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Economía de Ida y Vuelta

Informe Citrini: IA y su impacto en la economía

"¿Y si la Inteligencia Artificial triunfa tanto que genera a su vez su propia crisis?"

Publicado: 15/03/2026 ·07:58
Actualizado: 15/03/2026 · 07:58
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Recientemente el coloquialmente conocido como Informe Citrini (Citrini Research, febrero 2026) nos ha planteado un escenario califiquémosle como extremo, ya que advertía de que en 2028 el uso de la IA siendo cierto que mejoraría mucho la productividad, a su vez y de forma paralela, hundiría salarios, empleos, y por tanto consumo y PIB. Aunque no es éste un informe o pronóstico oficial, sino un ejercicio hipotético, su sola publicación agitó los mercados, el propio índice S&P cayó un 1% al día siguiente de hacerse público.

¿De qué estamos hablando? La nota The 2028 Global Intelligence Crisis (22 feb 2026), publicada por Citrini Research y Alap Shah, planteaba la tesis siguiente: ¿Y si la IA triunfa tanto que genera a su vez su propia crisis? Nos señalaba un escenario en el que situándonos a mediados de 2028 veríamos que la automatización habría reducido tanto el coste del trabajo cualificado que el paro en estas áreas llegaría al 10,2% y el índice bursátil S&P 500 acumularía una caída del 38%. Aunque sus autores advierten de que “es un escenario, no una predicción”, su solo anuncio bastó para agitar las ventas en Bolsa y las acciones de varias compañías expuestas a la tesis del informe registraron caídas del entorno del 4%-6% tras su difusión.

Una lectura sosegada del mismo nos lleva a afirmar que su lógica interna tiene, en principio, cierta coherencia al señalar que la IA abarata tareas complejas al facilitarlas y realizarlas por sí misma, por lo que las empresas podrían prescindir de personal cualificado -consultores, analistas, asesores, técnicos, ciertos puestos directivos, abogados, ingenieros, comunicación, entre otros y junto a ellos los empleos de ayuda ligados-, aumentando sus márgenes empresariales pero generando efectos no deseados en esos puestos de trabajo.

 

La pregunta sería: ¿Es plausible un escenario de recesión deflacionaria prolongada?"

 

¿Por qué esto es así? Porque estos empleos son muchos y son asimismo una legión de buenos consumidores, relevantes actores del desarrollo económico a muchos niveles, con efectos directos e indirectos en el PIB, por lo que el daño parecería que sería elevado. Al principio crecería el PIB nominal y la productividad (se verían récords del S&P y Nasdaq), pero de forma paralela disminuirían los empleos e ingresos de estos trabajadores; produciéndose lo que ellos denominan un “PIB fantasma” (mucho valor contable sin gasto real), ya que el consumo privado viene explicado por aproximadamente el 70% del PIB. Según el informe, esto conduciría a una recesión deflacionaria prolongada.

Por tanto, la pregunta que hoy quiero traer a reflexión en la columna mensual sería ¿es ese un escenario plausible hoy? Parece que los datos y estudios recientes matizan esa amenaza. EE. UU., que es donde se sitúa el informe -pero extrapolable a otras latitudes-, tiene un desempleo del 4,4% (feb 2026); o sea, lejos del 10% que vislumbra el informe. Para alcanzar ese nivel en 2 años haría falta una crisis histórica (recuerden que la gran crisis financiera y real hizo que en 2009 en EE.UU se llegara al 10,2%.

En los mercados, un desplome del 38% es severo pero dentro de márgenes aún mayores que ya fueron manejados (en la crisis financiera global el S&P 500 llegó a caer alrededor de un 57% desde máximos a mínimos). Además, no se puede descartar en absoluto que un choque de esa magnitud tendría, sin duda, una respuesta política de emergencia (estímulos fiscales y monetarios masivos), amortiguando el golpe -esta derivada no aparece citada en el informe Citrini-. Igualmente, la evidencia empírica muestra la otra cara, la IA eleva la eficiencia pero con moderación. Por ejemplo, un estudio del National Bureau of Economic Research (NBER) de 2023 nos indica que los asistentes IA mejoran en +14% la productividad de agentes de call center; otro experimento encontró que ChatGPT reduce en un 40% el tiempo de escritura técnica con mejor calidad.

Estos dos simples ejemplos nos estarían indicando que la IA también agrega valor microeconómico, aspecto que se soslaya en el informe. Y, además, hasta ahora esos avances en IA no han arrasado el empleo. Así, entre los economistas y colegas que se creen y apoyan el escenario Citrini en su totalidad señalan que la IA sí que entra y afecta en ocupaciones de alta cualificación (los ya citados), lo que en teoría podría reducir la demanda interna si caen muchos salarios altos y los que generan de forma indirecta. El informe muestra muchos casos en los que la empresa ya no necesitaría de esos informes o datos desde el ámbito humano, pues la IA se lo proporcionaría. En tal escenario, la teoría del multiplicador hace que apliquen la siguiente cadena lógica, si los salarios en cantidad y en número van hacia abajo → el consumo va hacia abajo → y las empresas hacia abajo.

 

El Informe Citrini es más advertencia que predicción,  una llamada de atención a muchos niveles, y ahí es donde sitúo su valor"

 

Pero también hay argumentos sólidos de otros economistas y colegas en contra de la tesis del Informe Citrini, y citan entre sus postulados que la adopción de IA no es instantánea ni universal -todos los sectores, y todas las posiciones y tareas-, que muchas empresas la están probando gradualmente, pero enfrentándose a límites de infraestructura y regulaciones. Adicionalmente, éstos señalan que al mismo tiempo que modifica o destruye algunos empleos o tareas, la IA también impulsa innovación y empleos en nuevos ámbitos. Diversos analistas de Bolsa, con cierto prestigio y recorrido, también han advertido DE que el pánico reciente tras la difusión del informe puede ser una sobrerreacción ante expectativas ya infladas. Y, por último, la historia económica, como de forma reiterada venimos señalando desde el servicio de estudios del Consejo General de Economistas de España, nos aporta otras evidencias, como es la de que cada revolución tecnológica crea nuevas demandas antes de destruir antiguos empleos; y nos sugiere otro patrón claro, como es que las grandes correcciones tecnológicas suelen llegar después de largos periodos de expansión y expectativas infladas, no antes.

La burbuja punto.com fue un buen ejemplo. Incluso si la IA abarata determinados servicios, el ahorro que genera puede -sin duda lo hará- redirigirse a nuevas inversiones y gastos en otros sectores, amortiguando parte del impacto. En síntesis, el Informe Citrini en mi opinión es más advertencia que predicción, una “llamada de atención” a muchos niveles, y ahí es donde sitúo su valor. Sí que identifica y nos alerta de un riesgo real –la posible concentración de beneficios de la IA en el capital–, pero creo que exagera -quizás ese era su objetivo- el impacto a corto y medio plazo.

Para cerrar este debate, cabe señalar que sería muy inteligente por su parte que la prioridad en política pública estuviera, a todos los niveles administrativos (estatal, regional o municipal), en prepararse para ello, en primar la educación y formación en habilidades digitales y STEM, que por supuesto para ese tránsito tengan a su vez redes de protección social para los posibles trabajos afectados y, junto a ello, desarrollen e incentiven una regulación de IA que potencie la competencia, la ética y la seguridad; es decir, no dejarlo todo en sus manos o en la decisión de unos pocos, sería un error. Ahí están las claves, las profesiones y áreas sociales y económicas que se preparen para ello serán las ganadoras.

 

Salvador Marín

Economista

Catedrático Universidad de Murcia

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