VALÈNCIA (EP). La Comunitat Valenciana es el territorio donde "más ha aumentado la brecha educativa entre alumnado de distintos niveles socioeconómicos, según refleja un informe de Save the Children y Esade que analiza la equidad educativa en España, segmentado por comunidades autónomas, a partir de los resultados de PISA 2025.
De acuerdo a esta radiografía, por ejemplo, en la Comunitat Valenciana la diferencia entre el alumnado más desfavorecido y el más favorecido alcanza los 69 puntos en competencia lectora.
Además, el informe muestra que la Valenciana es la comunidad donde más han empeorado los resultados del alumnado favorecido (-53 puntos), con una caída superior a la registrada en los países de la OCDE. Sin embargo, esta disminución "no ha reducido las desigualdades, ya que la caída del alumnado desfavorecido ha sido aún mayor (-61 puntos)". De hecho, recalcan los autores del estudio, es la única autonomía en la que la caída en los resultados del alumnado desfavorecido es más grande que la del favorecido.
Este análisis examina cómo influyen factores como el nivel socioeconómico y el origen migrante sobre los resultados académicos y la repetición, factores con gran efecto en acceso a oportunidades educativas y desarrollo personal.
En este punto, recuerdan que PISA 2025 llega marcado por una caída generalizada de resultados, "particularmente severa" en Comunitat Valenciana. Es la que sufre la mayor caída del país en los resultados de las tres competencias: en lectura pasa de 482 a 424 puntos, en matemáticas de 473 a 435 y en ciencias de 483 a 450.
Save the Children enfatiza que el análisis "cobra especial relevancia en un territorio donde las desigualdades económicas afectan a una parte muy importante de la infancia". Actualmente, apunta, el 36,1% de los niños y niñas de la Comunitat Valenciana, un total de 318.735 menores, vive en situación de pobreza moderada, mientras que casi 152.000 lo hacen en situación de pobreza severa, sin acceso garantizado a necesidades básicas. En este contexto, comprender cómo el origen socioeconómico condiciona las oportunidades educativas resulta "clave" para garantizar la igualdad de oportunidades.
El análisis de Save the Children y Esade concluye que el origen social sigue influyendo de forma decisiva en las oportunidades de aprendizaje y especialmente en las trayectorias educativas. Esta realidad resulta especialmente preocupante en la Comunitat Valenciana, donde más de uno de cada tres niños y niñas vive en hogares con dificultades económicas.
Y es que la pobreza no solo limita el acceso a recursos educativos y culturales, sino que también aumenta el riesgo de peores resultados académicos, repetición de curso y abandono educativo temprano.
"Cuando la desigualdad educativa aumenta y afecta todavía más a los niños y niñas que viven en situación de pobreza y exclusión en nuestra Comunitat, estamos realmente comprometiendo las oportunidades de toda una generación, afirma, en un comunicado, el director de Save the Children en Comunitat Valenciana, Rodrigo Hernández.
Repetición de curso
Por otra parte, la ONG expone que la Comunitat Valenciana sigue utilizando la repetición mucho más que el resto de comunidades autónomas y países de nuestro entorno, pese a que la LOMLOE considera la repetición una medida ineficiente y de último recurso.
En un contexto nacional de estancamiento en la repetición, la Comunitat Valenciana es donde más ha subido, pasando del 23,9% al 28,6%, ocupando el segundo lugar en todo el país, solo por detrás de Andalucía. En repetición de curso, el nivel socioeconómico es determinante: a igualdad de conocimientos, aumenta bastante la probabilidad de repetir para el alumnado desfavorecido: es cuatro veces más probable que la del alumnado favorecido, 1,5 puntos más que en 2022.
Esto significa --puntualizan-- que las dificultades educativas continúan resolviéndose con más frecuencia mediante la repetición precisamente entre el alumnado que parte de situaciones más vulnerables, perpetuando las desigualdades existentes.
"No podemos seguir respondiendo a las dificultades educativas con medidas que castigan con mayor frecuencia a alumnos que parten de una situación de desventaja", apunta Hernández.
Para Save the Children, "la evidencia muestra que repetir curso, por sí solo, no mejora los resultados académicos ni el problema de aprendizaje, pero sí daña la confianza del alumnado". Además, "muchos niños o niñas que repiten sienten que se quedan atrás respecto a sus compañeros y la mejor solución sigue siendo detectar las dificultades cuanto antes y acompañar a cada estudiante según sus necesidades con más profesionales de apoyo, y orientación y atención a la diversidad".
Parte del informe se dedica a la tecnología y determina que el 40% del alumnado de nivel socioeconómico bajo ha utilizado el teléfono móvil en el centro educativo al menos una vez a la semana frente al 35% del alumnado de nivel socioeconómico alto. Estos datos están encima de la media española. Ocurre lo contrario para el uso fuera del centro, donde el 84% del alumnado favorecido lo ha utilizado frente al 76% del alumnado desfavorecido.
El uso semanal de la IA para resumir textos y redactar trabajos aumenta con el nivel socioeconómico. El 50% del alumnado favorecido lo ha utilizado al menos una vez a la semana, mientras que lo ha hecho el 40% del alumnado desfavorecido.
Según Save the Children, para evitar que el uso de la tecnología y específicamente de la IA tenga un impacto negativo en el aprendizaje, "es esencial dotar al alumnado de herramientas para utilizarla de manera crítica y responsable, que parten tanto de que tengan información suficiente, como de que desarrollen competencias clave como la lectura comprensiva y el pensamiento crítico. La brecha digital puede convertirse en una nueva fuente de desigualdad si no actuamos a tiempo".
Como conclusión, el estudio deja ver que "los resultados de PISA confirman que el origen social sigue pesando demasiado en las oportunidades educativas de los niños y niñas en Comunitat Valenciana".
"Reducir las desigualdades educativas es una prioridad para garantizar que el lugar de nacimiento o la situación económica de una familia no determinen el futuro de la infancia", apunta Hernández, que añade que, por eso, y para seguir avanzando hacia una mayor igualdad de oportunidades, hay que actuar de forma temprana y sostenida sobre los factores que generan desigualdad educativa.
Entre las principales medidas destacan reforzar el apoyo individualizado al alumnado con más dificultades, asegurar que todos los niños y niñas vulnerables puedan contar con una educación infantil de calidad, promover espacios de refuerzo educativo y ocio seguro fuera del horario escolar y garantizar ayudas que faciliten la permanencia en el sistema educativo.
Igualmente, el estudio subraya la necesidad de fortalecer los centros que atienden a alumnado en contextos de mayor vulnerabilidad con más profesionales de orientación, atención a la diversidad y apoyo social, así como impulsar formación docente orientada a la inclusión y a alternativas eficaces a la repetición de curso.
Finalmente, el informe apuesta por desarrollar competencias digitales críticas y responsables en alumnado y profesorado para que la digitalización y la inteligencia artificial contribuyan a mejorar los aprendizajes sin generar nuevas brechas de desigualdad.