Era inevitable que el primer artículo del año llevara el nombre del personaje del año pasado, Donald J. Trump, y que no les extrañe que marque también la geopolítica de este 2026; y lo de caballero cruzado, no es solo porque esté empeñado en llevar la paz a Tierra Santa, si no lo que ha ocurrido en África.
Porque el titular es casi seguro que es el mantra que repiten (junto con otros epítetos malsonantes) los islamistas africanos tras el ataque USA en Nigeria. La acción norteamericana neutralizó, al inicio de la Navidad, diversos objetivos terroristas, al menos dos campamentos del Estado Islámico en el estado de Sokoto, noreste del país, con alrededor de una decena de misiles Tomahawk lanzados, en una operación combinada con el gobierno nigeriano, por la U.S. Navy desde cruceros de la clase Ticonderoga y/o destructores clase Arleigh Burke, al parecer.
Porque llevamos semanas más bien meses, incluso años, que miles de personas son perseguidas por su religión en África (un ataque directo a los derechos humanos por el que nadie o casi nadie protesta), en concreto son los cristianos, perseguidos, masacrados y torturados por los yihadistas islámicos especialmente en Nigeria, ante la indiferencia de sus hermanos en la Fe (o en la cultura), es decir nosotros, que nos preocupamos por los muertos en el conflicto judío-palestino o ucraniano por ejemplo (que eso está bien, muy bien, porque también son hijos de Dios), pero parece que los africanos cristianos ya sean de Nigeria, Chad o Sudán, son hijos de un Dios menor.
Las escenas son dantescas, los asesinatos son perpetrados con saña y máxima crueldad, la civilización parece que no haya llegado a esas tierras, amontonan a sus víctimas en agujeros en el suelo y les disparan, o los desmiembran vivos al estilo medieval, o los cuecen y asan en barriles de petróleo, puestos al fuego, en resumen, salvajadas.
Esas escenas se pueden encontrar en las redes a poco que uno busque, pues los islamistas graban, de forma jocosa (se puede ver en las imágenes), vanagloriándose de esos crímenes por un doble motivo (al menos); primero por alardear de una actuación que según ellos y su profeta les traerá una recompensa de disponer de 72 huríes (jóvenes, eternamente vírgenes y de piel clara, esto creo que no es inclusivo e igualitario…); en segundo lugar para infundir terror en el resto de población, como no, objetivo de todo terrorista.
El ataque norteamericano se ha realizado por diversas causas, tanto por motivos ideológicos como de interés (en la geopolítica es inevitable). Trump, y por tanto los USA, como recoge su Estrategia de Seguridad Nacional de noviembre 2025, se erigen en defensores de la civilización occidental; y además, dentro del gabinete USA, y especialmente relacionado con la materia, están el Secretario de Estado Marc Rubio y el Secretario de Guerra Pete Hegseth de profundas convicciones cristianas, y como ha dicho Trump, había que parar el genocidio cristiano.
Además, por supuesto, de las convicciones están las conveniencias, desde hace unos años, la infiltración yihadista en el SAHEL es total, esto ha llevado a un elevado nivel de inestabilidad en la zona, de tal forma que, desde el mar Rojo, Sudán, hasta la costa atlántica, Guinea Bissau, se han encadenado toda una serie de golpes de estado, en la región del mundo con más muertes producidas por el terrorismo. Y no nos interesa esta incertidumbre, porque en este “nuestro patio trasero” europeo, África, entre otras cuestiones, se está produciendo una explosión demográfica que, de no encontrar estabilidad socioeconómica en la región para absorberla, sus efectos resultaran ser como un tsunami migratorio que nos pasará por encima. Además, claro está, de otros intereses económicos, como el petróleo, las tierras raras, etcétera que abundan por aquellas regiones, y que son el objetivo de grandes empresas y corporaciones transnacionales, y tan necesarios para nuestras economías y consumismo desenfrenado.
Pero, y ahora viene el inevitable pero, esta contundente operación dirigida por el U.S. AFRICOM (el Mando militar para África de los USA) debería haberla realizado Europa, ¿por qué?, porque como antes avanzaba, es nuestro patio trasero, nuestra responsabilidad. Recordemos como los padres fundadores de la Unión Europea, en la declaración de Robert Schuman de 9 de mayo de 1950, apuntaban la necesidad de no olvidarnos de lo que ocurre en África, incluso afirmaban, “proseguir la realización de una de sus tareas esenciales: el desarrollo del continente africano”, y parece que los actuales líderes de la UE, esos que juegan a estrategas de café con la guerra de Ucrania, y lo único que logran, entre otras cosas, es vaciarnos las carteras y hundirnos cada vez más en una profunda crisis económica, no han tenido la altura Geopolítica para cumplir con los deberes que pusieron los fundadores de las Comunidades Europeas, y ha tenido que venir el Tío Sam, de nuevo, para sacarnos las castañas del fuego. Por eso después, no es de extrañar, que el presidente Trump (y los demás de forma más hipócrita y sutil) nos quiera pasar de una forma u otra la factura, o quiera fijarnos cuáles son nuestras coordenadas y obligaciones estratégicas, o darnos lecciones de moral y civilización, para el enfado de los fariseos y puritanos europeístas fake, que se dan muchos golpes de pecho, pero son de ni una buena acción ni una mala palabra; por eso Europa (sus despliegues militares) ha sido expulsada del SAHEL, siendo ocupado su hueco por los rusos a través de su compañía militar pseudo privada del África Corps (relevo del grupo Wagner), porque en Geopolítica no existe el vacío.
Estos puritanos y falsos europeístas se quejan siempre en estas operaciones militares, aunque también depende de qué lado caiga la víctima, de las inevitables bajas colaterales. Pero un médico, desde que estudia la carrera de medicina sabe que va a perder alguna de las vidas que intenta salvar, igual le pasa a un rescatista o Policía o Guardia Civil de operaciones especiales o GEO cuando interviene en un operativo con rehenes, sabe que existe un porcentaje de posibilidades de que alguno de los secuestrados caiga en el intento de liberarlo. Por eso cuando un mandatario da la orden de intervenir a sus Fuerzas Armadas para neutralizar un objetivo terrorista, como en este caso, sabe que se producirán bajas colaterales, pero también sabe que, de no hacerlo, de no actuar, se producirán muchas más víctimas producto de los ataques de esos mismos terroristas.
Parece que la acción Geopolítica de esos europeístas globalistas de Bruselas, repite estándares/errores de los perdedores de la Segunda Guerra Mundial, el III Reich, porque están contra los norteamericanos -Donald Trump-, contra los rusos -Vladimir Putin-y contra los judíos/Israel -Benjamin Netanyahu-, no sé si están en el lado correcto de la Historia, como dicen.
Finalmente, y como transmite la estrategia del palo y la zanahoria, después de esa exitosa operación táctica contraterrorista en Nigeria, debe existir una estrategia integral y coherente que conforme un entorno plausible de seguridad en África, nuestro patio trasero, por lo que ya ven, Bruselas tiene ya deberes pendientes para este 2026.