CASTELLÓN

INVESTIGACIÓN

El renacer de la 'Negreta': Benassal se alía con la ciencia para salvar su avellana

La cooperación de la Cooperativa Agrícola Benassalense e investigadores de la Universitat Jaume I a través de las Cooperatives Agro-alimentàries de la Comunitat Valencianes impulsa un proyecto de transferencia de conocimiento para recuperar y poner en valor en el mercado una variedad de avellana en pleno declive de su cultivo: en esta campaña se han recogido 60.000 kg, frente al récord de un millón de hace 30 años.

  • La colaboración entre distintos actores es la clave del proyecto Avellassal.
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CASTELLÓ. “Llega un momento en que el cultivo no es rentable para los trabajadores, porque suben todos los costes, también los fitosanitarios… y por eso nos hemos decidido a intentar explotar el valor añadido de esta avellana, porque es un producto muy diferenciado y de calidad”. Con esta crudeza define Fernando Solsona, gerente de la Cooperativa Agrícola Benassalense, la encrucijada compartida con tantos agricultores del país. Un laberinto al que se le busca salida. En el caso de Benassal, el diagnóstico es claro: o se apuesta por la excelencia o este cultivo acabará siendo un recuerdo del pasado.

Las cifras que maneja Solsona no dejan lugar a dudas sobre la sangría de las últimas décadas: “en esta campaña se han recogido 60.000 kg de avellana en Benassal, cuando hace 30 años se alcanzaba el máximo de un millón de kilos. Cada vez se abandonan más explotaciones”, lamenta. Ante esta realidad, el proyecto Avellassal -Raíces y futuro: el valor de la avellana de Benassal- surge como un salvavidas estratégico para revalorizar la variedad Negreta.

Ciencia frente al mercado global

Con un presupuesto global de 95.227,68€, el proyecto cuenta con una ayuda total de 76.182,13 € cofinanciada por la Unión Europea (60%), el Ministerio de Agricultura (16%) y la Conselleria de Agricultura (23%). Su esencia pasa por la transferencia de conocimiento desde el campo universitario, puesto al servicio de la sociedad castellonense. El propósito compartido es diferenciar el producto local de la producción masiva. En este punto, José Luis Rambla -uno de los investigadores principales del proyecto, desde el Departamento de Biología, Bioquímica y Ciencias Naturales de la Universitat Jaume I- señala que la clave en el caso de Avellasal reside en la altitud y el clima extremo.

“Todo parte de la gran calidad de esta avellana, porque el 70-80% de la avellana mundial es turca y la de Benassal no tiene nada que ver, es mucho más pequeña y sabrosa”, explica Rambla. Según el investigador, el cultivo en Benassal, a una media de 900 metros de altura y en secano, genera un estrés térmico que, aunque reduce el peso de la cosecha, concentra los nutrientes: "Lo previsible es que den frutos más pequeños y nutrientes más concentrados, además de compuestos de defensa como los polifenoles, que nos resultan muy saludables”.

La variedad de avellana de Benassal es muy apreciada por sus cualidades, que ahora se analizan. 

De la tierra al 'gourmet'

El objetivo final de Avellassal es transformar un producto agrícola básico en un artículo de marketing gourmet. Para ello, ya se han realizado las primeras pruebas de procesado en el Obrador de la Cooperativa de Atzeneta, creando formatos de alto valor añadido: avellana frita en AOVE, tostada con sal y al natural.

Además, se han llevado a cabo ensayos de descascarado en la Cooperativa de Viver para optimizar el rendimiento técnico. Como apunta Fernando Solsona, la participación de Cooperatives Agro-alimentàries de la Comunitat Valenciana -239 cooperativas asociadas en la Comunitat y 74 en la provincia de Castellón- ha sido clave para canalizar estas ayudas e investigar un mercado que hasta ahora era desconocido para ellos.

La estructura social de Benassal sigue ligada al campo, con 509 socios en la cooperativa, de los cuales unos 300 son productores de avellana. Sin embargo, el relevo generacional es el gran reto. “Quien antes trabajaba cinco campos, hoy solo trabaja uno”, afirma Solsona. Para frenar este proceso, la cooperativa ha creado una sección de cultivo que gestiona directamente las fincas que sus dueños ya no pueden atender, como una iniciativa en comun de gestión de tierras.

El proyecto culminará en el año 2028, según las previsiones iniciales. 

Pero Avellassal no se queda en la viabilidad técnica del producto; es una palanca para que la avellana de secano del interior de Castellón encuentre su sitio en los mercados especializados y garantice la rentabilidad de las explotaciones. Aunque ahora el proyecto -aprobado en febrero- se encuentra en sus inicios, para lograr su propósito será clave el trabajo durante la segunda parte del año y hasta 2028 por parte del Área de Comercialización e Investigación de Mercados del Departamento de Administración de Empresas y Marketing de la UJI. En este plano, explica Marta Estrada -investigadora principal junto a Rambla- “entramos en la parte final, a partir del valor diferencial y las propiedades del producto, para hacer el plan de marketing, o más bien de lanzamiento de producto, sobre ese valor”. En este punto, según argumenta Estrada, “la intención es trabajar en dos líneas: en primer lugar, comercializar la avellana en el contexto inmediato de la Comunitat Valenciana y luego, una vez más asentado el proyecto, intentar abarcar más allá; incluso nos plantearíamos el sur de Francia, dado que los indicadores y análisis preliminares nos hablan de la buena acogida que tienen allí este tipo de proyectos”.

El objetivo es convertir la avellana de Benassal en un artículo de marketing gourmet. 

Junto a la UJI y la Cooperativa Benassalense, el papel de las Cooperatives Agro-alimentàries de la Comunitat Valenciana ha sido determinante para sacar adelante esta iniciativa. Así, su técnica Myriam Mestre se congratula por haber podido impulsar “un puntazo de proyecto, en la medida en que recuperamos y ponemos en valor un cultivo de nuestra zona que se estaba perdiendo, para que pueda disfrutarlo mucha más gente”. En este punto, Mestre hace hincapié en que Avellasal permite “ver distintas formas de sacarle partido” a la materia prima a través de un proyecto que además “genera sinergias, vínculos entre los propios actores locales, mediante la cooperación entre cooperativas, de Benassal con Atzeneta o Viver, o también entre cocineros o reposteros que puedan poner en valor el producto en el futuro”.

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