VALÈNCIA. El Banco Central Europeo (BCE) ha decidido mover ficha. La máxima autoridad supervisora de la banca en la eurozona ha confirmado que analizará el modelo de presión comercial de CaixaBank dentro de sus competencias de evaluación. Este movimiento se produce como respuesta directa a la ofensiva iniciada por UGT, que elevó ante los reguladores el malestar de la plantilla por las métricas y objetivos de venta de la entidad.
El proceso ha seguido un cauce regulatorio estricto. Tras una denuncia inicial presentada por el sindicato, el Banco de España consideró que los hechos descritos tenían la relevancia suficiente para ser trasladados a Frankfurt, en aplicación del Reglamento (UE) 1024/2013. Ahora, el BCE ratifica que tendrá en cuenta toda la información aportada en su próxima evaluación supervisora, abriendo la puerta a adoptar "las medidas que estime oportunas" si detecta incompatibilidades con el marco regulatorio vigente.
Este examen de Europa llega en un momento de elevada tensión laboral en la entidad. Cabe recordar que el pasado 27 de marzo, la plantilla de CaixaBank secundó una huelga masiva que, según las centrales sindicales, fue la prueba definitiva del "agotamiento" del modelo actual.
Desde UGT subrayan que la decisión del BCE legitima sus reivindicaciones. "Europa ya está mirando a CaixaBank", señalan fuentes de la organización, que defienden que la presión comercial no solo afecta a los trabajadores, sino que pone en riesgo la "integridad del modelo comercial".
Según han denunciado diversas organizaciones sindicales de la entidad, la presión sobre los trabajadores para vender productos como seguros, televisiones y otros dispositivos se ha multiplicado exponencialmente. En concreto, indican que ahora en cuatro meses deben alcanzar los mismos objetivos que se plantearon para 2023.