VALÈNCIA. El volumen de ventas de las empresas que se instalaron en la Comunitat Valenciana a lo largo de 2024 superó en 7.574 millones de euros al de las entidades que decidieron salir de esta región para establecerse en otros puntos del país, una cifra que supone el mejor balance autonómico de ese ejercicio y que se debe, sobre todo, al cambio de la sede social de Ford España, que hizo efectivo su traslado a Almussafes el pasado año.
Así se desprende del informe sobre los cambios de domicilio de mercantiles en 2024 publicado esta semana por Informa D&B, en el que para “apreciar el impacto económico de los traslados” se relaciona “a las empresas que cambian de domicilio” con el volumen de su facturación. En este sentido, la Comunitat Valenciana aparece muy por delante de Cataluña (1.866 millones de euros) y Andalucía (381 millones), las siguientes comunidades con mejor resultado.
En el lado opuesto, Castilla y León es la comunidad que presenta el peor balance con un saldo negativo de 4.573 millones de euros, también por la salida hacia otras regiones de dos importantes compañías, como son Renault España y Horse Powertrain, que en su conjunto contaban con un volumen de ventas de 4,7 millones de euros. Le siguen Madrid (-3.486 millones), País Vasco (-708 millones) y Navarra (-671 millones).
En el caso valenciano, tal y como expone el propio documento, “el saldo positivo se explica por el cambio de la sede de Ford España” a la provincia de Valencia, cuya facturación en 2022 superó los 7.521 millones de euros, una cifra que representa casi la totalidad del saldo positivo que se registra en esta autonomía. La decisión del fabricante de automóviles se conoció en marzo de 2023, cuando anunció su regreso al lugar donde originalmente se había establecido en 1973, y donde además se encuentra su principal espacio de operaciones en España.
Asimismo, y si lo que se tiene en cuenta es el balance entre el número total de empresas que registraron su sede en la Comunitat Valenciana y aquellas que se marcharon, sin tener en cuenta su facturación, el saldo es igualmente muy positivo para esta autonomía, que arroja el segundo mejor resultado en 2024 con 142 mercantiles, solo por detrás de Madrid, que registra un intercambio positivo de 266 compañías.
De hecho, la Comunitat Valenciana encadena ya tres ejercicios con un saldo positivo en los cambios de domicilio empresarial, siendo el de 2024, eso sí, su mejor resultado con diferencia. En 2023, esa diferencia fue de 43 empresas, mientras que en 2022 fue de 40. Esta tendencia sitúa así a la valenciana entre las regiones con mejor balance en el acumulado de los últimos años, junto a Madrid, Galicia y las Islas Baleares, que también encadenan como mínimo tres ejercicios consecutivos con intercambios positivos.
Todo lo contrario ocurre en Cataluña, que en términos absolutos fue la región que más compañías perdió en 2024 con 371, y que ya arrojó igualmente un balance negativo de 128 empresas en 2023 y de 218 en 2022. De hecho, y en términos trimestrales, el saldo de esta comunidad autónoma nunca ha sido positivo, al menos desde el primer trimestre de 2015. Una realidad que bien podría asociarse a la inestabilidad empresarial de esta región tras el inicio del procés, ya que fue justo entre 2017 y 2018 cuando experimenta sus peores balances.
En la Comunitat Valenciana, los saldos anuales muestran que en la última década el balance entre llegadas y salidas de mercantiles solo ha sido negativo en tres ocasiones, como fueron 2016 (-53), por un lado, además de 2020 (-70) y 2021 (-7), los dos peores años de la crisis de la covid-19. Además, solo dos comunidades autónomas obtienen un saldo positivo en todos los ejercicios de la última década, como son Madrid y las Islas Baleares.
Por su parte, y en cuanto a las autonomías de origen de las empresas que se instalaron en la Comunitat Valenciana a lo largo de 2024, la mayoría llegaron desde Madrid (209) y Cataluña (127), aunque también se aprecian cifras destacadas en otras regiones como Andalucía y Murcia, una situación que podría explicarse en buena medida por el peso poblacional y empresarial sobre el total del país de las primeras y por las relaciones de proximidad con la última.