Análisis

Comunitat Valenciana

El gran reto de Catalá frente al transversal tridente de rivales: Oltra, Bernabé y Barrera

  • Imagen de archivo de la alcaldesa de València, María José Catalá.
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VALÈNCIA. De todos es conocida en el ámbito periodístico de la capital, la inclinación -cuando no obsesión- por dominar la información por parte de la alcaldesa de València, María José Catalá, y su equipo. Un trabajo que se ejecuta con intensidad y precisión milimétrica, aplicando los diferentes puntos de presión sensibles que sea necesario pulsar para que la imagen de la dirigente popular sea intachable y su posición política desprenda solidez.

Una labor lógica y profesional dentro de la comunicación institucional, que se caracteriza por aplicar un embudo informativo -centralización de todas las peticiones de los medios en un único receptor de confianza de la alcaldesa- para, desde ahí, tomar las decisiones de cuándo y a quién abrir la puerta a las noticias, datos o entrevistas. Todo ello se resume en un concepto simple pero muy valioso y complejo: control.

Este control mediático, que en realidad es el sueño de gran parte de los gabinetes de comunicación institucional, suele extrapolarse también a la acción política y electoral: lo previsible, lo predecible, lo pronosticable, es bueno para quien ostenta el poder. Lo incierto, aleatorio, desconocido... no lo es.

Es por ello que el reciente anuncio de la exvicepresidenta del Consell Mónica Oltra de regresar a la primera línea política como futura candidata a la Alcaldía de València resulta incómodo para Catalá y, en general, para el PPCV. Tanto por la incorporación de una aspirante conocida a la carrera por el consistorio como por el momento elegido para su reaparición. Es decir, se venía especulando desde hace meses con la irrupción de la referente de Compromís, pero no se esperaba que lanzara la carrera desde tan lejos.

  • Mónica Oltra, durante su intervención este sábado. Foto: EFE/ Kai Forsterling

Así, la alcaldesa de València ha pasado de una situación controlada, donde pisaba terreno firme, a un escenario más molesto. Hasta ahora, los pocos sondeos publicados apuntaban a una renovación de su cargo con una victoria electoral que, no obstante, no resultaba especialmente holgada ni brillante, no tanto por la oposición progresista, sino por el estado de gracia de Vox.

Esto, sin embargo, tampoco venía a ser preocupante, porque se podía entender en el peor de los casos como una transferencia entre bloques que no alteraría el resultado final de la Alcaldía, aunque ello supusiera tener que realizar más concesiones a un socio a menudo irritante como el partido de Abascal. Lo relevante para Catalá de estas proyecciones es que Compromís no arrancaba y el PSPV-PSOE, pese a la aparición de Pilar Bernabé como futura candidata, tampoco parecía mejorar sus prestaciones.

  • Pilar Bernabé (PSPV). Foto: ROBER SOLSONA / EP

Este escenario controlado es el que la irrupción de Oltra puede, de alguna manera, distorsionar, embarrar y forzar que trascienda más allá del mero debate sobre cuestiones municipales para, en definitiva, generar situaciones imprevisibles que siempre tensan a la fuerza política que ocupa el poder.

¿Significa esto que el PP y Catalá están en una peor posición para mantener la vara de mando en el Ayuntamiento de València? Fuentes populares consultadas por este diario no lo creen así. El análisis que realizan es sencillo: Oltra no va a quitar ningún voto al PP y toda la movilización que, hipotéticamente según su visión, pueda promover la dirigente de Compromís, se traducirá también en movilización del simpatizante conservador que no quiere ver a la exvicepresidenta, que recordemos está a la espera de juicio, en la Alcaldía. Un razonamiento que puede antojarse lógico pero que, al mismo tiempo, deja más puntos ciegos que el escenario al que venía enfrentándose Catalá hasta ahora. Y a más incertezas, menor control y mayor incomodidad.

La cuestión es que en el PSPV y en Vox también apuntan a poner toda la carne en el asador. Los socialistas valencianos ya tienen a la delegada del Gobierno de la Comunitat, Pilar Bernabé, como candidata virtual, mientras que en el partido de Abascal, no son pocos los que señalan al exvicepresidente de la Generalitat y conocido extorero, Vicente Barrera, como futuro cabeza de lista. Unos competidores que, además de poseer cierto grado de notoriedad, ocupan junto a Oltra toda la transversalidad del tablero político frente a una alcaldesa, Catalá, que alcanzó la vara de mando sólo por un concejal de diferencia.

  • Vicente Barrera (Vox). Foto: ROBER SOLSONA / EP

Cierto es que todavía queda algo más de un año para la cita con las urnas y, al ritmo que circula en la actualidad el flujo informativo, los éxitos y las crisis son agudas pero, en ambos casos, duran poco. A falta de lo que digan los futuros sondeos, ya con candidatos confirmados, todo indica que la Alcaldía de València podría llegar a decidirse en la propia campaña electoral. Más incertidumbres.

De esta manera, en 2027 Catalá se enfrentará probablemente al mayor reto de su carrera política ante oponentes de entidad y bajo la presión del estrecho margen logrado en los anteriores comicios. Pese a ello, desde un punto de vista objetivo y salvo crisis nacionales de marca, la dirigente popular sigue siendo la favorita por varios factores.

Históricamente, los alcaldes (o presidentes autonómicos) repiten en sus cargos tras el primer mandato, dado que suelen contar con el refuerzo de sus votantes y la gestión se ciñe a hitos prometidos cuando se encontraban en la oposición. A ello hay que sumar que la alcaldesa, a tenor de lo que indican las encuestas, no salió excesivamente perjudicada de la dana pese al castigo sufrido por la marca PP en la Comunitat. Además, su mandato hasta ahora, circula sin grandes sobresaltos -más allá de los problemas de gestión que normalmente suelen desgastar más a largo plazo- y lo único que han indicado algunos sondeos, de momento, es que Vox podría darle un pequeño mordisco en su base electoral.

Pero la situación, eso sí, es menos controlable ahora que hace un par de semanas.

 

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