VALENCIA. El fondo valenciano Atitlan, a través de su entrada en el grupo alicantino Gaviota, ultima un acuerdo con la firma francesa VSF para adquirir los activos de Guardian y Glavista. Esta maniobra permitirá rescatar la capacidad productiva de estas plantas ubicadas en Álava y dar un salto estratégico en el modelo de negocio de la firma de Alicante.
La operación se encuentra en su fase final, tal y como adelantó El Correo y pudo confirmar este periódico. Según explican fuentes del proceso a ValenciaPlaza, el socio francés centrará su actividad en el segmento de los parabrisas, mientra que Gaviota asumirá la fabricación de ventanas y cristalería con el empujón de Atitlan.
Para Atitlan, esta adquisición representa una oportunidad de oro para asumir una "capacidad instalada muy relevante". Guardian y Glavista son factorías que han operado durante 25 años bajo los exigentes estándares de la industria automotriz, una infraestructura que ahora servirá para acelerar la industrialización de la firma alicantina.
El pasado mes de marzo, el grupo ya dio los primeros pasos legales con la creación de Gaviota Glass and Windows, una sociedad concebida específicamente para canalizar este nuevo vertical de negocio de cristales y cerramientos.
Este impulso estratégico coincide con cambios clave en el organigrama del grupo. A principios de este año, Gaviota incorporó como consejero delegado a Luis Sanz, hasta entonces responsable de inversiones de Atitlan, lo que evidencia el control directo de la gestora sobre la expansión del proyecto. Por su parte, Francis Guillén, miembro de la familia fundadora, mantiene la presidencia y el liderazgo en la gestión del grupo, asegurando la continuidad del saber hacer que ha hecho de la empresa de Sax un referente en su sector.
Sinergias industriales
Con esta entrada en el accionariado y el rescate de las antiguas instalaciones de Guardian y Glavista, Gaviota no solo salva puestos de trabajo y actividad industrial, sino que integra verticalmente su producción. La capacidad de fabricar sus propios vidrios para sus sistemas de protección solar y cerramientos le otorga una ventaja competitiva en costes y logística, aprovechando unas plantas que ya están preparadas para operar a gran escala.
Si nada se tuerce en el tramo final de la negociación, la alianza franco-alicantina pondrá fin a la incertidumbre que pesaba sobre estos activos industriales.
Por su parte, el Gobierno Vasco indicó este martes que espera alcanzar un acuerdo de forma inminente con los dos inversores industriales para las antiguas plantas de Guardian y Glavista en Llodio (Álava). La inversión se estima entre 80 y 85 millones de euros, según indicó el consejero de Industria, Mikel Jauregi.
La francesa VSF y la alicantina Gaviota (junto a un antiguo directivo de Guardian), son las firmas que comprarían las antiguas Guardian y Glavista, cerradas hace más de un año.
Tras esta filtración, el consejero vasco ha emitido un comunicado en el que solicita "prudencia y discreción" hasta que se hayan firmado todos los acuerdos que confirmen el cierre de la operación.
Este acuerdo supondría una inversión estimada de entre 80 y 85 millones de euros y la creación de 400 puestos de trabajo en Llodio, en la comarca de Ayala, según las cifras del consejero.
De esta forma se le daría salida y futuro a una de las mayores instalaciones industriales en Ayala. Guardian y Glavista están en la misma zona industrial de Llodio, una junto a otra.
La primera, la antigua Villosa, cerró hace un año, aunque conserva el horno de vidrio, mientras que Glavista, dedicada a lunas para automóviles, también cerrada, se separó en el 2020 de la propia Guardian. Cuando cerraron empleaban a 171 y 240 trabajadores, respectivamente.
De los posibles compradores, Vitro Service France (VSF) se dedica a fabricar vidrio para la automoción, mientras que Gaviota fabrica toldos, persianas y ventanas para viviendas.
Jauregui ha explicado que llevan "meses avanzando en negociaciones muy complejas que requieren acuerdos multilaterales con diferentes partes. El cierre definitivo de la operación requiere la firma de ocho preacuerdos condicionados y vinculantes entre sí. O todo se acuerda o no hay acuerdo".
Los preacuerdos correspondientes al Gobierno Vasco y la Diputación Foral de Álava ya están cerrados.
El consejero ha apelado a la responsabilidad de todas las partes para que puedan cerrar sus preacuerdos correspondientes "por el bien de Aiaraldea y su futuro industrial", una comarca alavesa que ha visto en los últimos años diversas crisis en empresas, como la que afecta actualmente a Tubos Reunidos.