VALÈNCIA (EP). El Ayuntamiento de Cullera ha inaugurado oficialmente la restauración integral de la batería costera de 1938 y el refugio antiaéreo del Cabo de la localidad, al coincidir con las celebraciones del Día Internacional de los Museos.
Se trata de un complejo defensivo de la Guerra Civil que renace transformado en un mirador cultural "único", donde la memoria histórica "se fusiona con unas vistas panorámicas incomparables" del mar Mediterráneo, según ha resaltado el consistorio en un comunicado.
Se trata de un enclave patrimonial de "gran valor histórico" vinculado a la memoria de la Guerra Civil y a la defensa de la costa valenciana que, desde ahora, ya se puede visitar. Un espacio "totalmente recuperado para la ciudadanía" en la explanada del que se conoce como el Mirador del Faro de Cullera, situado bajo un pequeño montículo de la costa y junto a la ermita de los Navarros.
Este conjunto defensivo fue construido por el Gobierno de la República después de su instalación en València, como respuesta a los ataques aéreos y navales que sufría la costa mediterránea por parte de los aliados del bando sublevado, especialmente la aviación italiana de Mussolini concentrada en las Islas Baleares.
Consiste en una construcción de hormigón armado compuesta por un almacén de munición con elevador, las dos plataformas donde se situaban las piezas de artillería y un búnker que servía como lugar de mando y control visual de operaciones, situado en un promontorio justo enfrente.
Al respecto, el arqueólogo y director de Museos Municipales, Kike Gandia, ha apuntado que "las hostilidades y, sobre todo, el traslado del Gobierno de la República en València, obligaron a fortificar toda la costa valenciana".
El experto ha detallado que el cabo de Cullera es "un punto geográfico extraordinario, con un gran interés estratégico, y esto fue el que motivó que el Gobierno de la República reforzara especialmente la defensa de toda la costa de València y, de manera muy especial, del Cabo de Cullera".
Esta actuación se enmarca en el proceso de revalorización del Mirador del Faro, un espacio que concentra varios elementos vinculados a la defensa costera durante la Guerra Civil, como el Memorial de la Defensa de Cullera y el refugio antiaéreo.
El alcalde de Cullera, Jordi Mayor, ha destacado que la recuperación de la batería costera del Faro es "un recordatorio de que los conflictos, el enfrentamiento y el odio nunca llevan nada bueno". "Esto es lo que queremos transmitir, que el patrimonio no sea una excusa de separación, sino un nexo de unión que nos ayude a entender que los pueblos tenemos que estar unidos para no repetir los errores del pasado", ha subrayado.
Además, como ciudad turística, Mayor ha señalado que este espacio "redondea la experiencia de los visitantes y complementa a la perfección todos los atractivos patrimoniales". "Ahora, justo a la Cueva del Dragut, que estamos acabando de reformar, los refugios se convierten en dos nuevos motivos de interés para visitar nuestra ciudad", ha resaltado.