La banda sonora del silencio

Opinión

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Publicado: 07/08/2026 · 06:00
Actualizado: 07/08/2026 · 06:00
  • El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, comparece ante los medios en la Asamblea de Ceuta, a 31 de julio de 2026, en Ceuta (España).
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Viendo a Pedro Sánchez recomendar en redes sociales sus canciones para el verano resulta inevitable cuestionarse la utilidad de las decenas de asesores que atesoran los cargos políticos. En parte me recordó la actitud de Carlos Mazón durante el fatídico día de la Dana. Salvando las evidentes diferencias entre una crisis de comunicación y una crisis de gestión, el fondo es el mismo: el dirigente político que actúa —o no, en el caso de Mazón— al margen de la realidad. La pregunta surge de forma natural: ¿de verdad nadie del entorno de los líderes es capaz de corregir estas desconexiones?

Al presidente del Gobierno le ha dado estos días por exhibir en X una frivolidad impropia del momento al compartir la banda sonora de su verano. No es la primera vez que hace gala de sus gustos musicales, pero sí llama la atención que lo haga mientras España afronta una grave crisis migratoria en Ceuta y una oleada de incendios de enorme magnitud.

Resulta increíble que ninguno de sus numerosos asesores pensara que quizá no era el mejor momento para hablar de música cuando miles de personas contemplan cómo el fuego devora sus hogares y el Gobierno afronta una crisis fronteriza que exige información, liderazgo y capacidad de respuesta.

Más que compartir una lista de canciones, el Ejecutivo debería estar explicando con claridad cuestiones esenciales sobre la situación en Ceuta: el alcance de la crisis, el balance de víctimas, el número de personas que lograron acceder irregularmente a España, cuántas han regresado a Marruecos y por qué una operación cuya preparación se atribuye, al menos en parte, a su difusión en redes sociales no fue anticipada por el Estado. Da la impresión de que los servicios de inteligencia, como el propio presidente, también solo miraban X.

Del mismo modo, el presidente podría aprovechar su presencia pública para explicar qué cambios piensa impulsar en la política de prevención y gestión de incendios ante un escenario de cambio climático que, según el propio Gobierno, incrementa la frecuencia y la intensidad de estos episodios. Porque invocar la emergencia climática puede servir para describir un problema, pero no sustituye la obligación de ofrecer soluciones ni de revisar políticas que quizá ya no responden a la realidad.

Algo parecido ocurre con la Dana. Meses después, el debate continúa centrado en lo que se hizo mal antes de la tragedia, mientras apenas se habla de las infraestructuras y de las medidas necesarias para reducir el impacto de futuros episodios similares. Los damnificados por los incendios corren el riesgo de sufrir el mismo destino que quienes padecieron la riada: desaparecer progresivamente del foco político y mediático. De hecho, el presidente encuentra tiempo para publicar recomendaciones musicales, pero no para regresar a la zona afectada.

El verdadero problema, sin embargo, no es una lista de canciones. Es que nadie parezca dispuesto a decirle al presidente que no era el momento. Los partidos políticos se han convertido en organizaciones extraordinariamente jerarquizadas, donde discrepar del líder suele tener un elevado coste personal y político. Quien aspira a continuar en primera línea rara vez cuestiona sus decisiones, por discutibles que puedan parecer.

Ese mismo fenómeno ayuda a explicar que Carlos Mazón permaneciera durante más de un año al frente de la Generalitat pese a una gestión de la Dana marcada por interrogantes que todavía hoy siguen sin despejarse. También que continúe representando a los valencianos como diputado en Les Corts.

La ausencia de crítica interna acaba socavando los fundamentos de cualquier democracia. Aísla al dirigente de la realidad, vacía de contenido el debate y sustituye el criterio por la obediencia. Cuando nadie se atreve a decir “no es el momento”, el problema deja de ser una lista de canciones o una decisión concreta: pasa a ser un sistema político incapaz de corregirse a sí mismo.

Juan Enrique Ruiz es periodista y profesor

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