Análisis

Comunitat Valenciana

La resaca aragonesa: conclusiones y avisos para los navegantes políticos valencianos

  • Jorge Azcón (PP), en la noche electoral de Aragón.
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VALÈNCIA. Las elecciones aragonesas celebradas este domingo han dejado consecuencias relevantes para las distintas fuerzas políticas dentro y fuera del territorio que se sometía a las urnas. Una de las principales es la sensación de resaca en el bipartidismo, más leve en el caso del PP y más profunda en lo que se refiere al PSOE; frente a la euforia desatada en Vox o la alegría vivida en la Chunta Aragonesista (CHA) por su buen resultado. 

Así, la formación popular, con Jorge Azcón al frente, fue la más votada, logrando 26 diputados. Eso sí, dos menos que en 2023, y muy lejos de la mayoría absoluta situada en los 34 escaños. O lo que es lo mismo, tal y como ocurrió en Extremadura, el PP adelanta unas elecciones y el resultado le hace ser incluso más dependiente de Vox -que duplica resultados- de lo que ya lo era, con la única ventaja de haber puesto el reloj a cero en esas autonomías, al menos de momento. 

El PSOE, por su parte, registró una caída muy similar a la que auguraban los sondeos, perdiendo cinco escaños y situándose en 18 diputados. Un fuerte golpe en la primera cita ante las urnas donde Pedro Sánchez apostaba como cabeza de cartel por una de sus ministras 'estrella', Pilar Alegría.

En cuanto a los triunfadores de los comicios, Vox volvía demostrar, como ya hizo en Extremadura, que actualmente está de dulce: 14 escaños, el doble que en 2023, lo que le deja en una posición fuerte para negociar y que, incluso, debería significar en un partido al uso la exigencia de entrar en el nuevo gobierno con consejerías de peso. Por otra parte, también consiguió un resultado importante la Chunta Aragonesista (CHA), que con seis diputados duplica su representación y se erige como el gran representante regionalista ante la desaparición del Partido Aragonés (PAR) en las Cortes por primera vez en su historia.  

 

Con estos resultados, se pueden aventurar distintas conclusiones que, además, sirven como piedra de toque también en el tablero político valenciano. La primera de ellas se centra en el descenso de cotización del bipartidismo: la estrategia hilvanada desde la dirección nacional del PP que lidera Alberto Núñez Feijóo está resultando, en cierto modo, agridulce. La idea de adelantar las elecciones autonómicas en diversos territorios está proporcionando frutos a medias para los populares, dado que tanto en Extremadura como en Aragón, no ha supuesto disminuir la dependencia de Vox, sino más bien al contrario. Por contra, estas convocatorias sí están funcionando para poner de manifiesto la debilidad de la marca socialista, que en ambos casos ha sumado una sonora derrota. 

Precisamente en el PSOE se admite la preocupación por estos dos varapalos consecutivos. Lo cierto es que, consultando a distintos dirigentes, no son pocos los que ya separan la situación de las siglas con la de Pedro Sánchez. Así, hay quien considera que el resultado no es tan horrible para la hoja de ruta del líder socialista, dado que estiman que el plan principal para resistir en la Moncloa se asemeja al esgrimido en 2023 basado en alimentar el miedo a la llegada de Vox al poder. En este sentido, estas convocatorias electorales están poniendo de manifiesto un crecimiento del partido de Santiago Abascal que, para Sánchez y su entorno, puede resultar positivo estratégicamente porque conllevaría -o así lo creen- una alta movilización del votante progresista y una posible pérdida de escaños del PP en favor de Vox. En esa teoría, los socialistas más optimistas creen que el PSOE podría llegar a resistir e incluso tener la oportunidad de ser la fuerza más votada.

  • Pilar Alegría y Diana Morant, juntas en una rueda de prensa. Foto: EP/EDUARDO PARRA

A partir de ese supuesto, las elucubraciones se disparan; incluso hay quien, en una hipotética situación de bloqueo, opina que Sánchez podría poner sobre la mesa una 'grosse koalition' con el PP para evitar acudir de nuevo a las urnas y, en caso de rechazo, utilizar esta negativa como argumento principal en la campaña de la repetición electoral. 

Más allá de este interesante pasaje de política-ficción, los hechos indican que el PSOE se encuentra en una mala posición. El resultado de Pilar Alegría, considerada una buena candidata para la mayoría de dirigentes consultados, ha dejado una honda preocupación también en la federación valenciana. El motivo es que la secretaria general del PSPV y ministra, Diana Morant, deberá recorrer el mismo camino que acaba de realizar sin éxito Alegría: dejar el gobierno de Sánchez en algún momento para enfrentarse a las elecciones autonómicas como candidata en 2027 con la vitola de exministra. Bien es cierto que en la Comunitat existe el importante factor distintivo de la Dana, pero también lo es que ningún sondeo hasta el momento ha detectado una mejoría de la formación socialista y, más aún, las encuestas encargadas por el bloque de izquierdas vienen dando un empate técnico o como mucho una victoria por la mínima.

En cuanto a la lectura valenciana para el PP y para Vox, queda claro que el partido de Abascal está en ascenso, lo que apunta a una consolidación más sólida si cabe en la Comunitat. Los populares, que al inicio de la legislatura soñaban con progresar hasta la mayoría absoluta, se han visto obligados a moderar su ambición a raíz de la Dana. Si en Extremadura y en Aragón no han logrado ese objetivo, se antoja que más difícil será en tierras valencianas, puesto que la catástrofe cortó de raíz la progresión que buscaba el anterior presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, quien además renunció en noviembre al cargo. Así, su sucesor, Juanfran Pérez Llorca, es consciente que su aspiración deberá limitarse a conseguir mantenerse como fuerza más votada por delante de Vox para sumar una mayoría y retener el mando del Gobierno valenciano.

Por último, también resulta interesante en clave valenciana el buen resultado de la Chunta Aragonesista (CHA), un partido aliado de Compromís con quien comparte ideario progresista. Aunque no se pueden extrapolar los resultados a la Comunitat, el éxito de esta formación regionalista abunda en la idea de que existe un espacio de crecimiento a la izquierda del PSOE que algunas formaciones pueden aprovechar en este momento.  

 

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