VALÈNCIA. La huelga indefinida de la educación pública valenciana completa este viernes su tercera semana lectiva sin visos de una pronta solución. La Conselleria de Educación y la mayoría sindical chocan en el fondo y las formas: ni los 'microacuerdos' ni las 'micromesas' gustan a STEPV, CCOO y UGT, que aglutinan dos tercios de la representación sindical y que este viernes prevén lanzar una nueva consulta al profesorado. Del resultado de este sondeo dependerá, en gran medida, el posicionamiento de estas organizaciones sobre las últimas propuestas del Consell y el rumbo de la huelga indefinida.
Lo cierto es que las tres horas y media de negociación de este jueves sirvieron para enfatizar un desacuerdo del que ninguno de los agentes implicados parece estar cerca de salir. A estas alturas del conflicto (15 días lectivos de huelga) solo se ha logrado un pacto sobre uno de los ocho puntos de los que se compone la batería de negociaciones. Es el caso de las retribuciones, que solo firmaron Anpe y CSIF - un 33,5% de la representación - y sobre las que ya se desliza la posibilidad de poner encima de la mesa una adenda para incluir más cuestiones que puedan mejorar lo rubricado y acercar una posible firma del resto de organizaciones. También hay buenas sensaciones en materia de burocracia, punto sobre el que parece que todos los implicados están de acuerdo con las medidas planteadas.
Ahora bien, sobre las seis áreas restantes no hay entendimiento. Estas materias abarcan cuestiones referentes a ratios, plantillas, infraestructuras, inclusión educativa, Formación Profesional y lengua valenciana. En algunos puntos (como el valenciano o las ratios) las discrepancias son mayores que en otros (como la inclusión), pero todos ellos generan una serie de fricciones que no parecen reducirse con el paso de las negociaciones. El resultado: un estancamiento sostenido en el tiempo en el que las posturas de ambas partes no llegan a un punto de encuentro.
Así las cosas, la situación dio un importante giro hacia el final de la mesa de este jueves. La Conselleria de Educación aseguró haber tomado nota de las aportaciones sindicales durante la reunión para "estructurar un acuerdo definitivo lo antes posible" y emplazó a estas organizaciones a conocer un enésimo documento de negociación este lunes. Presentada esta nueva hoja de ruta, se prevé llevar a cabo nuevas reuniones a partir de la próxima semana. Eso sí, con un cambio en la forma de proceder: ya no habrá una única mesa general, sino que ahora se abordará punto a punto en 'micromesas' con los directores generales del ramo.
Se trata de una modificación de calado para el desarrollo de las negociaciones, pues la titular de este departamento, Carmen Ortí, y el secretario autonómico, Daniel McEvoy, descargan el foco negociador sobre los distintos directores generales, que ahora pasan a adoptar un papel más destacado en las conversaciones con los equipos negociadores de los sindicatos. Además, esta fórmula conlleva que en cada reunión se aborde una sola cuestión, de manera que se evita la sucesión de temáticas sin obtener un pacto sobre ninguna de ellas, como ha venido ocurriendo en los últimos días.
Aunque la previsión de Educación es desarrollar este plan a lo largo de la próxima semana con la intención de que hacia el jueves puedan concluir las reuniones con las distintas direcciones generales, la mayoría sindical que componen STEPV, CCOO y UGT, no respaldan esta decisión. Estos sindicatos han comunicado a la Conselleria su rechazo a este nuevo formato y esperan que el nuevo documento no llegue el lunes, sino este mismo viernes, para poder retomar las negociaciones el fin de semana.

- Representantes sindicales ante la Conselleria de Educación en una imagen de archivo. -
- Foto: JORGE GIL/EP
Mientras tanto, estas organizaciones lanzarán una consulta al profesorado este mismo viernes con la intención de obtener una valoración sobre las últimas propuestas trasladadas por Educación, así como sobre las próximas movilizaciones "frente al nuevo escenario que se ha abierto en el mantenimiento de la negociación". Los sindicatos mencionados ven "clave" la semana que viene para seguir "presionando" a la Conselleria de Educación, pero optan por conocer el sentimiento del profesorado antes de diseñar una nueva hoja de ruta.
Los líderes de estas formaciones, precisamente, evitaron manifestarse este jueves en torno a si se planteaban desconvocar la huelga indefinida. En cualquier caso, el planteamiento es el de seguir adelante con protestas, aunque con un ritmo supeditado a lo que trasladen los docentes en esta encuesta, según explican desde los sindicatos. Fuentes sindicales, además, consideran las 'micromesas' como una "estrategia de dilación" en un momento en el que las fuerzas de los manifestantes podrían empezar a flojear por el paso de los días de huelga. En todo caso, consideran que el profesorado se mantiene "con fuerza" para llevar a cabo movilizaciones como la del miércoles, que concentró 25.000 personas en València.
La situación se encamina, por tanto, hacia la cuarta semana en la que negociaciones y protestas se entrelazarán de nuevo mientras el sistema educativo afronta uno de los 'hitos' clave del curso: las pruebas de acceso a la universidad (PAU). Pese a las diferentes renuncias de correctores que la Assemblea de Professorat Corrector de les Proves de la PAU asegura que se están produciendo, la Generalitat viene lanzando un mensaje de normalidad: "Los casos de renuncia a formar parte de los tribunales son anecdóticos y se han cubierto con los suplentes".
Será este viernes cuando termine la constitución de los 55 tribunales, que aglutinan un total de 1.500 profesores titulares, a los que habría que contar los suplentes. Según la Conselleria de Educación, no está habiendo "ningún problema" en la formación de este medio centenar de órganos y, con los servicios mínimos del 100% que se han solicitado, no prevén que haya "ningún problema de realización, ni de corrección de los exámenes". En cualquier caso, el hecho de que la selectividad coincida con la cuarta semana consecutiva de movilizaciones de la enseñanza pública estresará aún más a todos los agentes implicados, que deberán gestionar el rumbo de las negociaciones con la mirada puesta en cómo se desarrolla finalmente la realización de estas pruebas.

