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Manuel Hidalgo: “La IA amplía las desigualdades laborales en los empleos altamente cualificados y perjudica a los trabajadores junior”

  • Conferencia de Manuel Hidalgo.
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VALÈNCIA. La irrupción de la inteligencia artificial (IA) tiene efectos cada vez más visibles sobre el empleo, los salarios y la desigualdad, especialmente, en los trabajos cognitivos altamente cualificados. Así lo ha explicado el profesor de Economía de la Universidad Pablo de Olavide y Senior Fellow ESADE EcPol, Manuel Hidalgo, en la segunda conferencia del ciclo Cajamar-Ivie 2026. En su charla, titulada De la euforia a la trampa estructural: complementariedad y descapitalización cognitiva en la era de la IA generativa, afirma que los trabajadores juniores serán los grandes perdedores, como demuestra la caída de un 16 % en la contratación de nuevos empleados jóvenes en sectores expuestos a la IA desde 2024.

El director de Negocio de la Dirección Territorial de Cajamar en Valencia, Ignacio Gurrea; el director adjunto de Investigación del Ivie, Joaquín Maudos; y el decano de la Facultat d’Economia, Francisco Muñoz, han sido los encargados de inaugurar la conferencia, celebrada en la Facultat d’Economia de la Universitat de València.

A continuación, Manuel Hidalgo ha recordado que el impacto del cambio tecnológico sobre la desigualdad ya fue evidente durante la industrialización y posteriormente con la informática y la robotización. En ambos casos, la tecnología sustituyó tareas rutinarias y manuales, especialmente en la industria, provocando una desaparición masiva de empleos intermedios y una polarización del mercado laboral entre trabajos altamente cualificados y empleos de baja cualificación.

Sin embargo, la transformación del mercado laboral que implica la IA amenaza ahora también a los empleos cualificados. Según ha explicado, a diferencia de revoluciones anteriores, la inteligencia artificial no solo afecta a tareas manuales o repetitivas, sino también a trabajos cognitivos y altamente cualificados que hasta ahora se beneficiaban de la tecnología como herramienta complementaria. Como ejemplo, ha citado las ocupaciones asociadas a la informática como uno de los sectores que más están reduciendo sus plantillas por la irrupción de la IA.

El economista de la Universidad Pablo de Olavide ha explicado que, en un primer momento, se pensó que la IA favorecería especialmente a los trabajadores junior, al permitirles aumentar su productividad. Sin embargo, el fenómeno ha generado anomalías, ya que los trabajadores deben dedicar más tiempo a revisar y verificar los resultados producidos por la IA para lo que se requiere una visión crítica y experta sobre la validez de los resultados. Además, en otras tareas más mecánicas que pueden ser realizadas por cualquiera con ayuda de estas herramientas, su valor económico disminuye. En este sentido, ha insistido en que los más perjudicados van a ser los perfiles jóvenes, ya que utilizan la IA para “comoditizar” determinadas tareas, que dejan de tener el valor diferencial. En su opinión, la IA resulta realmente útil cuando el trabajador tiene experiencia suficiente para discernir si la información generada es correcta, relevante o aporta valor. Esa capacidad crítica reside principalmente en los perfiles senior.

Las empresas que están implantando IA observan que son precisamente los trabajadores con más experiencia quienes obtienen mayores mejoras de productividad, mientras que los perfiles jóvenes, sin experiencia ni criterio consolidado, encuentran más dificultades para aprovecharla adecuadamente.

La conferencia también ha alertado de la aparición de una nueva brecha vinculada al tiempo disponible para formarse y adaptarse a la tecnología. Los trabajadores con estabilidad y experiencia disponen de más capacidad para experimentar, equivocarse y aprender a utilizar la IA de forma productiva. Por el contrario, los perfiles más precarios o jóvenes cuentan con menos tiempo y menos herramientas para desarrollar esas capacidades en un entorno tecnológico que evoluciona a gran velocidad.

En paralelo, el ponente ha advertido que determinadas habilidades fundamentales, como la comprensión lectora o la capacidad de razonamiento profundo, podrían estar deteriorándose entre los estudiantes, un fenómeno al que la inteligencia artificial también estaría contribuyendo. Ante este escenario, Hidalgo ha defendido la necesidad de buscar fórmulas para adaptar el sistema educativo y, especialmente, la universidad a la irrupción de estas nuevas herramientas.

Según ha expuesto, las clases magistrales tradicionales pierden sentido en un contexto donde los estudiantes ya tienen acceso inmediato a contenidos y respuestas mediante herramientas de IA. El papel del profesor debe evolucionar hacia la construcción de pensamiento crítico, criterio y capacidad argumentativa.

Finalmente, ha hecho hincapié en el enorme poder de mercado que se está concentrando en torno al desarrollo de la inteligencia artificial, una dinámica que será difícil de romper y que puede tener consecuencias económicas y sociales de largo alcance.

Para concluir, el experto ha aconsejado a los jóvenes que “no utilicen la IA para terminar rápido una tarea y apagar el cerebro sino para desafiarse a sí mismos y aumentar el conocimiento”.

Tras esta segunda conferencia, el ciclo que organiza Cajamar y el Ivie en Valencia ha programado la tercera sesión para el próximo 18 de mayo, en la sede de Cajamar en Valencia, a cargo del investigador del Ivie Alejandro Escribá, quien ofrecerá la conferencia Realidad y desafíos de la Empresa Familiar Valenciana.

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