MADRID (EFE). El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible pondrá en marcha un plan extraordinario para la mejora de los firmes de más de 5.000 kilómetros de carreteras estatales y cuya primera fase se desarrollará entre 2027 y 2031, con un desembolso de 1.629 millones de euros, que empezarán a licitarse ya este 2026.
“Se trata de una inversión distribuida de forma progresiva y planificada a lo largo de los 5 años y que permitirá combinar una respuesta rápida con una ejecución ordenada”, ha señalado este miércoles el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, en una jornada organizada por el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos.
Con este plan "de choque", que se sumará a los programas ordinarios de conservación, se aumentará el enfoque preventivo en el mantenimiento de las carreteras, evitando así el paulatino deterioro que sufren como consecuencia de su uso cotidiano y que suele implicar actuaciones de mayor envergadura con el paso del tiempo, ha precisado.
Puente ha explicado que "pasamos de una lógica reactiva a una lógica estratégica empezando a recuperar el estado de la red y evitando que el deterioro siga avanzando”.
La primera fase de actuación del plan implica un análisis de la red “tramo a tramo” para evaluar tanto el estado estructural del firme como la calidad de la rodadura, lo que "permitirá identificar con más precisión dónde es más necesario intervenir", ha indicado.
"No se trata de repartir actuaciones de forma uniforme", sino "de priorizar y actuar primero donde el deterioro es mayor, donde el impacto es más relevante y donde la intervención es más urgente”, ha matizado.
Para poner en marcha este plan, el ministerio reforzará los medios técnicos de la Dirección General de Carreteras, tanto en los servicios centrales como en los periféricos, en el que se implicará también a empresas, ingenierías profesionales y demás agentes del sector de la obra pública.
Un impacto de 1.200 millones en el PIB
Se estima que el plan revierta directamente en la economía y el empleo, con más de 1.200 millones de euros de impacto en el PIB y cerca de 18.500 nuevos puestos de trabajo.
Además, supondrá "una importante fuente de recaudación fiscal", ya que más de 400 millones de euros recaerán en las arcas públicas, lo que muestra que invertir en conservación no solo es necesario sino que es "rentable", ha subrayado.
En su opinión, la mejora de los firmes de las carreteras supone también una eficiencia en la rodadura de los vehículos, lo que redunda en las emisiones contaminantes.
La Red de Carreteras del Estado suma más de 26.500 kilómetros, el 16 % del total de las carreteras del país y, sin embargo, su longitud no va acorde a su tránsito, dado que, por ella, circula más del 50 % del tráfico total de España; el 66 % en el caso de los vehículos pesados.
Se trata, por tanto, “de una infraestructura que soporta la mayor parte de la movilidad real del país no sólo de personas, sino de mercancías, logística y de la actividad económica en su conjunto”, a pesar de lo cual la inversión en conservación de las carreteras “no ha estado en los niveles necesarios para mantener esta red en condiciones óptimas”, ha dicho.
Durante años, no se ha llegado al estándar técnico de referencia que fija el nivel de inversión adecuado por kilómetro para garantizar un buen estado del firme y el resultado es un déficit acumulado de aproximadamente 5.600 millones de euros.
El ministro ha recordado el “punto de inflexión” que supuso el año 2012 en cuanto a inversión en la red de carreteras, cuando los recortes del Gobierno de entonces afectaron “no sólo a la obra nueva sino a la conservación necesaria de las infraestructuras”.
Un punto de inflexión que se está revirtiendo desde 2018, cuando el actual Gobierno comenzó a recuperar la inversión en conservación hasta llegar a la actual media anual de 1.800 millones, más del doble que en 2017.
“Mientras tanto, la red no se ha detenido, ha seguido creciendo en extensión, especialmente en vías de alta capacidad. Y, sobre todo, ha seguido envejeciendo”, ha señalado el ministro, según quien, "cuanto más se deteriora el firme, más compleja y más costosa es la intervención necesaria para recuperarlo”.
"Un paradigma que pretende cambiarse con este plan, que se centra en la prevención para empezar a recuperar el estado de la red y evitar que el deterioro siga avanzando”, ha concluido.