En Elda están que bailan con un pie. La compra del CD Eldense por parte de Leo Messi, concretada esta semana, ha elevado el ánimo colectivo de la ciudad, de todos sus agentes sociales y económicos y, especialmente, de la afición azulgrana. Hay un entusiasmo desmedido en la ciudad zapatera, visible desde cada rincón, y que el propio alcalde, Rubén Alfaro, no puede disimular. Es más, este sábado, en la conferencia del PSPV, muchos compañeros y compañeras de partido le felicitaban por ello. Aunque el fútbol es caprichoso y depende de que la pelotita entre en la red, la dupla Messi-Eldense es una inyección para la ciudad: lo lógico es que las aspiraciones del equipo cambien y que, en unos años, no solo se busque como objetivo mantener la categoría —hoy en día, la Segunda División es una especie de Primera B por la cantidad de equipos históricos— en una competición que todos los años es muy reñida.
Salvando las distancias, en el PSPV también hay optimismo. Quizás por la encuesta que les da opciones de gobernar cogiendo las horquillas altas de los partidos de la izquierda; quizás por las zancadillas de los propios dirigentes del PP —dossieres, salidas de tono, desplantes...— o por la tardanza de Génova en ratificar al actual president de la Generalitat, Juan Francisco Pérez Llorca... Todo ello, y varios argumentos de peso, han situado al PSPV y a su lideresa, Diana Morant, en una posición de fuerza, al menos, para afrontar los ocho meses finales con una posibilidad. Le queda un tiro, dicen los veteranos del partido, para poder ser la futura inquilina del Palau.
Argumentos ahora tiene. Y bien que los ha expuesto este sábado en la conferencia política del PSPV celebrada en la Universidad de Alicante. Aunque ya se sabe: la sombra de la gestión de Pedro Sánchez sigue siendo muy alargada y, mal que le pese, en la esfera de la polarización que vive el país, no le beneficia en nada. Pero hay que reconocerlo: es la primera vez en mucho tiempo que veo a los socialistas valencianos con un paso por delante en algunos debates. Otra cosa es que esa necesidad llegue al sentir de la población.
El primero es el de la financiación autonómica. No debería haber excusa para que el PPCV se sumara al acuerdo, más allá de que el parto se fraguara en las faldas de ERC. El PSPV se ha ganado el apoyo de los empresarios de AVE, al menos como punto de partida, como dijo el lunes Vicente Boluda. Eso, de primeras. Después, porque no hay plan B que conozcamos. El PP de Núñez Feijóo no ha expuesto la alternativa en este caso, pese a que muchas autonomías gobernadas por el PP, incluida la valenciana, necesitan otro sistema como el respirar. La propuesta del Gobierno ha pasado el primer corte y lo normal es que se debata en el Congreso de los Diputados. Ya veremos si tiene los votos necesarios, pero al menos servirá para retratar las necesidades. Entre ellas, si hay plan alternativo y si lo habrá en el futuro, de ahí que el ministro Arcadi España hable siempre de "oportunidad histórica". ¿Acaso un Gobierno con Vox permitirá otro sistema? ¿O preferirá que los 20.000 millones se queden en la caja central? Ese es el dilema, en el que, en este caso, el PSPV va por delante en el debate.

Después está la gestión de las Emergencias. No hay chaparrón o fuego en la Comunitat Valenciana que no levante una polvareda política. Que si el Es-Alert se mandó en tiempo y forma, que si la alcaldesa tenía que haber suspendido el Levante-Athletic, que si los barrancos están canalizados, las reivindicaciones de los agentes forestales... Lo que queda claro es que la resaca de la Dana ha puesto a las emergencias en el primer foco de la política en la Comunitat Valenciana. No debería haberlo. Las emergencias deberían ser una cuestión de Estado, como la financiación en la Comunitat Valenciana. Y, si me apuras, en este caso, el debate es bueno si sirve para mejorar la gestión (o la financiación), pero lleva al PPCV a una pesadilla y le sitúa en el contexto de si le compensa compartir políticas de emergencias con el negacionismo del cambio climático.
Después están los clásicos de la izquierda, que vienen avivados por el momentum. Quizás la vivienda se les debería girar en contra, pero ahí está el escándalo de Les Naus de Alicante para topar con cualquier crítica. En Educación, Pérez Llorca ha ganado tiempo con un acuerdo de mínimos con algunos sindicatos, pero el malestar sigue, como se vio el sábado pasado. Y, si los pingüinos acondicionados no llegan a tiempo, la crisis puede rebrotar. En Sanidad, el PP ha entrado en la aplicación de las 35 horas semanales, cuando al inicio del mandato rehuía el debate. No es que sean problemas estrictos de la Comunitat Valenciana. Se dan en otras autonomías porque hay otra razón de peso, que es estructural, que afecta a todos los políticos por igual, pero que nadie le pone remedio: la población y los episodios derivados del cambio climático crecen, pero los servicios públicos no lo hacen al mismo nivel.
Con este panorama, ahora, Diana Morant comienza a tener un relato en el ámbito autonómico, y pisa más el territorio. Pero tiene la losa de la gestión de Pedro Sánchez, que no genera aire a favor. Más bien al contrario. Ese es el dilema de la secretaría general. No tiene un Messi que le dé el espaldarazo que le ha dado a la ciudad de Elda. Pero le sigue quedando un tiro: y ese es que las elecciones municipales y autonómicas no coincidan con las generales y que el debate gire en torno a la cuestión doméstica. Y es más, si los comicios al Congreso se adelantaran, la partida se abre todavía más. Ya no solo por sus aciertos, sino porque el PP está cometiendo errores de bulto, como los dossieres, las zancadillas y los grupitos. Y, bueno, eso, mientras Sánchez se desangra por Ceuta, puede ser hasta divertido. Pero, ¿y si en mayo de 2027 ya no está Sánchez? ¿O lo está, pero con el debate de un futuro gobierno PP-Vox? Ese podría ser el momentum Messi para Diana. Todo lo que no sea eso será una lotería, o hacerse trampas al solitario, como coger las horquillas más beneficiosas de una encuesta.
Lo que tenga que ser será. Ahora bien, nos quedan más sobresaltos por ver y contar. Ya saben, la política de ahora va por trimestres. Y esa es la tabla a la que se acoge el propio Sánchez. Si Diana se acoge a la gestión de la Dana y Les Naus como ideas-fuerza, Sánchez tiene el futuro como un tobogán, pese al enorme desgaste.
Así está el panorama. Visto lo visto en este fin de semana en la Universidad de Alicante, en el PSPV sueñan con que llegue Messi. Falta que les alcance (sin hacer trampillas con las encuestas).