Sol Picó: “El mundo ha cambiado mucho; ya no es tiempo de grandes espectáculos”

Teatro y danza

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VALÈNCIA. Durante el año 2025 la Línea 024 -la línea de atención a la conducta suicida del Ministerio de Sanidad- recibió un total de 204.449 consultas en toda España, tal y como confirman los datos del Ministerio. Casi el 40% de consultas, tanto en chat como en llamada, reflejaban una situación de riesgo media-alta y casi 7,5% de las llamadas requirieron un aviso urgente al 112. Estos datos tan alarmantes son los que movilizan a la creadora alcoyana Sol Picó a crear junto a su compañía homónima un espectáculo atendiendo a estas llamadas, y poniendo la soledad no deseada en el centro a través de Carrer 024. 

Una pieza pensada para comprenderse “fuera de un teatro” y que llegará a la Antiga Moreria de Sagunt el próximo domingo 23 de agosto -a las 19:30 horas- y dentro del marco del festival Sagunt a Escena. En esta pieza la creadora abraza la soledad y pone el foco sobre este tema para hablar de todas esas personas que podrían haber requerido de los servicios de la Línea 024. Pone en valor la labor de quienes atienden estas llamadas y además lo hace a gran escala, recordando también parte del sello de su compañía, que celebra su treinta aniversario con este espectáculo. 

 

Con Carrer 024 Picó echa la vista atrás para comprender treinta años sobre los escenarios y, aunque lo hace muy bien acompañada, reflexiona sobre “la paradoja de la soledad en la sociedad actual”. Lo hace a pie de calle y recuperando algunos de los elementos clave de otros espectáculos de la compañía para celebrar su aniversario haciendo lo que más les gusta: crear, bailar y mostrarlo. 

 

 

 

-¿Que elementos de los treinta años de la compañía Sol Picó se ven reflejados en Carrer 024?

 

-Es un gran auto-homenaje que nos hacemos como creadores. Carrer 024 implica sacar la artillería pesada a la calle, y con este espectáculo a gran formato recordamos las cosas que hemos hecho en el pasado, aunque esta vez lo hacemos bajo el concepto de la soledad. El espectáculo recoge testimonios de una soledad absolutamente transversal que comparten todas las generaciones y que es muy universal.

 

-¿Qué valoras de la compañía tras treinta años de trabajo y crecimiento?

 

-Valoro mucho el cuerpo de baile que tenemos. Ahora mismo somos diez personas entre técnicos, bailarines y actores. Tengo la suerte de contar con un espécimen maravilloso y en peligro de extinción, que son los bailarines técnicos. Eso ya no existe y yo desde que empezamos a trabajar, he estado con perfiles que bailan, actúan y desmontan. Podemos ser diez en la compañía porque nos intercambiamos los roles.

 

-¿Qué ha cambiado en todo este tiempo?

 

-Ha cambiado el mundo que nos rodea. Ya no es tiempo de hacer grandes espectáculos, porque cuesta mucho moverlos y venderlos. Es un esfuerzo titánico que no siempre se ve correspondido, pero en el caso de Carrer 024 sabíamos que lo teníamos que hacer para volver a ponerlo en el mercado y enseñarlo a las nuevas generaciones. Hay un publico joven que nunca ha visto este tipo de espectáculo y queremos mostrárselo.

 

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-¿Cómo se puede hablar sobre la soledad no deseada a través de la danza?

 

-Generando un espectáculo que hable del vacío y de la pérdida. El 024 es el teléfono de la esperanza, y al que la gente recurre para acabar con su peor pesadilla en muchos casos. Lo que hacemos es partir de una enorme escalera de avión en la que da la sensación de que la gente se sube para lanzarse al vacío, pero hay algo que frena antes de caer al abismo y ahí es donde empieza todo el proceso.

 

-La pieza también sirve para conmemorar el treinta aniversario de la compañía Sol Picó, ¿Cuáles son los formatos de la compañía que rescatáis para esta pieza?

 

-Hay un acompañamiento textual a la pieza de danza y jugamos también a trasladar la pieza a la calle mientras lo hacemos con una estructura de gran formato. La pieza analiza testimonios que recogemos de la Línea 024 y a partir de ahí elaboramos un discurso sobre la soledad no deseada. 

 

-El gran formato de la estructura con la que trabajáis tal vez ayuda a comprender esa pequeñez del ser humano…

 

-Sí, de alguna forma la escalera de avión nos ayuda a hablar del abismo. Todo lo que hay en escena ayuda a comprender las diferentes escenas sobre la soledad. También la música nos ayuda a comprender el mundo que rodea a los protagonistas, que están muy ligados por la idea de la soledad. 

 

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-¿Qué aprendéis sobre la soledad con esta pieza?

 

-Que los avances tecnológicos nos van dejando cada vez más solos y que parece que no estamos hechos para estar en sociedad. También hay una gran falta de acompañamiento, que es un problema que nos tiene que afectar como sociedad. La soledad es algo que en algún momento nos acechará a todos, y lo que queremos es que este espectáculo recale en un sentimiento común.

 

-¿Y qué aprendes de ti como creadora con esta pieza?

 

-Que me siento viva y activa y que sigo bailando. Estoy haciendo miles de cosas y a la vez estoy en un momento de transformación. Cambian mis entrenamientos y mi forma de acercarme al baile, pero de alguna manera todo se transforma y sigue en buen camino. 

 

-¿Qué queréis que recale en el espectador al final de Carrer 024?

 

-Queremos que recale el momento final, en el que hay una catarsis colectiva. Estamos en un mundo en el que necesitamos más unión, y en el que necesitamos más catarsis, pero de la buena. Al final del espectáculo, el público se une y baila con nosotros, ese es el sentimiento con el que queremos, de alguna forma, combatir la soledad.

 

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