MADRID (EFE). La Dana de 2024 y sus mortíferas riadas, los megaincendios que han devorado miles de hectáreas en todo el territorio y las olas de calor abrasadoras sufridas en el país son los episodios más claros que han evidenciado el impacto que está teniendo el cambio climático en España en los últimos años.
La legislatura que termina ahora ha soportado una sucesión de catástrofes meteorológicas que han dejado muertos, múltiples daños materiales y ambientales, han obligado a las administraciones a destinar grandes fondos públicos para luchar contra ellos y han puesto de manifiesto las dificultades para que éstas actúen de forma coordinada.
Entre esos fenómenos, el más grave fue la dana del 29 de octubre de 2024, que ocasionó en la Comunitat valenciana una de las peores tragedias vividas en España en decenas de años, con 233 víctimas mortales, debido a las intensas lluvias que provocaron riadas e inundaciones súbitas.
Según el portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), Rubén del Campo, ese evento pudo ser "un punto de inflexión a la hora de aumentar la concienciación tanto a nivel político y a nivel también de ciudadanía", ya que nunca se había registrado un episodio tan extremo como éste.
De las grandes danas registradas en torno a la segunda quincena de octubre (en 1957, 1982 y 1987), la de 2024 fue de una magnitud extraordinaria, según un estudio realizado por la Aemet, que cita como ejemplo las precipitaciones de 771 litros por metro cuadrado caídas en Turís (Valencia) en 24 horas, de los que 185 litros se concentraron en sólo una hora, récord de España en ese período.
Incendios forestales
Los megaincendios han sido otro de los quebraderos de cabeza de la legislatura que acaba, dado que han calcinado miles de hectáreas, segando vidas humanas y que han destruido viviendas, bosques y cultivos con una virulencia extrema.
Estos megaincendios, llamados también de sexta generación, son fuegos forestales que por su velocidad, intensidad e imprevisibilidad exceden la capacidad de extinción de los servicios de emergencia y alteran la dinámica atmosférica, generando su propio clima.
En España, en lo que va de año las llamas han calcinado unas 300.000 hectáreas de terreno nacional, según el sistema europeo EFFIS, con un verano especialmente catastrófico para Castilla y León, la Comunidad de Madrid, Castilla-La Mancha, Andalucía y la Comunitat Valenciana.
El año 2025 ya fue especialmente grave, ya que el fuego arrasó 354.746 hectáreas, es decir, más de 650.000 hectáreas destruidas en apenas dos veranos, el equivalente a toda la provincia de Tarragona.

- Imagen de archivo de un incendio forestal
Para el profesor de Ingeniería Forestal de la Universidad de Lleida Víctor Resco la "concatenación de veranos muy calurosos" está empeorando la situación de los incendios, "agravados por el cambio climático".
Este experto cuestiona la gestión en el manejo del fuego en España. "Si hubiéramos tenido nuestros bosques con un estado de gestión mucho mejor, mucho más avanzado, tampoco hubiéramos tenido esta serie de problemas".
Resco avisa de que "aún no somos conscientes de la gravedad del problema; le estamos empezando a ver las patitas, pero no hemos llegado a ver el lobo entero" y alerta de que lo más urgente en la crisis climática es "la adaptación y cómo podemos disminuir los eventos negativos (olas de calor, avenidas e incendios)".
Olas de calor
Las altas temperaturas han sido otro de los efectos del cambio climático sufrido en España con más intensidad, sobre todo en los dos últimos años, donde los termómetros han registrado récords en torno a los 46 grados en junio en localidades de Andalucía y Extremadura.
En 2026, España encadenó 61 días de ola de calor durante el verano, que se convirtió en el más caluroso de la serie histórica, con 24,5 grados de media. El récord anterior se marcó en el verano de 2022, con 41 días.

- Foto: EFE/JUAN CARLOS CAVAL
El valor medio durante los meses de junio, julio y agosto superó en 0,3 grados el del verano de 2025, hasta entonces el más cálido, según la Aemet.
Rubén Del Campo señala que el último verano fue "el más cálido en al menos siglo y medio" y resalta que estos periodos veraniego "además de ser más cálidos, son más largos y el calor extremo afecta a más zonas".
"De hecho, las condiciones de pleno verano han prevalecido desde mediados de mayo hasta finales de septiembre, cuatro meses y medio de calor extremo", agrega.