Entrevista

Comunitat Valenciana

Juventino Jiménez: "Los farmacéuticos somos un colectivo muy desaprovechado por la administración valenciana"

Su candidatura al frente del equipo Impulso Farmacéutico se postula para una renovación en el Colegio de Farmacéuticos de Valencia que tiene otros dos aspirantes a la presidencia

Suscríbe al canal de whatsapp

Suscríbete al canal de Whatsapp

Siempre al día de las últimas noticias

Suscríbe nuestro newsletter

Suscríbete nuestro newsletter

Siempre al día de las últimas noticias

VALÈNCIA. "Los farmacéuticos somos un colectivo muy desaprovechado por la administración valenciana". Así lo apunta Juventino Jiménez, actual vicepresidente del Muy Ilustre Colegio Oficial de Farmacéuticos de Valencia (Micof) y 34 años farmacéutico rural en Jalafuel (Valencia), quien se postula para la presidencia con la candidatura Impulso Farmacéutico, un proyecto que busca romper con lo que considera una etapa continuista y poco reivindicativa. Tras más de una década en la junta de gobierno, Jiménez se erige como una voz crítica desde el propio ente colegial, marcada por su oposición a determinadas prácticas económicas, su defensa de una mayor transparencia y su enfrentamiento con la actual dirección.

Con el lema "venimos a trabajar, no a cobrar", el candidato propone un colegio más abierto, participativo y cercano, con el objetivo de "recuperar la confianza" de los más de 5.000 colegiados y reforzar el papel del farmacéutico en el sistema sanitario. Entre sus prioridades también figuran una mayor implicación institucional, la mejora de las condiciones de adjuntos y farmacia rural y una actitud más reivindicativa ante la administración. Todo ello, de cara a las elecciones del próximo 10 de mayo, en un escenario con tres candidaturas sobre la mesa. 

- ¿Por qué decide presentar su candidatura al Colegio de Farmacéuticos de València?

- Llevo mucho tiempo vinculado con el colegio. Entré en 1998 con Salvador Ibáñez como presidente y, azares personales, me hicieron abandonar y volver en 2014 con Jaime Giner. Él pensó en estar dos legislaturas, algo que iba en nuestro programa, Farmacéuticos Unidos. Pero vino la covid, por lo que se mantuvo una legislatura más. Yo me postulé como sucesor pero, al final de esta legislatura, hay diferencias a nivel contable que no me gustan y, en las dos últimas asambleas de presupuestos, quedan no aprobados la dación de cuentas y los presupuestos, porque hay cosas que no me encajan. Esto ha hecho que, dentro de esta junta, se genere otra candidatura más, que se suma a una tercera casi histórica.

- ¿Qué cree que debe mejorarse en el Micof que no se está haciendo a día de hoy?

- Aparte de las consideraciones económicas, entiendo que la postura de una junta de gobierno es la defensa a ultranza de la profesión. En el momento en el que hay un anteproyecto de Ley del Medicamento pendiente de aprobación, conocemos el texto y no se hacen apreciaciones, a mí me parece que es estar durmiendo cuando realmente tienes que tomar decisiones y mantener informados a todos tus colegiados. Por otra parte, salió el Real Decreto 666/2023 de Prescripción Veterinaria. Hay un movimiento tremendo por parte del colectivo veterinario de dispensar, pero es prácticamente injustificado, porque desde el Convenio de Verona se establece que el que prescribe no dispensa, para no crear ningún tipo de conflicto. El colegio tampoco hizo absolutamente nada.

Ante esta situación, decidimos, no como cargos colegiales, sino como personas físicas, mantener reuniones con los distintos grupos políticos para tratar la contaminación que podría darse con el mal uso de antibióticos o sustancias activas, que es lo mismo -y a mayor escala y más concentrado- que lo que se hace en ganaderías. Esto no sentó bien en el colegio, aunque fuimos como personas físicas y nunca como vicepresidente, y eso hizo que se nos relevase de funciones, porque no nos pueden destituir al ser cargos electos.

- ¿Quiere decir que siente falta de reivindicación por parte de la actual dirección del Micof?

- Hablaba del anteproyecto de ley del Medicamento y del decreto de Prescripción Veterinaria, pero hay falta de reivindicación también de la profesión, porque se necesita unir a los adjuntos. Tenemos un problema enorme en la farmacia comunitaria y es que nos faltan compañeros. En la mesa sectorial, que se reúne con sindicatos y patronales, el colectivo mayoritario son los técnicos y ayudantes. Esto es tan capcioso que son ellos quienes ponen el sueldo a nuestros compañeros, los adjuntos. Entiendo que, lógicamente, hay otras salidas como la industria o la educación. Y, aunque el colegio no es llamado a la mesa sectorial, sí debería juntar a ambas partes y llegar a un acuerdo, porque la sociedad necesita de nuestros compañeros para un sistema rápido, ágil y eficiente.

- Volviendo a la gestión económica, ¿qué no le cuadra?

- En un momento dado se nos tacha de deslealtad institucional, pero lo que hay es lealtad a los colegiados de la institución, no al presidente. Cuando se marcan unos sueldos de sustitución, se hace conforme a los estatutos. Si hay un plus, ya hay un aprovechamiento indebido y tiene que aprobarse por asamblea, y si no se hace, no estoy de acuerdo. Esto no es baladí, porque es el dinero de más de 5.000 colegiados, aunque sea una cantidad ridícula.

Además, se han dado otras diferencias con Presidencia. Aquí hay una supraestructura que agrupa 52 colegios, que es el Consejo General, y cuando hay colegios díscolos -y València siempre lo ha sido- ven ese perfil y quieren tener tranquilo al presidente. Entonces le dan un puesto en la aseguradora Ama Vida. Y, dentro del colegio, tenemos una partida que es Socorro y Fallecimiento que queríamos cambiar a una mutua. Lo normal sería que se presentaran distintas opciones y se escogiera la más conveniente, pero no se hizo así, y nuestro presidente firmó como presidente del colegio y como presidente del Consejo de Administración de Ama Vida. Yo eso lo vi absolutamente bochornoso.

- ¿Qué otras cuestiones quieren mejorar o reivindicar?

- La proximidad del colegio, con un teléfono al que llames y se te atienda. Por otro lado, un colegio abierto, porque es la casa de todos los profesionales y creo que no debe estar con hermetismo, sino ser un lugar de encuentro. Hacer transparentes las cuentas, no solo a nivel anual, sino tener un estado de cuentas trimestral y que el colegiado, entrando con su usuario, pueda saber cómo está sin tener que presentar un escrito. Desde qué gastos tiene el presidente hasta cuál ha sido el coste de una comisión. Una transparencia dinámica y participada por todos los colegiados creo que dará sensación de bienestar.

Por otro lado, hay cuestiones a reivindicar. En mi caso, he sido funcionario de Salud Pública durante muchos años y los que más calificación teníamos estábamos en el nivel 20-21. Pero, dentro de Salud Pública, a veterinarios y enfermeros se les pasó al nivel 22. Y solo se dejó como residual, en el 20-21, a los farmacéuticos titulares. En mi caso era una dedicación parcial, de 17,5 horas a la semana, pero éramos responsables de legionela, piscinas, gimnasios, establecimientos alimentarios o etiquetado. No teníamos distinta carga de trabajo. Por lo tanto, creo que es un agravio comparativo no actuar igual en todos los casos. ¿Por qué no se reclamó? Porque una persona que lidere un equipo tiene que tener confianza en él y no hacer absolutamente todo. Pero no es lo que pasa ahora. Todo pasa por Presidencia y todo está atascado.

- ¿Cuál ha sido su trayectoria y quién compone su junta?

- Tenemos todos los perfiles: desde adjuntos a farmacéuticos de industria, hospitalarios y comunitarios. Hay gente en Salud Pública, en formulación, ortopedia, óptica... Y no hay ningún perfil político profesional. Son cinco cargos con experiencia en junta y 36 caras nuevas. Me reuní con gente en la que creo y durante un año intenté convencerlos. Pero, sobre todo, he querido montar una candidatura escuela, con gente joven y muy buena. La media de edad no llega a los 41 años y es fantástico ilusionar a la gente joven, que a la postre son los que tienen que regir el futuro de la institución y de la profesión.

- ¿Hay algún colectivo farmacéutico que crea que estaba más desatendido?

- Me preocupa mucho la industria y la salud pública. A nivel de ortopedia, el colegio lo hace muy bien y es referente. A nivel de farmacia comunitaria es excepcional y dan todas las funciones. Este colegio, con el sistema de facturación que tiene, cuando tuvimos la desgracia de padecer la dana, todos los farmacéuticos, sin un documento físico, cobraron todo lo que habían dispensado.

- ¿Cree que es necesario repensar la norma de autorización de farmacias?

- Entiendo que es un concurso de méritos y, por lo tanto, haría un replanteamiento importante. Hace 10 ó 12 años fue el último concurso en el que se abrió cantidad importante de oficinas de farmacia. Pero, por ley, esos que abrieron y tienen muchos puntos, pueden volver a competir ahora y se llevarán las oficinas de farmacia. Yo, plantearía una propuesta en el que si compites una vez pierdes todos los puntos, porque ya has gastado todo lo que tenías. También daría más importancia a la farmacia rural, porque es la que sostiene el sistema de capilaridad y apoya acciones tan importantes como la política contra los vaciados de las zonas de interior. Cuando se pierde una escuela, se pierde el futuro, pero si se pierde una farmacia, se pierde ya el presente. Hay que mantener de una manera más o menos sosegada y respetuosa la farmacia rural, porque no puede ser desoída. En mi caso, llevo 34 años de farmacéutico rural y el hacer guardias por la noche, sigo sin acostumbrarme. No concilias el sueño, no concilias familia y lo que propongo, es hacer las guardias hasta las 10, porque después no llama nadie hasta las 9. ¿Qué necesidad hay de estar ahí? Y esto es algo que puede mirar la Conselleria de Sanidad en la disposición de la receta electrónica. Me lo hace razonable y, si no, tiene que pagarme porque los caprichos tienen un coste.

-¿Qué otras cuestiones podrían favorecer a las farmacias rurales?

- Hemos conseguido muchas cosas en este colegio, como hacer una formación próxima online y, con la covid, lo que teníamos que avanzar en 10 años lo hicimos en 10 semanas. Hemos hecho una formación online acreditada de una calidad asombrosa. 

-¿Qué más le gustaría mejorar?

- Hay medicamentos de dispensación hospitalaria pero que no tienen el porqué y sería importante que volvieran a las farmacias para fomentar la dispensación de proximidad. Luego, están todas las herramientas accesibles pero falta dar el último paso. En la app GVA Salut suena una alarma cuando hay una dispensación. ¿Por qué no me avisan de que este envase es el último que tengo recetado? Esto permitiría ayudar al usuario y no producir un vacío terapéutico. O la posibilidad de conectar dentro de la receta electrónica con el médico y que le diga que se ha quedado sin medicación, si son cuestiones como la insulina o hipertensivo, que suele ser medicación crónica. Se trata de tener una comunicación directa con el médico. 

-¿Piensan que la administración valenciana da en el sistema el lugar que le corresponde al farmacéutico?

- Somos un colectivo muy desaprovechado porque tenemos la formación de alto nivel sanitario y, bien usado, el sanitario podría descongestionar el centro de salud. Pero esto sería tocar todos los organigramas de la salud pública. Tendríamos que convencernos que el primer sitio para ir por un síntoma menor es la farmacia y no el médico, porque si me encuentro mal pero no tengo ninguna otra patología, con un antigripal, un antidiarreico, un probiótico o una sal de rehidratación está paliado el problema. Esto no quita que vaya al médico, por lo general las farmacias son más grandes, hay más espacio y ventilación y prevenimos contagios. Y si en tres días no se pasa, se deriva y eso ya va como preferente. Pero no utilicemos al médico como no debemos.

- También quieren poner en marcha un congreso.

- Queremos poner en marcha un congreso de farmacéuticos adjuntos porque son los grandes olvidados de la profesión. Ellos son empleados de esa farmacia y no tienen un espacio en común para poner necesidades, inquietudes y motivos. Tenemos que contar con ellos porque otro de los objetivos es crear la carrera profesional dentro de la oficina de farmacia, pero no está regulada. Y es importantísimo. Porque no es lo mismo un recién graduado que una persona con bagaje. 

- ¿Y formación?

- A día de hoy, la estructura de un estudio de grado va por el ministerio y tienes que crear una especialidad y, ¿cómo pones esas asignaturas? En 1998 en el BOE se hablaba de atención farmacéutica, no sabíamos cómo ni a qué se debía aquello, y me sorprendió tanto que fue la primera vez que hice un máster de esto en Granada. Utilizábamos lo que se estaba haciendo en EEUU. Y fuimos dándole forma a una manera de actuar en la profesión.

También tenemos la genética y la epigenética. Nos llegan muchos medicamentos de hospital que son de nuevo diseño. O nos ponemos las pilas y desde dentro de los colegios formamos a gente para que tenga conocimiento y sepa cómo actúan esos fármacos para no reducir efectividad, por ejemplo. Y aquí tiene que ver los colegios, porque no nos pueden mandar de nuevo a la facultad. Al final, las obligaciones de la institución son la vigilancia deontológica, la formación profesional y la defensa del colectivo. Por este motivo, el 20 de marzo de 1441 se crea este colegio, que es el más antiguo del mundo.

-¿Cree que se debería cobrar por ser presidente del Micof?

- A este colegio se viene por tiempo finito, a trabajar, a ofrecer, a educar y a dar lo mejor de ti. Esto quiere decir que debe darse el conocimiento y tiempo libre, pero lo que sí que hay que tener claro es que hay que venir sin cobrar. Yo quiero defender mi profesión, no hacer un medio de vida al colegio de farmacéuticos y la junta. Y eso tiene un plazo finito de 8 años.

Recibe toda la actualidad
Valencia Plaza

Recibe toda la actualidad de Valencia Plaza en tu correo

El complejo discurso de Llorca para defender a Mazón y atacar a Oltra al mismo tiempo
La jueza rechaza el recurso de Pradas y reitera la "pertinencia" de la prueba caligráfica sobre el borrador del ES-Alert