caso del previsto, ver la viabilidad de un edificio a nivel de cooperativa tanto en costes de obra como de gestión.
El estudio todavía no dispone de un número de viviendas cerrado ni el coste en metros cuadrados, pero estiman que antes del verano ya estará en manos del ayuntamiento.
José Vicente Sambartolomé, de Mentrestant, explica el modelo: "Pasar de la individualidad de la vivienda a la colectividad, de una propiedad privada a una colectiva", un modelo que requiere una disposición para entrar en la gestion de un edificio comunitario. Y expresa su deseo de que el modelo se desarrolle en Valencia como al nivel de Cataluña pues es "muy interesante para romper con la especulación de vivienda".
Según asegura Fevecta, en el modelo de vivienda cooperativa de cesión de uso, la cooperativa es propietaria del edificio y lo gestiona de forma democrática, mientras que las personas socias disfrutan de su vivienda sin entrar en el ciclo especulativo ni asumir las cargas de la propiedad privada.
Ofrece ventajas como unos precios de acceso sensiblemente inferiores al mercado, al eliminar el ánimo de lucro; la estabilidad residencial pues el derecho de uso es indefinido, mientras se participa en la cooperativa; y la gestión comunitaria, donde las decisiones se toman de manera democrática y priorizando el bien común.
Asimismo, contempla la integración de servicios y espacios compartidos, que mejoran la calidad de vida y fomentan relaciones de apoyo mutuo; y un impacto positivo en la salud física, mental y la cohesión comunitaria de quienes la habitan.