La curiosa y contradictoria defensa de Pérez Llorca de la AVL

Análisis

Comunitat Valenciana

  • Pérez Llorca, en un acto reciente del PP.
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VALÈNCIA. El PPCV liderado por el presidente de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, desveló este miércoles que no apoyaría el recorte de 972.000 euros sobre la Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL) propuesto por Vox en las enmiendas para los presupuestos autonómicos de este 2026.

La formación popular rechazó este nuevo tijeretazo impulsado por la formación de Santiago Abascal, quien ya puso el foco en la citada institución en las cuentas del pasado ejercicio. La enmienda, en cualquier caso, quedará 'viva' para el pleno de debate y aprobación de las cuentas autonómicas que se celebrará la próxima semana. Será la última ventana para poder sacar adelante esta bajada presupuestaria a la AVL, aunque la diputada del PP Mari Carmen Contelles fue tajante este miércoles: "Nosotros no estamos a favor de que se haga ningún recorte a la Acadèmia Valenciana".

Esta negativa por parte del PPCV parte de una decisión directa y personal del jefe del Consell, Juanfran Pérez Llorca, quien ya anunció en su investidura como presidente de la Generalitat su posición defensiva respecto a la AVL frente al deseo de Vox de suprimirla o, en su defecto -dado que es un órgano estatutario y resulta muy compleja su eliminación-, vaciarla lo máximo posible de presupuesto.

Resulta curiosa y hasta en cierto modo contradictoria la postura de Pérez Llorca respecto a este organismo. El PPCV ha 'tragado' prácticamente con todo lo solicitado por Vox en los presupuestos (prioridad nacional, devolución de inmigrantes y largo etcétera) y se espera que aún haya más cesiones en la ley de Acompañamiento; pero sin embargo, el presidente de la Generalitat, no está dispuesto a transigir con la AVL.

Cabe recordar que, la postura de Pérez Llorca, puede resultar coherente puesto que esta institución nació en los años 90 precisamente de la mano del Partido Popular y fue protegida estatutariamente en 2006 con los votos de populares y socialistas. Ahora bien, dentro de su propia formación, la AVL siempre ha tenido detractores precisamente porque su propia creación venía acompañada de una posición -reflejada en el denominado Dictamen de Benidorm de 2005- sobre la unidad de la lengua que, de alguna manera, desmontaba el discurso de diferenciación entre valenciano y catalán que los populares habían utilizado como arma política para alcanzar el poder y, de paso, para absorber a Unió Valenciana.

Prueba de que la AVL no resulta, ni mucho menos, tan relevante para otros miembros de su partido, es que su antecesor en el cargo, Carlos Mazón, no sólo se avino en los presupuestos del pasado año a los recortes en el organismo que le pedía Vox, sino que se animó a poner sobre la mesa una modificación del nombre de la institución para que se llamara Acadèmia de la Llengua Valenciana; un brindis al sol puesto que para alcanzar esta redenominación haría falta una reforma estatutaria para lo que no disponen una mayoría, pero que denotaba una mayor sintonía entre el líder popular y los postulados de Vox.

En cambio, Pérez Llorca, que es valencianoparlante, sí encarna una posición personal y muy diferenciada a la de su predecesor y compañero Mazón, que además ha verbalizado y demostrado con hechos con el rechazo al recorte propuesto sobre la AVL.

  • Verónica Cantó, expresidenta de la AVL. Foto: DANIEL GARCÍA-SALA

Sin embargo, y aquí llega la contradicción, las políticas de su Consell en materia lingüística no coinciden a menudo con las propias recomendaciones que hace la academia, como por ejemplo ocurrió con la ley de libertad educativa aprobada por PP y Vox, donde desde la institución se criticó la iniciativa al considerar que dejaba en "una situación de inferioridad al valenciano", o también con medidas adoptadas en À Punt, consideradas "preocupantes" por "el retroceso en el uso del valenciano".

De hecho, Verónica Cantó, cuyo mandato al frente de la AVL concluyó hace unas semanas, ya denunció precisamente en À Punt justo tras la llegada al poder de Pérez Llorca, la situación en la que se encontraba el organismo: "Es el momento más crítico para el valenciano y la institución. Es inédito e inaudito. Nunca en 25 años había pasado", comentó, en relación a los recortes, para señalar que el valenciano se encontraba en "un proceso de sustitución lingüística" que podía llevar a "un punto sin retorno".

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