VALÈNCIA. Fue en la mítica noche valenciana donde Rafa Recuenco e Israel Baquero forjaron sus tablas como emprendedores. Y no fue en cualquier lugar; porque hasta el menos asiduo al ocio nocturno le sonará el nombre de Marina Beach Club, del Grupo Ánimas. "Aprendimos mucho y nos engañaron mucho también", reconoce Recuenco con franqueza. Aquella etapa, que les curtió a base de aciertos y golpes, les catapultó al que sería su primer proyecto de éxito, el bar Mistela, ubicado en el barrio de Torrefiel en Valencia. "Es donde nos hemos criado", cuenta Recuenco usando la primera persona del plural para destacar que fue un negocio montado por un grupo de amigos que se conocen desde el parvulario.
Pero lo que empezó en el barrio con su gente escaló a ser algo más grande, aunque siempre con el factor "amigos" presente. "Somos un grupo bastante atípico, informal si se quiere, que ha crecido de forma muy orgánica. El hilo conductor siempre han sido las personas, la parte humana y las emociones", resume Recuenco al hablar de Grupo Comboi. Con poco más de seis años de vida, la firma ya gestiona siete locales de restauración y ha diversificado su actividad con dos otras dos líneas de negocio: una inmobiliaria dedicada a la reforma y venta de viviendas, oficinas y naves, y otra especializada en eventos y bodas. En total, el grupo sostiene ya 310 empleos directos, impulsados principalmente por Gastroadictos, su división gastronómica.
¿Y por qué bautizaron el grupo como Comboi? Según la Academia Valenciana de la Lengua, esta palabra remite a la 'actividad festiva o diversión colectiva', pero también al 'entusiasmo e ilusión'. Al final, ¿qué hay más festivo y lúdico que reunir a un grupo de amigos con diferentes talentos para levantar un proyecto que les ilusione? Esta es, según Recuenco, la esencia de la mercantil, que comenzó con el bar Mistela y al que le siguieron Bar Cremaet, Bar Cassalla, Bajoqueta Bar, Barecito, La Sastrería y Adicto y Adicta.

- El interior de Barecito. -
- Eduardo Manzana
La historia empezó oficialmente el 15 de mayo de 2019, fecha que Recuenco tiene grabada a fuego. Ese día abre Bar Mistela. "Fue nuestro primer bar de nuestra segunda o tercera vida empresarial", dice. Detrás estaban Rafa Recuenco, Israel Baquero, Juan José Masip y Néstor Bacaro, cuyo objetivo era aportar algo al barrio donde crecieron. "Nos apetecía hacer algo para nuestra gente, para nuestros vecinos. Traer al barrio un estándar de calidad que ya existía en otros puntos de la ciudad", explica Recuenco, quien además de cofundador del grupo es director de expansión de la mercantil.
La impronta valenciana forma parte del ADN del grupo, como bien indican algunos de los nombres de estos locales que apelan a bebidas e ingredientes muy presentes en el costumbrismo valenciano. El nombre del primer negocio así lo demuestra. No obstante, para Recuenco, Mistela es algo más que una bebida, era un concepto que conecta con una historia familiar que habla de infancia y pertenencia. "El Club Mistela era un juego de niños, una cabañita improvisada en las comidas familiares. Nos representaba como personas", recuerda. Ese espíritu se trasladó al bar, que desde el primer día fue sentido como propio por el vecindario. "Ese bar es del barrio. Un día puede llamarme un vecino para avisarme de que nos hemos dejado las luces encendidas. Hemos recibido apoyo de todo el barrio desde el primer momento", destaca.

- Rafa, en Barecito. -
- Eduardo Manzana
Abrir en plena pandemia
Tras Mistela llegó Sastrería, un restaurante con un planteamiento radicalmente distinto, que abrió en agosto de 2020, en pleno Covid. "Plena fantasía del terror", bromea Recuenco. Pero lejos de frenarles, la pandemia aceleró decisiones. "Nos cargamos de créditos hasta los dientes, porque confiábamos en el proyecto y teníamos experiencia para leer el momento", declara.
El grupo siguió creciendo con nuevas aperturas y con una reflexión constante sobre cómo adaptarse a un mercado cambiante, con menor capacidad adquisitiva y nuevos hábitos de consumo. De ahí nacen modelos híbridos entre bar y casa de comidas, con menos servicio en sala y más foco en el producto. "El cliente no tiene problema en pedir en barra o servirse la bebida si eso le permite pagar un precio justo", apunta. Y lo que en un principio parecía una locura, el tiempo acabó dándoles la razón, lo que les permitió diversificarse.
Paralelamente a la apertura de Mistela, ese mismo 2019 nace Gente de Bien, la pata de eventos del grupo, impulsada junto a Marta Dalmau y Carlos Pérez. En origen, una empresa de sonido e iluminación; hoy, es una agencia que ofrece servicios 360 para bodas y eventos corporativos.
"La idea era hacer las cosas de otra manera, con más cuidado, más escucha y una sensibilidad distinta", explica Dalmau. En un sector dominado por hombres y estructuras técnicas muy similares, Gente de Bien apostó por el diseño, la estética y una comunicación más empática, con equipos pensados para integrarse visualmente en el espacio, alejándose de los clásicos altavoces negros de siempre.

- Marta y Rafa, durante la entrevista con ValenciaPlaza. -
- Eduardo Manzana
Y aunque el Covid golpeó de lleno al sector, la empresa decidió acompañar a sus clientes sin renegociar precios ni condiciones. "Dimos presupuestos en 2019 para eventos que se celebraron en 2022. Fue una decisión consciente: estar, acompañar y dar", recuerda Dalmau. Esa fidelidad fue clave para el crecimiento posterior y para su expansión fuera de la Comunitat Valenciana.
La diversificación se completa con la inmobiliaria, puesta en marcha a partir de 2021. "Siempre nos ha gustado el sector", explica Recuenco. Junto a Israel Baquero y Juanjo Masip y otros socios vinculados al derecho y la construcción, el grupo empezó con vivienda de segunda mano y ha ido ampliando servicios hacia promociones de obra nueva, retail y naves industriales.
"No hay vivienda suficiente para la gente que quiere vivir en Valencia. Se ha demonizado la construcción y ahora vamos por detrás", afirma Recuenco, que reclama más desarrollo de suelo y trámites administrativos más ágiles para evitar una situación que califica de "agridulce".
Hostelería y atracción de talento: el gran reto
Hoy la mayoría del empleo generado por Grupo Comboi se encuentra en el área de Gastroadictos, con cerca de 300 puestos de trabajo, lo que la convierte en una 'rara avis' dentro de la hostelería. Sin embargo, esta empresa tampoco es ajena a los grandes desafíos del sector. "Tenemos dificultades tremendas para encontrar personal, sobre todo en implicación", reconoce Recuenco, pese a contar con planes de carrera, formación interna, ventajas sociales y modelos laborales más flexibles.
"No creemos en crecer a costa de nadie. Queremos ser rentables, sí, pero respetando a trabajadores, vecinos y proveedores", defiende. En un sector acostumbrado a la precariedad, Comboi intenta construir otra narrativa, aunque no oculta la complejidad del momento. "No hay un mundo mejor sin esfuerzo, pero el esfuerzo tiene que estar dentro de una lógica", sentencia.
Seis años después de abrir aquel primer bar de barrio, Grupo Comboi sigue creciendo, pero sin perder de vista su origen. "No medimos el éxito solo en millones o en número de personas. Lo medimos en cómo hemos llegado hasta aquí, sin dejar a nadie por el camino", concluye el emprendedor valenciano.