Opinión

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2026 sin Mazón

Publicado: 03/01/2026 ·00:00
Actualizado: 03/01/2026 · 00:00
  • Carlos Mazón, expresidente de la Generalitat Valenciana.
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El año que acaba de terminar estuvo totalmente condicionado, como lo estará el recién comenzado, por las consecuencias de la Dana que asoló la provincia de Valencia el 29 de octubre de 2024. Para empezar, porque ha cambiado la cúspide del gobierno valenciano. Desde el momento en que se produjo la Dana, vista la actuación del entonces president de la Generalitat, Carlos Mazón, caracterizada por su frivolidad temeraria y negligente antes de y durante la riada, el mandatario del PP suscitó la indignación y el rechazo de una mayoría de la ciudadanía, y se convirtió en un polo de atracción político-mediático que encarnaba lo peor de la política a ojos del público. 

 

Porque Mazón no sólo se comportó ese día de tal forma que la única resolución posible, en términos políticos, era su dimisión. Sino que, visto el claro peligro de acabar imputado por las consecuencias penales de las 230 víctimas de la Dana, decidió no asumir responsabilidades y enquistarse en el poder, contra viento y marea. Con ello, también enquistó el bloqueo político, la crispación y la indignación de la ciudadanía. Pero, al final, un año tarde, llegó su dimisión. Y con ello se comenzó a clarificar el panorama en la Comunidad Valenciana. El nuevo líder, Juan Francisco Pérez Llorca, atesora una gran virtud: no es Mazón. Y, consciente de dicha ventaja, está intentando enarbolarla a fondo en sus primeros movimientos políticos: visitas a la zona cero de la Dana, reunión con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y constitución de la comisión mixta Gobierno-GVA para afrontar la catástrofe, y talante conciliador con las víctimas. 

 

  • Juanfran Pérez Llorca, presidente de la Generalitat. -

 

Todo ello llega también más de un año tarde, pero el caso es que, por fin, se hace. Y así no sólo se está dejando en evidencia a Mazón, sino al Gobierno español y a Pedro Sánchez. Desde La Moncloa se decidió, muy pronto, que la tragedia de la Dana era una oportunidad para socavar al PP, y en ello se emplearon. No les importó dejar tiradas a las víctimas de la Dana ni a la población valenciana, que obviamente también se han resentido de la lamentable dejación de funciones del Gobierno central. Luego a PSOE y PP se les llenará la boca con lamentos sobre la "antipolítica" y los "ultras" que alejan a parte de la ciudadanía de ellos. ¿Qué esperaban que pasara, si el sistema de partidos y el Estado, en sus diversas formas, ofrecen un espectáculo tan lamentable y, además, prolongado?

 

De hecho, es evidente que La Moncloa echa mucho de menos a Mazón, que era un escudo extraordinariamente útil para no tomar decisiones ni asumir responsabilidades, ni respecto de la Dana ni respecto de nada que pudiera ponerles en un compromiso. No importa que el presidente del Gobierno pase de visitar Valencia durante meses, porque Mazón tampoco salía de Alicante. No importa que el Gobierno central eluda su papel en la reconstrucción, porque la ciudadanía pensará mayoritariamente que es culpa de Mazón. No importan, en fin, los escándalos de corrupción o la inoperancia del Gobierno, porque, estimado votante, ¿qué esperas encontrarte al otro lado? ¿A los que legitiman que alguien como Carlos Mazón siga en su sillón, como si nada?

 

  • El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. -

 

De hecho, tanto echan de menos a Mazón que la labor de la oposición en la Comunidad Valenciana sigue centrada en la continuidad de Mazón como diputado o su coordinación de una comisión cuyo único propósito es pagar un complemento salarial a sus integrantes. Pero, lógicamente, el impacto en la opinión pública no es el mismo. Sobre todo si, mientras tanto, el PSOE se ve asolado por escándalos de corrupción y de acoso sexual y laboral, el Gobierno no puede aprobar ninguna ley, incluyendo los Presupuestos, y además se lleva durísimos varapalos electorales. Y ante todo esto ni siquiera se puede contraponer lo que hace o deja de hacer Pedro Sánchez con lo que hiciera Mazón, porque este último ya no está y Sánchez, en cambio, sigue. Y no es que no dimita, no se trata de eso. Es que no convoca elecciones generales en una situación que manifiestamente las requiere, dada la situación de minoría parlamentaria y el clarísimo giro electoral que ha dado la opinión pública (que difícilmente revertirá con un Gobierno que no puede aprobar leyes y se mantiene en el poder contra viento y marea).

 

Por el contrario, la salida de Mazón ha clarificado considerablemente la situación del PP. Desde luego, en la Comunidad Valenciana, donde se han librado de su mayor lastre político y electoral y ahora pueden intentar (ya veremos con qué fortuna), como ya es tradicional en el partido, la operación "ese señor del que usted me habla", hacer como que Mazón nunca existió y en todo caso ya no está, circulen, nada que ver. ¡Si total, en 20219 casi se presenta a la alcaldía de Alicante por Ciudadanos, prácticamente es como si no fuera del PP! 

 

Y también han mejorado sus expectativas en el conjunto de España, por la misma razón: que focaliza mucho más las cosas sobre los problemas políticos del PSOE. Y también porque esta investidura de Pérez Llorca, tras un nuevo pacto con Vox, ha evidenciado una vez más que el PP pactará allá donde pueda, y también en el Congreso de los Diputados, con Vox. 

 

Esta realidad, persistente, no tiene el suficiente tirón electoral para movilizar a la izquierda como en anteriores convocatorias, en una medida que permita, como en 2023, parar ese gobierno de coalición (o apoyado externamente por Vox, ya se verá). Ahora mismo, no lo tiene, porque la izquierda está desmovilizada, desalentada y dividida. Y eso no es culpa de la malvada extrema derecha de Vox y la cerril derecha del PP, sino de la desilusión de los votantes de izquierda con el Gobierno español y su política de pose, su cobardía para afrontar problemas sociales de calado, su división y su alejamiento de la realidad social. Y sinceramente, no parece que un año y medio más de Pedro Sánchez haciendo vídeos en TikTok y bromitas en el Parlamento vaya a mejorar sus expectativas electorales. 

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