Comunitat Valenciana

Nuevo examen del PP con las emergencias: los incendios, un factor clave en año preelectoral

  • Ximo Puig y Pedro Sánchez, en su visita tras el incendio de Bejís.
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VALÈNCIA. En agosto de 2022, el Govern del Botànic presidido por Ximo Puig se enfrentaba, una vez superada la pandemia, a una de las mayores crisis de su segundo mandato. Los incendios desatados en la Vall d'Ebo y Bejís quemaban un total de casi 35.000 hectáreas, convirtiéndose en el sexto registro más alto desde 1968 y el segundo de este siglo tras los registrados en 2012 en Cortes de Pallás y Andilla.

Aunque no se produjeron víctimas mortales durante estos incendios, la tragedia medioambiental y social de esta catástrofe fue terrible y supuso un duro golpe para el Consell gobernado por PSPV y Compromís. A ello hubo que añadir el incidente acaecido con el tren de Bejís, que no fue advertido del posible peligro y circuló hasta entrar de lleno en el fuego, lo que causó una quincena de heridos.

 

 

Al año siguiente, las urnas sacaron del gobierno a la dupla progresista formada por PSPV y Compromís, dando paso al PP, que llegó a un acuerdo con Vox para su entrada en el ejecutivo. No es posible determinar una relación estrictamente directa entre este tipo de catástrofes y un vuelco electoral, pero resulta evidente que las situaciones relacionadas con las emergencias tensionan enormemente a un ejecutivo.

No es comparable, pero el PPCV ya ha podido comprobar esto con la tragedia de la Dana en octubre de 2024, que costó la vida a 230 personas. El presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, terminó dimitiendo un año después de catástrofe, si bien las secuelas emocionales, sociales, económicas y logísticas todavía perduran.

Es por ello que el actual Consell liderado por Juanfran Pérez Llorca no puede permitirse ni el más mínimo error relacionado con las emergencias, un duro examen cuando la Comunitat Valenciana ha entrado de lleno en la primera ola de calor de cara a un verano que se presume de altas temperaturas. De hecho, el pasado fin de semana ya se produjeron cuatro conatos de incendio en distintos puntos del territorio. Prueba de la preocupación que esto genera, es que este mismo lunes el presidente de la Generalitat asistirá en Enguera a la presentación del dispositivo de prevención y extinción de incendios.

Antecedentes de graves incendios y cambios de gobierno

Una muestra del desgaste político que pueden conllevar los incendios se produjo en 2012. Alberto Fabra (PP) había sucedido al frente de la Generalitat a Francisco Camps en 2011. En el verano siguiente, dos incendios acaecidos en apenas dos semanas de diferencia en Cortes de Pallás y Andilla calcinaron casi 50.000 hectáreas: el primero, con 28.879, fue uno de los peores de los últimos 50 años en España y se cobró además la vida de un piloto de extinción, mientras que el segundo, con más de 20.000 hectáreas arrasadas, afectó a una veintena de poblaciones. 

  • El presidente Alberto Fabra y el conseller Serafín Castellano en el puesto de mando en los incendios de 2012. Foto: GVA

Aunque todavía quedaban casi tres años para la reválida en las urnas, esta tragedia contribuyó fuertemente al declive del PPCV al frente de la Generalitat Valenciana, que además venía socavada por la pésima situación económica y los distintos casos de corrupción que asolaban la formación popular. En 2015, la izquierda ascendía al poder a través del Pacte del Botànic y pese a que las causas fueron muchas, la impotencia para luchar contra el fuego de la Administración fue un prefacio de una legislatura que se convirtió en calvario para el partido de la gaviota.

Más directo fue el caso del socialista Joan Lerma en 1994. Con más de una década al frente de la Generalitat, se enfrentó a varios incendios estivales que azotaron la Comunitat Valenciana. De forma prácticamente consecutiva, se produjeron tres catástrofes en Millares, Requena y Fontanars dels Alforins que, en total, calcinaron cerca de 70.000 hectáreas. En total, aquel verano negro terminó con cerca de 140.000 hectáreas arrasadas y, más grave aún, con 13 personas fallecidas en tareas de extinción.

  • Millares, durante el incendio de 1994. Foto: EFE/J.C.CÁRDENAS

La oposición liderada por Eduardo Zaplana (PP) no dudó en atacar la gestión del gobierno socialista ante estos incendios encadenados aunque es cierto que otros factores como la decadencia del 'felipismo' -paro elevado, estallido del caso Roldán y de los GAL-, el retraso de la A-3 con batalla incluida con Castilla La Mancha o la agitación contra el catalanismo impulsada por el PP, pudieron contribuir a la sensación de final de ciclo que terminó con los socialistas fuera del Palau. Otra prueba que pone de manifiesto que este verano se convertirá para el actual Consell en un examen de obligada superación para el ejecutivo de Pérez Llorca, sobre el que pesan lógicas y amplias dudas sobre su capacidad para la gestión de las emergencias.

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