"Trabajamos con unas previsiones de recorte de unos 3.500 trabajadores y 589 oficinas de todo el SIP", advierte Pérez Eslava, "pero queremos que se corrijan algunos aspectos como la equiparación salarial, dado que actualmente el salario medio de un trabajador de Bancaja está por debajo de lo que cobra uno de Caja Madrid y Caja Segovia, como también lo está por encima del resto de los empleados de las entidades que integran el SIP".
La mayoría de los recortes de empleados y de las oficinas procederán de Caja Madrid y de Bancaja, salvo algún caso puntual de alguna región que requiera un ajuste más profundo y que pueda afectar a más empleados y sucursales de alguna entidad integrante del SIP. Al cierre del pasado año, Caja Madrid, Bancaja, Caja Insular de Canarias, Caja de Ávila, Caixa Laietana, Caja Segovia y Caja Rioja sumaban unas 4.500 oficinas y 26.000 empleados.
Asimismo, desde el sindicato mayoritario de Bancaja se pide claridad a la hora de definir la estructura funcional y la dependencia jerárquica dentro del SIP. "Es necesario el mestizaje de empleados y oficinas producto de la integración y cierre de las sucursales".
El secretario general del SATE ha manifestado que hay que negociar "con buena fe" y con la intención que antes del día 14 de septiembre -fecha en la que tendrán lugar las asambleas de las siete cajas del SIP que promueve Caja Madrid-, se logre alcanzar un acuerdo "con contenido".
Tras el apagón informativo propio del mes de agosto, a primera hora de la tarde de este jueves están citados en Madrid, concretamente en la sede de la Asociación de Cajas de Ahorros para la Relaciones Laborales (ACARL), los directores de Recursos Humanos de las siete cajas que integran el SIP.
Allí mantendrán la primera reunión técnica con los representantes sindicales de las siete cajas para abordar el proceso de fusión. Por parte de Bancaja será su responsable de personal, José Tomás Martínez, el encargado de defender los intereses de la caja valenciana.