VALÈNCIA. La compañía alcireña ICFC (Ice Cream Factory Comaker), propiedad del Grupo Ferrero, ha cerrado el ejercicio 2024-2025 con una facturación de 237,2 millones de euros, un 2,6% menos que el año anterior, y un EBITDA de 6,8 millones de euros. Unas cifras que han permitido invertir 140 millones en la transformación de su planta de Alzira como el hub tecnológico europeo para el desarrollo de helados. La compañía también fabrica productos con las marcas de la multinacional italiana Ferrero 'Rocher Classic', 'Rocher Dark' y 'Raffaello'.
La compañía ha sustentado este desarrollo en el fortalecimiento del mercado y en la apertura de nuevas líneas de negocio vinculadas a la marca Ferrero. Este proceso ha estado acompañado de inversiones relevantes en maquinaria e instalaciones para dotar a su planta de tecnología avanzada y mejorar la eficiencia operativa mediante procesos de fabricación de última generación.
Según destaca la firma, este año de transformación responde al plan a largo plazo del Grupo Ferrero para desarrollar su negocio de helados en toda Europa a través de ICFC y del potencial de la región. Para llevarlo a cabo, está ejecutando una inversión de 140 millones de euros dentro de un ciclo de modernización tecnológica e industrial enfocado en ampliar la capacidad de la planta e instalar nuevas líneas de producción antes de 2030.
Durante el ejercicio, ICFC ha consolidado la línea vinculada a los helados de marca Ferrero, creando un portfolio de productos con el que prevé impulsar su presencia en el mercado. La compañía ha afianzado lanzamientos previos como Ferrero Rocher y Kinder Bueno, al tiempo que ha introducido nuevas referencias como el Helado Nutella.
De cara al periodo 2025-2027, la compañía focalizará sus esfuerzos en potenciar la rentabilidad a través de la eficiencia operativa y la innovación constante.