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LA OPINIÓN PUBLICADA

Vuelve Mónica Oltra

Publicado: 04/04/2026 · 06:00
Actualizado: 04/04/2026 · 06:00
  • Mónica Oltra
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Como llevaba rumoreándose meses, Mónica Oltra ha anunciado que vuelve a la política. Y lo hace en primera fila, como candidata a la alcaldía de València. No sólo de Compromís, sino de una confluencia de partidos de izquierda en la que ya otras formaciones (Podemos, Izquierda Unida) han manifestado interés en participar. Se trata de una apuesta muy fuerte por recuperar la alcaldía y, quién sabe, tal vez la Generalitat Valenciana de manos del PP, dado el indudable efecto arrastre que tiene la capital en el conjunto del electorado de la provincia de Valencia.

 

La situación judicial de Mónica Oltra ha sido, todos estos años, el impedimento fundamental para que diera este paso. Esa fue la razón de su dimisión, en el verano de 2022, y un factor en absoluto menor para explicar la derrota de las formaciones del Botànic en las elecciones autonómicas de 2023, tras las que Carlos Mazón fue investido "presidente por accidente", sin que realmente se lo esperase. Ahora, cuatro años después, tras constatar que las condiciones de su procesamiento por parte de la sección cuarta del TSJCV han resultado, por decirlo suavemente, extraordinariamente peculiares, la dirigente de Compromís ha decidido dar el paso de volver a la política sin haber superado por completo sus asuntos pendientes con la justicia.

 

Esta decisión, arriesgadísima, parte de la base de que el efecto pernicioso de la "pena de banquillo" ya está totalmente interiorizado por parte del electorado, y de que, de hecho, ha sido tal el abuso de la sección cuarta del TSJCV en su insistencia por investigar y enjuiciar lo que fiscales y jueces de instrucción le decían, una y otra vez, que debía archivarse, que la "pena de banquillo" puede incluso servir como factor movilizador del electorado (la idea de que Oltra está siendo víctima de un clarísimo proceso de lawfare por parte de la sección cuarta del TSJCV sobrevuela no sólo su decisión de volver, sino la campaña que se desarrollará a partir de ahora). 

 

En 2023 en ayuntamiento de València dio un vuelco a la derecha, como lo dio la Comunitat Valenciana, y más o menos en las mismas condiciones: el voto en clave nacional, de castigo a Pedro Sánchez, la desmovilización del electorado progresista y la desaparición de Unidas Podemos, que no logró entrar en el ayuntamiento (ni en las Cortes Valencianas), provocaron una victoria electoral clara, pero relativamente ajustada, por un solo concejal (que también era la mayoría, por un solo concejal, que obtuvieron las fuerzas de izquierdas en 2015 y 2019). 

 

  • La alcaldesa de València, María José Catalá. -

 

María José Catalá no se ha visto directamente afectada por las consecuencias de la pésima gestión de la Dana por parte del PP valenciano, y su liderazgo es obviamente mucho más sólido que el del president de la Generalitat, Juan Francisco Pérez Llorca. Pero tampoco puede decirse que lo que lleva de mandato sea un éxito, pues los problemas de la ciudad (la turistificación, la degradación de los servicios públicos, los excesos falleros, el acuciante problema de la vivienda) han empeorado en estos tres años, sin que pueda Catalá presentar, en compensación, alguna realización o éxito significativo. Así que una candidatura alternativa de Mónica Oltra, que agite el avispero electoral del ayuntamiento, tiene bastantes posibilidades de triunfar. La incógnita es ver, también, si Oltra mantiene su tirón electoral, si efectivamente el electorado no le castiga (o le premia) por su situación judicial, y si, en fin, València vota a contracorriente de lo que parece una sólida tendencia de fondo que favorece a las candidaturas conservadoras en toda Europa. Esto último, teniendo en cuenta que las ciudades y las elecciones municipales siguen su propia dinámica, a menudo independiente de los vaivenes de la política nacional o las tendencias ideológicas globales.

 

Habrá que ver, y en breve nos lo comenzarán a indicar las encuestas que se elaboren al efecto, cuál es el efecto electoral de esta decisión de Mónica Oltra. Lo que está claro es que va a servir para galvanizar el voto de izquierdas, deprimido en Valencia (y en la Comunidad Valenciana) como lo está en el resto de España, a pesar incluso de lo sucedido en la Dana del 29 de octubre de 2024. Y que va a convertir València en un experimento de coalición de los partidos a la izquierda del PSOE que está por ver si se generaliza en otras latitudes. Probablemente, así sea, porque no es que la situación en dicho espacio, fuera de las izquierdas con base territorial y de los liderazgos carismáticos (como el de Oltra), sea para tirar cohetes. 

 

 

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