Raúl Martínez: "Existirá la herramienta para que el macrovertedero de Zarra no se construya"

Entrevista

Comarca y empresa

El alcalde de Zarra asegura que el proyecto presenta afecciones que deben impedir su autorización y confía en que la Generalitat actúe en esa línea

  • Raúl Martínez, alcalde de Zarra.
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VALÈNCIA. El proyecto de una planta de tratamiento y eliminación de residuos en Zarra ha provocado el rechazo de vecinos, ayuntamientos y colectivos del Valle de Ayora-Cofrentes por sus dimensiones y su ubicación sobre el acuífero de la Mancha Oriental, una de las mayores masas de agua subterránea de Europa. A las posibles afecciones sobre este recurso hídrico se suma el tránsito de miles de toneladas de residuos por las carreteras de la comarca, con paso previsto por municipios como Ayora y Jarafuel.

El macrovertedero, promovido por la empresa Treco Gestión de Residuos, comenzó a tramitarse en el año 2017 con el respaldo del Ayuntamiento de Zarra, pero el actual equipo de gobierno, dirigido por el socialista Raúl Martínez (Zarra, 1997), rechaza su construcción. El proyecto continúa pendiente de los informes que debe completar la Generalitat para resolver la Licencia Ambiental Integrada. En esta entrevista con Valencia Plaza, Martínez explica cómo ha llegado el consistorio a esta postura después de estudiar durante semanas las características del proyecto y sus posibles afecciones.

El alcalde reconoce que el Ayuntamiento se equivocó al no informar a los vecinos cuando la solicitud de autorización del proyecto salió a exposición pública el pasado mes de julio, aunque defiende que el equipo de gobierno necesitaba analizar la documentación antes de pronunciarse. Asimismo, Martínez aborda el futuro de Zarra, un municipio de apenas 300 habitantes que intenta atraer nuevas familias y crear actividad económica. La vivienda municipal y el proyecto de centro de día para las personas mayores son algunos de los asuntos que marcan su hoja de ruta de cara a las elecciones de 2027.

- ¿En qué punto se encuentra ahora el proyecto de macrovertedero en Zarra?

- El proyecto se encuentra en la fase de emisión del informe de compatibilidad por parte de la Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras y Territorio. Tienen que informar sobre la Licencia Ambiental Integrada. Tenemos noticias de que algunos alcaldes de la comarca del Valle de Ayora-Cofrentes asistieron hace poco a una reunión (de la que nosotros no formamos parte), en la que la Conselleria les trasladó que se estaría posicionando en contra del proyecto. Sin embargo, cuando el Ayuntamiento de Zarra se reunió con el director general de Calidad y Educación Ambiental, Jorge Blanco, solo se nos dijo que el proyecto estaba en fase de estudio, que quedaban dos informes sectoriales vinculantes y que, hasta que no se revisaran, no habría una valoración completa. Nosotros les trasladamos la preocupación de la ciudadanía, las contraindicaciones que iba a tener el proyecto y reconocíamos en qué nos habíamos equivocado.

- ¿Qué tendría que ocurrir para que el proyecto de macrovertedero se pueda dar por descartado?

- Yo creo que la única posibilidad es que se tenga en cuenta la voz de la ciudadanía, es decir, el rechazo de la población que no quiere convivir con una industria de este tipo en la comarca. También es necesario que se analicen las contraindicaciones que hemos planteado, por ejemplo, en relación con las carreteras, el impacto del proyecto y el trasiego de camiones. Una vez analizado todo eso, creo que sería inviable firmar la autorización tal y como está planteado el proyecto que presenta la empresa. 

- ¿Y qué hará el Ayuntamiento si la Generalitat informa favorablemente sobre el proyecto?

- El Ayuntamiento se encuentra en una fase de espera hasta que la Generalitat se pronuncie y entiendo que lo hará en contra. Si finalmente el informe es desfavorable, como ya anuncié en el pleno extraordinario que celebramos el 9 de julio, todos los concejales votaríamos en contra y el Ayuntamiento se negaría a conceder la licencia de obras. Por tanto, estudiaríamos las alegaciones oportunas para denegarla y nos mantendríamos en esa posición. La empresa tiene sus derechos, ya que actúa sobre una propiedad privada y se trata de una iniciativa privada. En caso de que la Conselleria informe favorablemente y el Ayuntamiento deniegue la licencia, supongo que el asunto se judicializaría. A partir de ahí comenzaría un trámite en el que el Ayuntamiento defendería sus intereses y los de la comarca, y la empresa, los suyos.

  • - Foto: EDUARDO MANZANA

- ¿Hay algún plazo para que la Generalitat se pronuncie?

- No nos han trasladado ningún plazo. Lo único que sabemos es que estos procedimientos son lentos porque son muy delicados, se estudian con mucho detenimiento y requieren tiempo. 

- Usted llegó a la Alcaldía en 2023 y el proyecto ya estaba en marcha. ¿Cuándo decidió el Ayuntamiento que tenía que cambiar su postura respecto al macrovertedero?

- Nosotros sabíamos que el proyecto se estaba tramitando en el Ayuntamiento y en la Conselleria, pero no conocíamos ni su envergadura, ni el nivel que tenía la planta, ni el proyecto real. En el momento en que se publicó en el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana (DOGV) se abrió un periodo de 30 días de exposición pública y no se presentó ninguna alegación. No entiendo por qué, quizá fue un periodo en el que la gente estaba desconectada. Sí que es verdad que se ha alegado que hubo cierto "ocultismo" por parte de la Generalitat, que es el órgano competente para publicar en el boletín. Yo no lo sé. Supongo y comparto la idea de que ellos actuarían conforme a la ley y que, desgraciadamente, nadie se dio cuenta de ello. A lo mejor la comunicación podría haber sido de otro tipo por nuestra parte. Quizá hacer un comunicado en redes sociales, informar a la ciudadanía, publicar un bando o convocar un pleno extraordinario para decir: "Señores, se ha publicado esto en el boletín y pueden alegar". Pero no lo hicimos. Nosotros, al fin y al cabo, nos quedamos tranquilos porque lo había publicado la Generalitat, entendiendo que se estaba cumpliendo con la ley y que no era competencia nuestra.

- ¿Y qué les llevó finalmente a tomar la decisión de posicionarse en contra?

- Estuvimos analizando el proyecto durante casi dos meses desde que se publicó en el boletín hasta que nos posicionamos en contra. Lo analizamos con una abogada y un ingeniero, estudiando sus pros y sus contras. También tuvimos una reunión con la Conselleria antes que el resto de alcaldes del Valle, y estuvimos analizando la situación. Nosotros pedíamos ese tiempo de prudencia, que se nos respetera y que pudiéramos estudiar el proyecto. Fuimos linchados políticamente, acosados y derribados por todas partes. Pero también entiendo que, al fin y al cabo, la política es esto. Lo que sí es cierto es que creo que para situaciones como esta no estamos preparados. Soy un político de 28 años, tengo un negocio, mis amigos y mi familia aquí, y me sobrevino. Cuando decidimos posicionarnos en contra, unos 15 días antes de anunciarlo en el pleno, todavía tuvimos una reunión con Conselleria para decir: "Mira, en cuanto salgamos de aquí, nos vamos a pronunciar en contra". Y a la empresa también le dijimos que, en cuanto saliéramos de la reunión, nos íbamos a pronunciar en contra. El jueves 9 de julio era el pleno y cumplimos con el orden que teníamos programado. La espera se hizo lenta, la verdad. Yo también creo que, si nos hubiésemos pronunciado antes, nos habríamos evitado todo lo que sufrimos. Pero las cosas fueron así.

  • - Foto: EDUARDO MANZANA

- Querían ser prudentes.

- Claro. Al fin y al cabo, que se pronuncien alcaldes de pueblos que no van a tener afección en caso de que luego haya un problema judicial les permite posicionarse rápidamente. Pero nosotros tenemos que actuar con responsabilidad porque las consecuencias las sufre nuestro municipio, haya una denuncia o no. 

- Entonces, el posicionamiento del Ayuntamiento estaba claro desde que empezaron a analizar el proyecto. ¿Les preocupaba que alguien pudiera pensar que habían cambiado de postura por la presión social?

- Sí, pero yo me quedo tranquilo porque la gente del pueblo, que es quien nos vota y a la que le debemos prácticamente todo, ha estado sumamente tranquila porque sabía que íbamos a actuar bien. Para nada hemos actuado mal, sino que lo hemos hecho con responsabilidad. El pueblo estaba tranquilo. Había un sector que no, pero es un sector que lleva ocho años en contra nuestra por todo. Por tanto, entiendo que se escandalizara por esto porque, al fin y al cabo, ha sido la única cuestión que ni siquiera ha venido de nosotros y que se ha podido utilizar públicamente para desprestigiarnos. Para los que están en contra nuestra, esto era como un colofón, como un postre. A nivel humano, personal y político, cada uno puede utilizar para destruir al otro, al adversario, lo que cree conveniente. Yo creo que la gente estaba tranquila y no pensaba que la presión social nos hubiera hecho cambiar de opinión porque tampoco nunca estuvimos a favor. No nos costó pronunciarnos en contra. La gente aquí, la verdad, se mantuvo bastante prudente.

- ¿Han tenido oportunidad de hablar con la empresa promotora?

- Sí. En cuanto se publicó el anuncio, tuvimos las primeras reuniones. También hay que tener en cuenta que el ingeniero de la planta estaba en Barcelona, vivía fuera y estaba con otros proyectos, y los dueños también estaban fuera. En cuanto pudimos reunirnos todos, les preguntamos cuáles eran sus pretensiones y qué querían hacer, y ellos nos lo explicaron. Han sido muy claros y muy transparentes con nosotros en todo momento. Nunca nos han ocultado ni el trasiego de camiones, ni el tonelaje de la basura, ni a qué se iba a dedicar la actividad, ni nada. Tuvimos dos o tres reuniones durante este tiempo. La última fue para decirles, en primer lugar, que sabían que nosotros no íbamos a poder estar a favor y que íbamos a llegar hasta el final porque así lo quiere nuestro pueblo y la ciudadanía. No tiene sentido que nosotros vayamos en contra de la ciudadanía. Al fin y al cabo, representamos a la mayoría del pueblo y no tiene sentido que nosotros seamos los únicos a favor cuando la mayoría no quiere el proyecto.

  • - Foto: EDUARDO MANZANA

- ¿Ellos entendieron vuestra posición?

- Perfectamente. Nos dijeron que lo entendían y que, bueno, nosotros también teníamos que entender que ellos iban a llegar hasta el final.  

- Entonces, ¿la pelota está ahora en el tejado de la Generalitat?

- No le queda otra. 

- El proyecto se remonta a 2017, cuando el Ayuntamiento de entonces firmó un convenio con la empresa promotora. ¿Cree que fue un error firmarlo?

- Supongo que en aquel momento tenían su opinión y eso les llevó a posicionarse a favor y a llevar el convenio al pleno, donde además se votó a favor. Lo que hemos detestado en todo momento es la hipocresía de que primero se firme y ahora seamos nosotros los que tengamos que decir que no. ¿Los culpables somos nosotros? Aquí no hay culpables: ni ellos por llevarlo al pleno en su momento, ni nosotros ahora porque nos haya tocado asumir la responsabilidad de lidiar con el proyecto. Lo que pasa es que, si hubiésemos ido todos a una, habría sido más fácil. Ahora tampoco lo queremos y somos suficientemente capaces para gestionar la situación. Pero sí es verdad que, si en aquel momento hubieran dicho claramente "yo lo firmé desde el primer momento, yo llevé esto al pleno y vamos a ver de qué manera lo hacemos", habría sido diferente. Pero esa conversación no se produjo. De hecho, hasta el último pleno en el que me tocó defenderme de ese convenio estuvieron al margen, como si no se acordaran de ello. Yo creo que todo lo que pase por un pleno me acordaré durante toda mi vida, y más si se trata de una cuestión tan sensible y de un proyecto tan grande.

- La licencia de obras del macrovertedero no está en vigor. ¿Es así?

- Se ha divulgado y se ha mentido muchísimo. Incluso personas que han sido portavoces en contra del macrovertedero han llegado a decir que ya se estaban haciendo obras allí. Las únicas actuaciones que se han hecho son las necesarias para los informes: prospecciones del terreno, mediciones... Son trabajos necesarios para elaborar esos informes. Pero allí nunca ha habido una licencia urbanística favorable para construir. La licencia de obras nunca ha sido favorable, por lo que no han podido hacer nada. De hecho, los terrenos están como estaban originalmente.

- ¿El proyecto está lejos de materializarse?

- Está lejos incluso del final. Lo que pasa es que, políticamente, creo que a las consellerias también les costará trabajo negar una licencia de obras. Yo nunca he negado que vivimos en un Estado de Derecho y que la empresa también tiene sus derechos, y que actúa sobre una propiedad privada y a través de una iniciativa privada. Es decir, hasta cierto punto, los órganos competentes también pueden negarse a una cosa así. Supongo que la Conselleria estará trabajando para encontrar algún defecto y reunir las alegaciones suficientes para oponerse al proyecto, y las encontrará. Existirá la herramienta para que no se construya. Y creo que, una vez lleguemos al final de todo esto y el resultado sea que el proyecto no se pone en marcha, nos quedará hacer una reflexión sobre lo vivido. Primero, sobre los terrenos, porque ya es la cuarta vez que sufrimos las consecuencias de este tipo de situaciones. Y, segundo, sobre el problema que existe con las basuras. Porque también es injusto que estemos llevando nuestra basura a otros pueblos y que las consecuencias que no queremos sufrir nosotros las estén sufriendo otras personas. Yo fui a ver un vertedero y pensé: "Es que esta gente está sufriendo lo que yo no quiero sufrir". Es súper hipócrita. Creo que debería haber una ley o un proyecto para replantear la manera de gestionar esto.

  • - Foto: EDUARDO MANZANA

- ¿Por qué modelo abogaría?

- Por plantas independientes. Creo que deberían hacer una reflexión tanto en la Conselleria como en el consorcio de residuos para replantear el actual modelo y evitar que iniciativas como esta vuelvan a plantearse. 

- ¿Esperaba una oposición social tan fuerte al proyecto? No solo han sido ciudadanos anónimos, también se han movilizado actores y otras celebridades.

- Sí, totalmente. De hecho, nuestra posición contraria la fuimos formando también a partir de la experiencia que habíamos tenido con el Almacén Temporal Centralizado (ATC) de residuos nucleares, que también se planteó aquí en un momento determinado. Yo era pequeño, pero me acuerdo perfectamente del acoso que sufrió el pueblo. Lo de los actores... Tampoco se conocen la zona, y creo que eso es más por hacer ruido. Si ese ruido sirve, bienvenido sea, aunque me da más tristeza que alegría. Que se nombre al pueblo solo para esto y no cuando nos estamos despoblando y estamos desapareciendo es muy triste. Que también salgan a decir: "Tienen que vivir en Zarra porque yo he ido a pasar un fin de semana allí y hay un ambiente genial, vivienda barata, trabajo y calidad de vida". 

- ¿Cree que el Valle de Ayora-Cofrentes es una comarca castigada?

- Totalmente. Castigada y no defendida por los políticos. Yo me iré de aquí y me recordarán por haberme opuesto, con 28 años, a un proyecto de no sé cuántos millones de euros, sin mirar las consecuencias que puede llegar a tener para nosotros. Ninguno de los alcaldes se ha opuesto a los molinos o a las placas solares teniendo que asumir consecuencias similares a las que puedo tener yo con un vertedero. Nadie. Los primeros que no han defendido su tierra durante muchísimos años son los políticos que gobiernan hoy y no estamos a la altura. Yo me incluyo, porque he tenido errores. En esto he tenido errores, la verdad: no informé cuando se publicó. Pero, a día de hoy, creo que los políticos del Valle deberíamos hacer una reflexión. Y más ahora que llegan elecciones: que se presenten políticos con ganas y con ánimo. Cada Ayuntamiento del Valle ha ido trabajando por su lado durante cuatro años y eso es un error. El Valle necesita un cambio y debe haber unos dirigentes políticos a la altura, con ganas de luchar por nuestro futuro. Tienen que surgir políticas y políticos nuevos y cambiar los equipos de gobierno. No me voy a esconder de decirlo: deben cambiar. Tiene que haber gente con energía y con ganas de trabajar, y de ahí debería surgir una mancomunidad en la que todos fuéramos a una, con reuniones de alcaldes independientemente del partido político, con apoyo y no como se está haciendo hasta ahora.

  • - Foto: EDUARDO MANZANA

- La empresa justificaba el proyecto en la creación de puestos de empleo. Si finalmente el proyecto del macrovertedero no sale adelante, ¿qué alternativas tiene Zarra para generar actividad económica?

- La verdad es que nosotros no hemos incluido el macrovertedero en nuestro proyecto político. De hecho, nunca lo hemos tenido en cuenta a la hora de establecer un orden de prioridades en nuestro municipio. Nosotros seguimos trabajando del mismo modo: atrayendo a familias a través de vivienda municipal, con un alquiler asequible, acompañándolas y ayudándolas a encontrar trabajo, procurando que los niños vayan aquí al colegio y mantener los servicios básicos. También estamos impulsando el turismo con la Ruta del Arte, la Ruta de la Hoz y la ruta de las pasarelas que vamos a hacer ahora por encima del agua en la presa. Estamos creando un museo, vamos a comprar un bajo comercial y terrenos para hacer aparcamientos. Por tanto, el macrovertedero no nos paraliza. Sí es verdad que crear empleo es muy difícil en las circunstancias en las que nos encontramos, tan lejos de la autovía y de los grandes núcleos urbanos y de las grandes ciudades. Pero creo que, haciendo el análisis de estos cuatro años, lo hemos hecho bien y nos queda tiempo. Todavía tenemos tiempo para trabajar. La gente nos dice: "Bueno, pues ahora ya está, porque mayo está ahí". Pero nos quedan meses en los que podemos ir haciendo cosas, tenemos proyectos que sacar adelante y alguna familia más que puede venir a vivir aquí al pueblo. Por tanto, creo que vamos a seguir con la misma directriz y que el macrovertedero no va a condicionar nuestra gestión.

- ¿Cuáles son los principales problemas a los que se enfrenta Zarra?

- Hace poco también me preguntaron cuál había sido el mayor problema. En ese momento ya tenía en mente el proyecto de la planta porque estaba en exposición pública y pensé que, cuando saliera la entrevista, supongo que sería ese. Pero yo dije que no había tenido ningún problema, la verdad. Afortunadamente, no he tenido ninguna catástrofe natural, ningún incendio ni ninguna desgracia. A nivel humano y social, tampoco he tenido ninguna revolución por nada que hayamos hecho mal. Todo lo que hemos hecho han sido equivocaciones que hemos ido corrigiendo a lo largo de la legislatura y no he tenido ningún problema grave en estos cuatro años. Tampoco he tenido que pedir perdón por algo reprochable que haya hecho. De hecho, creo que a día de hoy en el pueblo tenemos mejor reputación y más confianza que hace cuatro años. Entonces quizá había gente que no confiaba suficientemente en nosotros porque éramos un equipo de gobierno muy joven y no teníamos experiencia. Creo que a día de hoy estamos mejor posicionados que antes, incluso a pesar de sufrir las consecuencias del macrovertedero.

  • - Foto: EDUARDO MANZANA

- Me refería a problemas estructurales que afectan al municipio, como la vivienda, el despoblamiento o el transporte. ¿Cómo está Zarra en estos aspectos?

- Los ayuntamientos pequeños vamos luchando. Somos la última parte de la pirámide. Por mucho que trabajemos nosotros, a veces nos encontramos con el bloqueo de la Administración. Por ejemplo, cuando se rehízo hace unos tres años el transporte a demanda, a Zarra nos lo quitaron para que no entrara porque se quedaba fuera de la carretera. Nos pusieron un asterisco y nos dejaron como transporte a demanda. Los vecinos tienen que llamar un día antes para que el autobús pase por aquí, independientemente de si les surge algún imprevisto. Lo que pido de verdad es que, cuando se abre un pliego de condiciones de transporte, tienen que venir aquí, ver las necesidades que tenemos y escuchar a los políticos. También nos encontramos con muchos problemas con la vivienda. Para que el Ayuntamiento pueda comprar una vivienda que se está cayendo y reformarla, tiene que pasar por todo el trámite burocrático. Un Ayuntamiento como el de Zarra debería poder hacerlo de una manera más ágil.¿Por qué? Porque nosotros lo necesitamos. Y si hay un Ayuntamiento que tiene la iniciativa de comprar vivienda para alquilarla socialmente y puede hacerlo muy rápido, se nos tiene que dar la herramienta.

- ¿Qué están haciendo para atraer nuevos vecinos al pueblo?

- Es un logro, y es verdad, porque hacer, por ejemplo, una renovación como la que hemos hecho de toda la entrada, que ya está acabando, o de la plaza, el Ayuntamiento, las calles y organizar fiestas... Todo eso genera una alegría que se contagia sola. Pero conseguir transmitirle a alguien la ilusión por crear una vida en un pueblo tan pequeño, con las cosas buenas y también con las cosas malas que puede tener, es más difícil. Hacerles creer y sentir que pueden vivir aquí con calidad de vida, para mí, es uno de los mayores logros. Que hoy se sientan como les prometimos, que tengan las condiciones que les prometimos y que estén incluso mejor que cuando llegaron, para mí es muy gratificante. Pero no se trata solo de haber intentado traerlos aquí. El día a día puede cambiar. A mí me alegra incluso que se hayan integrado en el pueblo, que formen parte de las asociaciones y que los niños participen en las actividades. La mayoría de las familias que han venido a Zarra son de Latinoamérica, con otras costumbres, y verlas tan integradas en las fiestas y en la vida del pueblo es maravilloso. Que una persona que viene de América se integre en un pueblo de 300 habitantes en el interior de Valencia es algo maravilloso. Hemos intentado transmitir esa ilusión y lo hemos conseguido. Y, además, están bien. Eso también crea la experiencia de que lo que decimos es verdad: que aquí tienen esperanza y calidad de vida, que tenemos cosas que ofrecer.

  • - Foto: EDUARDO MANZANA

- ¿Prevén que lleguen más familias?

- Sí. Lo que pasa es que, a día de hoy, tenemos dos viviendas que ya están ocupadas por dos familias y arriba, en el Ayuntamiento, tenemos otra vivienda que también está ocupada. Nos quedaba una vivienda. Como todas estaban destinadas al alquiler turístico, las quitamos de ese uso y las destinamos a familias. Había una que tenía varios alquileres hasta noviembre. Cuando llegue noviembre, la ofertaremos a una familia. Hay dos candidatas y estamos valorándolo. La trabajadora social hace un informe sobre la situación de cada una: cuántos miembros tiene la familia y qué necesidades tiene. La que mejor encaje con el perfil será por la que apostaremos. Porque nosotros también hacemos ese proceso con responsabilidad. No podemos traer aquí a una familia y que después no le guste el pueblo, que no encuentre trabajo o que no sea lo que esperaba.

- ¿Qué servicios necesita mejorar Zarra para que las familias puedan desarrollar aquí su vida y no sientan la necesidad de marcharse?

- Yo creo que, en lo más importante, lo tenemos todo. Tenemos farmacia, carnicería, los comercios tienen servicio de alimentación y hay un restaurante en la entrada. Creo que tenemos todos los servicios. Lo que peor tenemos, y de lo que sí nos podemos quejar, es la comunicación. El transporte es horrible y es un servicio básico.

- La escuela también es un servicio básico. ¿Cómo está funcionando el colegio de Zarra?

- Ahora van 13 niños al colegio y está muy bien, la verdad. Teníamos niños con necesidades especiales y pedimos apoyo, nos lo han concedido y, al comienzo del próximo curso, tendrán un profesor más. La verdad es que en el colegio están muy bien porque tienen un profesor específico para cada cosa y está integrado en el Colegio Rural Agrupado, que incluye también a Teresa de Cofrentes, Jarafuel y Jalance. Por eso tampoco me voy a quejar. Además, teniendo al Ayuntamiento de su lado, todo lo que necesitan lo hacemos: cualquier reparación, actuación o compra. Yo les digo que, si ven que es más rápido que lo compre el Ayuntamiento, que lo compre el Ayuntamiento. Si tienen que pedirlo a la Conselleria y tarda más, lo compra el Ayuntamiento.

- También está pendiente el proyecto del centro de día. ¿En qué punto se encuentra?

- En el presupuesto de 2026 aprobamos la realización de un estudio sobre el centro de día, tanto del impacto económico que tendría para el Ayuntamiento como del impacto social. El impacto social lo tenemos claro. Tampoco hace falta hacer un estudio muy grande porque sabemos que existe esa necesidad, evidentemente, porque la mayor parte de la población del municipio es gente mayor. Pero lo más importante es hacer un estudio económico para tener la certeza de que después será sostenible. De poco sirve que ahora, con dinero de otros recursos, monte un centro de día o una residencia y después no pueda mantenerlo. O que me ahogue y tenga que recortar en iluminación, limpieza viaria, atención a las situaciones de dependencia, limpieza de edificios o personal administrativo. Eso no tiene sentido. Sería un desastre de gestión. Para mí, eso también es gestionar: analizar de qué manera puede financiarse, qué subvenciones puede aportar la Conselleria y qué riesgos existen. Además, hay otro factor: el personal laboral. Es un trabajo muy exigente y quienes trabajan ahí tienen puestos de trabajo duros y pueden acumular muchas bajas. Por eso hay que hacer un estudio lo más exhaustivo posible y no generar un problema con un centro de día de este tipo para después tener que cerrarlo. El impacto de cerrar un centro cuando ya tiene usuarios sería mayor que no abrirlo.

  • - Foto: EDUARDO MANZANA

- ¿Tienen algún plazo?

- No. Yo quisiera tenerlo antes de que acabara el año y en 2027 presentar la primera fase, que sería la compra de las viviendas y empezaríamos a urbanizar.

- Hablando de 2027, ¿cómo afronta las elecciones municipales?

- Lo afronto con ilusión, la verdad. Como he visto que nos ha ido tan bien y que nuestra gestión ha tenido tan buena repercusión en la comarca, lo afronto con muchísima ilusión. Además, ya tenemos la experiencia de estos cuatro años y eso te crea un cimiento tanto en tu personalidad como en tu forma de gestionar. Creo que los grandes retos que vamos a intentar afrontar en la siguiente legislatura son, sobre todo, culminar ese centro de día. Encontrar la manera de financiarlo y llevarlo adelante de forma que sea sostenible para el Ayuntamiento sería, para mí, el mayor triunfo de la legislatura. También seguir atrayendo familias y creando empleo. Mientras tanto, tenemos que acompañar a las familias para que puedan encontrarlo. Creo que esa será nuestra hoja de ruta.

- ¿Qué balance hace de esta legislatura?

- El balance es totalmente positivo, la verdad. Es muy gratificante porque yo soy de aquí. Haber vivido en tu pueblo, conocer de primera mano los problemas que tiene y, años después, volver, presentarte a una candidatura, que te elijan como alcalde y como máximo representante y responsable y poder solucionar los problemas que la gente te ha ido transmitiendo a lo largo de tu vida sin ser político es muy gratificante. Intentar ayudar al máximo de personas posible del pueblo es una satisfacción. Creo que la conclusión es esa: haber podido desarrollar este proyecto durante estos cuatro años. Como vecino, es un orgullo y creo que nunca olvidaré en la vida haber sido alcalde de mi pueblo tan joven y con tanta ilusión. Cuando eres tan joven lo vives todo muy intensamente. Las fiestas, el trabajo... No paras. Es como una máquina de trabajar 24 horas por el pueblo.

  • - Foto: EDUARDO MANZANA

- ¿Con qué equipo se presentará a las elecciones de 2027?

- La verdad es que, con toda la política que estalló alrededor del macrovertedero, las críticas y la destrucción hacia mí, me he sentido muy apoyado por mi equipo de gobierno. Creo que el apoyo que me han dado ha sido primordial. Entonces, me presento con los mismos. Me gustaría que quedara el recuerdo del mismo equipo de gobierno. Es decir, que este gobierno que ha conseguido tanto y que ha iniciado tantas cosas tenga también un reconocimiento para ellos como concejales, no solo para mí como alcalde. En todos mis discursos y en todos mis debates los nombro mucho porque, si ellos no me hubieran aprobado el presupuesto municipal cuando empieza el año, yo no podría ejecutar los proyectos. O si estuvieran entorpeciendo continuamente mi gestión con enmiendas a los presupuestos, esto sería ingobernable y la gestión sería mucho más lenta. Que todos vayamos a una y estemos tan unidos, a pesar de lo que hemos sufrido, es muy positivo.

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