VALÈNCIA. El Consell ha optado por conceder de forma directa una ayuda de 1,1 millones de euros a CaixaBank para garantizar durante lo que resta de 2026 el funcionamiento de 125 cajeros automáticos instalados en municipios de la Comunitat Valenciana afectados por el riesgo de despoblación y la exclusión financiera. La Generalitat justifica esta decisión excepcional en la necesidad de evitar que se interrumpa un servicio esencial mientras vence de forma escalonada la subvención concedida en 2021 para la instalación y mantenimiento de estos terminales.
La medida, aprobada mediante decreto del Consell y publicada este jueves en el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana (DOGV), supone apartarse de manera puntual del procedimiento ordinario de concurrencia competitiva con el que nació este programa, aunque el propio texto insiste en que se trata de una solución "excepcional" y "transitoria" motivada por las circunstancias actuales.
El programa para llevar servicios bancarios a municipios donde las entidades habían cerrado sus oficinas se puso en marcha en 2020 mediante unas bases que contemplaban una convocatoria abierta a las entidades financieras autorizadas para operar en España. Tras ese proceso competitivo, la Generalitat adjudicó en 2021 a CaixaBank una ayuda plurianual de 7,83 millones de euros para instalar y mantener cajeros automáticos durante cuatro años.
Ese contrato permitió desplegar un total de 135 cajeros. Sin embargo, este año finaliza el periodo subvencionado de 125 de ellos (los diez restantes lo harán en 2027), lo que, según el Consell, obligaba a buscar una fórmula para evitar que dejaran de prestar servicio mientras se articula la siguiente fase del programa.
La infraestructura ya está instalada
La principal razón que esgrime la Generalitat para prescindir en esta ocasión de una nueva convocatoria pública es que CaixaBank es actualmente el operador que dispone de toda la infraestructura ya instalada y en funcionamiento en los municipios afectados.
El decreto sostiene que convocar un nuevo procedimiento competitivo antes de que expiraran todas las ayudas concedidas en 2021 podría provocar duplicidades de financiación, mientras que realizar convocatorias parciales por municipios rompería la unidad territorial y funcional con la que se diseñó el programa. Además, considera que desmontar los cajeros actuales para que fueran sustituidos posteriormente por otros operadores no resultaría una solución eficiente ni proporcionada.
Por ello, el Consell concluye que concurren razones de interés público, social y económico suficientes para acudir al mecanismo de la subvención directa previsto en la legislación, al tiempo que subraya que el objetivo no es financiar una nueva red de cajeros, sino garantizar la continuidad temporal de un servicio bancario esencial ya existente.
Hasta final de año
La ayuda tendrá una vigencia limitada al ejercicio 2026 y cubrirá el mantenimiento, la asistencia técnica y la amortización proporcional de los cajeros desde el momento en que vaya venciendo la ayuda anterior y hasta el 31 de diciembre. El importe máximo asciende a 1.106.005,48 euros y solo podrán abonarse los servicios efectivamente prestados.
Los cajeros deberán seguir ofreciendo, entre otros servicios, retirada de efectivo, pago de recibos e impuestos, consulta de saldos, emisión de extractos y operaciones con tarjetas de distintas entidades, además de contar con un servicio telefónico gratuito de atención tanto para clientes como para no clientes.
La red objeto de esta ayuda comprende 125 cajeros distribuidos por municipios y núcleos de población de las tres provincias, incluidos pequeños municipios del interior y pedanías donde el cajero constituye, en muchos casos, el único punto de acceso presencial a servicios bancarios.