VALÈNCIA. Más de 14.000 profesionales de CaixaBank dejaron de trabajar durante una hora este martes para denunciar una sobrecarga del trabajo que arrastran especialmente en los últimos dos años. "Lo que en 2023 hacíamos en un año ahora lo tenemos que hacer en cuatro meses", señala Begoña Peiró, presidenta del sindicato SECB, quien asegura que la presión por vender productos a los clientes como seguros, televisiones y otros dispositivos es insostenible.
Según CCOO-PV, más de 120 personas se concentraron este martes frente a la sede de la Territorial de Valencia en una protesta que se enmarca dentro de los paros convocados a nivel estatal. Durante la concentración, los manifestantes corearon consignas como 'Que baje y que curre Gortázar, que se aburre', en alusión a unas declaraciones del consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, en las que afirmó que le gusta el trabajo intenso porque, de no tenerlo, se aburre.
Estas palabras del ejecutivo fueron pronunciadas durante la presentación de resultados de la entidad el pasado viernes, cuando fue preguntado por la presión laboral que denuncian los trabajadores. En su respuesta, Gortázar aseguró que el nivel de exigencia es "el lógico" para mantener a CaixaBank como un referente tanto a nivel nacional como europeo y descartó una rebaja de los objetivos comerciales. No obstante, matizó que si se está cometiendo algún error en el trato a los profesionales, la entidad lo revisará.

Desde los sindicatos, sin embargo, alertan de que la situación se arrastra desde hace años y se ha intensificado recientemente. "Es una reivindicación histórica. Los retos comerciales aumentan cada año y estamos viendo muchas bajas laborales por el estrés que sufre la plantilla", explica Peiró. En este sentido, denuncia que algunas partidas de objetivos han crecido hasta un 40% respecto al año anterior. "Los 6.000 millones de euros de resultado vienen por este incremento desorbitado de los retos comerciales", añade.
La presidenta de SECB critica además la diversificación forzada de productos que se exige vender en las oficinas. "Nos piden comercializar seguros, televisiones, renting de coches, alarmas… todo este 'cacharreo'. Nos hemos convertido en un MediaMarkt", lamenta. A ello se suma, según apunta, la presión por captar recursos tras la salida de gestores y directivos hacia otras entidades. "Ese dinero que se ha ido debe recuperarse porque se deben a sus accionistas, y esto repercute directamente en la salud del empleado", sostiene.
Los sindicatos también advierten de un deterioro en la atención al cliente. "La calidad del servicio se resiente. Una venta se tiene que hacer cliente a cliente y ofreciendo el producto que realmente necesita", subraya Peiró. A su juicio, esta dinámica está provocando situaciones de mala praxis que derivan en auditorías internas. "Cada vez hay más auditorías y acaban con trabajadores despedidos", denuncia.
Por su parte, el secretario general de CCOO de CaixaBank en la Comunitat Valenciana, Anselmo Martínez, ha señalado que todavía no se puede cuantificar con exactitud el seguimiento del paro. "Hasta este miércoles no podremos conocer el dato real, pero será superior al 50%", afirma. "Hemos tenido paros de más del 80% en otras ocasiones y seguiremos convocando movilizaciones hasta intentar mejorar la situación", concluye.