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Empresas valencianas estudian reclamar a la Administración Trump el sobrecoste de los aranceles

El fallo del Supremo abre la puerta a una cascada de demandas pero la política amenazante del inquilino de la Casa Blanca y los elevados costes de los servicios jurídicos en EE UU actúan como elementos disuasorios

  • Imagen de archivo.
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VALÈNCIA. La sentencia del Supremo que ha tumbado los aranceles que Donald Trump impuso en julio de 2025 abre la puerta a una cascada de reclamaciones empresariales para recuperar el coste extra que han supuesto estos gravámenes comerciales, cuyo impacto varía dependiendo del sector. En la Comunitat Valenciana ya hay compañías que estudian con sus servicios jurídicos la posibilidad de pedir a la Administración estadounidense la devolución de ese dinero que asumieron con sus márgenes para no repercutirlo en sus clientes y así mantener su volumen de ventas.

No obstante, no se trata de una decisión fácil. El tejido empresarial valenciano se debate entre acudir a los tribunales estadounidenses o asumir las pérdidas y priorizar la estabilidad comercial en un contexto que sigue marcado por la incertidumbre. "Estamos estudiándolo con nuestros abogados en USA. No tenemos aún decisión tomada aunque desde luego estamos interesados en recuperar ese más de un millón de euros pagados de más en estos meses… Ya veremos", explica a ValenciaPlaza Manuel Peris, consejero delegado de DAS Audio. La firma ha pasado de pagar 20.000 euros de media cada mes a 150.000 euros debido a estos aranceles que ahora han sido anulados.

El fallo ha generado reacciones dispares entre compañías exportadoras de la Comunitat Valenciana, especialmente aquellas con implantación o intereses en el mercado estadounidense. Desde el ámbito del equipamiento industrial, Ignacio Fernández, de Industrias Tayg, admite que la empresa también está valorando opciones, aunque con pocas probabilidades de emprender acciones legales. "Posiblemente no lo vamos a reclamar. Iniciamos nuestras exportaciones con aranceles el año pasado y hemos hecho muy poquitas. Los abogados en EEUU son carísimos y lo tenemos ahí para ver qué hacemos pero posiblemente no nos merezca la pena", señala.

  • Instalaciones de Tayg -

Tayg afronta además su primer año completo con filial en Estados Unidos, lo que introduce un componente estratégico adicional. Más que el coste pasado, preocupa la política arancelaria común. "Antes sí teníamos cierta ventaja competitiva porque nuestros productos subían menos que los de la competencia. Ahora al ser globales veremos qué pasa. No sabemos qué va a pasar dentro de tres meses. Esa incertidumbre es la que nos perjudica", explica Fernández.

Por su parte, Carlos Calderón, de Coycama, opta por la prudencia y espera mayor claridad institucional antes de decidir. "Este jueves tengo una charla en el ICEX, que nos lo explicarán un poco mejor… y así veremos qué hacer", señala, a la espera de orientaciones técnicas sobre los mecanismos de reclamación y su viabilidad real.

Javier Gandía, de Bodegas Vicente Gandía, relativiza el alcance práctico de reclamar por este sobrecoste. "Cada semana la información cambia; ahora se quita arancel porque es ilegal, luego Trump dice que pone otro...", señala en alusión a la volatilidad normativa que ha caracterizado la política comercial estadounidense en los últimos meses.

En su caso, la compañía asegura que la situación actual mantiene un arancel del 15%, por lo que el escenario competitivo no varía sustancialmente. "Nos hemos acostumbrado a este baile informativo y a nivel comercial seguimos nuestra estrategia", explica. La bodega no ha tomado ninguna decisión respecto a posibles reclamaciones y resta peso al mercado estadounidense dentro de su cuenta de resultados. "Para nosotros no es de los más importantes. No nos cambia los planes", subraya. De hecho, considera que el peor momento fue el año pasado, cuando la negociación con la UE generó meses de parón en los pedidos por la incertidumbre. "Ahora estamos mejor", afirma.

Así, el empresariado valenciano se mueve entre el interés por recuperar los importes abonados y el pragmatismo financiero ante los elevados costes legales en Estados Unidos. Más allá del posible retorno económico, el factor que pesa con mayor fuerza es la inestabilidad regulatoria. Por ello, la opción de embarcarse en un proceso litigioso requiere de seguridad jurídica, además de recursos importantes por parte de la empresa interesada, motivo por el que si la cantidad que se reclame no supone un volumen significativo para las cuentas de la compañía es más probable que la opción de solicitar la devolución se descarte.

Amenazas de Trump

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó este lunes con subir los aranceles a los países que decidan "jugar" con el fallo del Tribunal Supremo que invalidó los gravámenes declarados por el mandatario bajo poderes de emergencia, en un duro revés a su política económica y que podría amenazar acuerdos bilaterales comerciales con países.

"Cualquier país que quiera 'jugar' con esta ridícula decisión del Tribunal Supremo, especialmente aquellos que han 'estafado' a EEUU durante años, incluso décadas, se enfrentará a un arancel mucho más alto, y a algo peor, que lo que aceptaron hace muy poco", escribió Trump en su red Truth Social.

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