Opinión

Opinión

SIGUIENTE PANTALLA

Valencia gestiona; Sánchez prorroga

Publicado: 02/03/2026 ·06:00
Actualizado: 02/03/2026 · 06:00
  • Catalá (PPCV) y Bernabé (PSPV)..
Suscríbe al canal de whatsapp

Suscríbete al canal de Whatsapp

Siempre al día de las últimas noticias

Suscríbe nuestro newsletter

Suscríbete nuestro newsletter

Siempre al día de las últimas noticias

España lleva gobernando tres años sin nuevos Presupuestos Generales del Estado, encadenando prórrogas y sin una hoja de ruta económica clara. Mientras tanto, la presión fiscal aumenta de forma constante y la deuda pública ha alcanzado la cifra más alta de su historia en términos absolutos, por encima del 100% del PIB, lo que impacta en la capacidad de inversión futura. 

Frente a ese escenario nacional, Valencia, acaba de cerrar 2025 con el mayor volumen de inversión de su historia, reduciendo deuda y bajando impuestos al mismo tiempo. No es casualidad. Es la consecuencia de dos formas muy distintas de entender la gestión económica: una basada en la prórroga y la incertidumbre; otra en el rigor y la planificación. 

El modelo Valencia que impulsa la alcaldesa María José Catalá es claro: menos presión fiscal, más inversión, más libertad económica y más seguridad jurídica. No es un eslogan. Es una forma de gobernar basada en una convicción sencilla: cuando se facilita la actividad y se elimina carga innecesaria, la economía responde.

La liquidación del Presupuesto 2025 confirma con cifras que es posible bajar impuestos, invertir más que nunca y reducir deuda al mismo tiempo. Hemos ejecutado 201 millones de euros en inversión, la cifra más alta de la historia de la ciudad y un 54% superior al año anterior. Más barrios en transformación, más equipamientos, más infraestructuras. Y lo hemos hecho aplicando la mayor rebaja fiscal de la historia del Ayuntamiento, con un ahorro anual superior a 52 millones de euros para los valencianos.

Además, hemos reducido la deuda municipal hasta 72 millones de euros, situándonos entre las administraciones de España menos endeudadas, apenas el 6,5% del presupuesto. Pagamos a proveedores en una media de 18 días. Significa rigor, solvencia, confianza y dinamismo económico.

Generamos confianza porque cumplimos. Porque pagamos a tiempo. Porque reducimos cargas en lugar de aumentarlas. Porque entendemos que la mejor política social es la que crea oportunidades, no la que multiplica la dependencia.

Frente a este modelo de equilibrio y responsabilidad que defendemos en Valencia, en España asistimos a un clima creciente de incertidumbre con el Gobierno de Pedro Sánchez. Subidas fiscales continuas, intervencionismo normativo, cambios constantes en las reglas del juego y una preocupante sensación de inseguridad jurídica que afecta a propietarios, autónomos, pequeñas empresas y ahorradores.

Porque cuando las normas dejan de ser claras y estables, la inversión se paraliza. Cuando la propiedad no se percibe como protegida, el mercado se retrae. Cuando la presión fiscal se dispara, el crecimiento se resiente. La inseguridad económica, jurídica o institucional tiene consecuencias cada día.

El contraste es evidente. En el ámbito nacional vemos prórrogas presupuestarias, tensión parlamentaria permanente, incremento del endeudamiento y cambios normativos constantes en materias sensibles como vivienda, energía o fiscalidad. En Valencia hemos elegido el camino contrario: estabilidad normativa, planificación presupuestaria, reducción de deuda,  inversión récord y alivio fiscal responsable. 

El debate es claro. ¿Queremos un modelo basado en la confianza y la previsibilidad o uno asentado en la improvisación? ¿Un modelo que incentive la creación de oportunidades o uno que dependa cada vez más de la recaudación para sostener estructuras crecientes?

Valencia está demostrando que se puede gobernar con rigor y sentido común. No hemos elegido entre bajar impuestos o invertir; hemos demostrado que una buena gestión permite hacer ambas cosas. No hemos elegido entre apoyar a las empresas o sostener los servicios públicos; hemos demostrado que el equilibrio es posible cuando se prioriza la eficiencia. Hemos demostrado que invertir más no es incompatible con sanear cuentas. Y que la estabilidad genera prosperidad.

Hoy Valencia ofrece un modelo de estabilidad y responsabilidad que contrasta con la deriva nacional. Y esa comparación no es teórica: es política. Porque al final, lo que está en juego no es solo una cuenta pública, sino el rumbo económico de nuestro país.

Gestionar o prorrogar. Reformar o resistir. Generar confianza o vivir de la incertidumbre. Los valencianos ya están viendo cuál funciona. España también tendrá que decidirlo, ya no admite más prórrogas.

Recibe toda la actualidad
Valencia Plaza

Recibe toda la actualidad de Valencia Plaza en tu correo