Desconozco los motivos que ha tenido Pedro Sánchez para elevar de rango al ministro de Economía, Carlos Cuerpo, a vicepresidente primero del Gobierno a pesar de todo tipo de hipótesis que se vienen lanzando en los estos últimos días. Y teniendo en cuenta además que Cuerpo no es si quiera militante del PSOE. Puedo intuir que a algún que otro ministro socialista le ha tenido que sentar a cuerno quemado la ascensión de uno de los políticos más cualificados, por no decir el que más, de los que dispone el Gobierno, equiparable tal vez a la defenestrada Arancha González Laya, Ministerio de Exteriores, que pagó los platos rotos por otorgar su beneplácito para que el jefe del Frente Polisario, Brahim Gali, recibiera tratamiento médico en España, tocando así los c*** al autócrata de Marruecos.
Al margen de cualquier explicación enrevesada, hay que congratularse del ascenso de Cuerpo, culto,inteligente y, fundamental:educado; nada que ver con su antecesora María Jesús Montero, una bocazas.Lo que no sabemos aún es la dimensión que le va a dar Sánchez a Cuerpo porque nadie lo ve ladrando o echando espuma por la boca a un Miguel Tellado, siempre a cara de perro. Cuerpo representa, desde mi modesto punto de vista, la revolución que necesita el país, en la senda de recuperar el diálogo y la serenidad.Y acotar, más aún, las ansias intervencionistas de Yolanda Díaz como si el libre mercado fuera la bicha mayor de todas las bichas existentes en el planeta. Su primera reacción, la de Yolanda, ante la subida de los combustibles por la guerra en Irán fue de bombero torero: que sean las propias empresas energéticas las que rebajen el precio a cuenta de sus beneficios. Siempre a la caza y captura de los ricos. No digamos ya Podemos (vergonzosa la visita/entrevista de Pablo Iglesias en Cuba al Tiranosaurio de La Habana, Díaz Canel).
Me recuerda Cuerpo a la frescura (algunos lo confundían con ingenuidad) que se gastaba el ministro/astronauta Pedro Duque. El caso es que es conciliador, gustoso siempre de dialogar con todos los sectores, patronal, pymes, sindicatos de clase...La idea más extendida es que Sánchez le ha dado más galones para exhibir los logros económicos del país. No sé. Me voy a tolerar una boutade: ojalá que Cuerpo fuera presidente del Gobierno.
Con el nuevo ministro de Hacienda, el valenciano Arcadi España, pasa lo mismo. Discreto, (culto, heredó de su padre en Carcaixent la pasión por la lectura), y conciliador. Le viene también de su maestro Ximo Puig que lo escogió como conseller de Política Territorial y luego de Hacienda. España es un desconocido en la política nacional y, quién sabe, en la política regional (la memoria es muy frágil) salvo en los corrillos consabidos que no representan al conjunto de la masa social.
Pero ya se han desatado todo tipo de cábalas: que si va a reforzar a Diana Morant como candidata a la Presidencia de la Generalitat, que si va a pelear por mejorar la financiación autonómica (la más desfavorable de toda España, junto con Murcia), que si va a rescatar, aunque sea a plazos, la llamada deuda histórica, que si va a presionar para que el Estado cumpla religiosamente con las ayudas para la Dana....Pues no.
Ya quedó claro en la conferencia de presidentes autonómicos, hace tres meses, que a nadie le convencía el “plan Montero” de financiación autonómica. Ni siquiera al socialista Adrián Barbón, presidente de Asturias; no digamos ya a García-Paje. Todos sin excepción denunciaron que la reforma iba encaminada a beneficiar a Cataluña y a su objetivo final: un concierto fiscal independiente a la manera de regimen foral de Navarra y de las diputaciones vascas. Y eso que a la Comunidad Valenciana se le otorgaban en torno a 2.500 millones anuales, rechazados de momento por el PP a pesar del pressing que están ejerciendo las entidades empresariales y algún que otro lobby.
Don Arcadi recibe una herencia envenenada. Pero seguro que lo va a hacer mucho mejor, con mucho mejor talante, que su antecesora María Jesús Montero (y su más que previsible batacazo en las elecciones andaluzas; a ver cómo explica en su tierra los beneficios o privilegios para los nacionalismos periféricos).

La exclusión de las mujeres en las procesiones de Semana Santa de Sagunto ha dado la vuelta por toda España. En aras a la sacro-santa tradición se siguen cometiendo atropellos extemporáneos y con mucho tufo a naftalina. Hasta Juanfran Pérez Llorca ha deslizado que eso va en contra de la igualdad. Lo mismo que el alcalde socialista de Sagunto, Darío Moreno: “Tradición e igualdad no solo son compatibles, sino una garantía de futuro”. La Cofradía de la Purísima Sangre se ha cubierto de gloria. Lo mismo que cuando los mozos de Manganeses de la Polvorasa, Zamora, lanzaban una cabra desde el campanario del pueblo hasta que semejante barbarie se cortó en seco en 2.000. O la orgía del Toro de La Vega en Tordesillas,Valladolid, que se prohibió (amortiguó) no hace tanto. Me sulfuro con los torticeros argumentos de los machirulos de turno, esclavos tradicionalistas. No ahondo más. Ya lo han hecho con sendos magníficos artículos Rafa Burgos y Carles Cortés en este mismo periódico.
CODA: El Guernica de Picasso es de todos los españoles como encargo que fue del Gobierno de la República para el pabellón español de la Exposición Internacional de París en 1937. Si Sánchez aprueba su traslado a Vitoria me exilio a Portugal, es un decir.