VALÈNCIA. El anuncio de la exvicepresidenta del Consell Mónica Oltra, confirmando que acepta presentarse como candidata de Compromís a la Alcaldía de València, ha puesto patas arriba el tablero político valenciano. Más allá del impacto en sus potenciales rivales por la Alcaldía, el movimiento supone también un revulsivo en las izquierdas y allana el camino para que en las elecciones de 2027 pueda haber una única candidatura a la izquierda del PSPV, al menos, en el Cap i Casal.
Los principales líderes de formaciones como Esquerra Unida, Podem o Esquerra Republicana no dudaron en alabar el paso dado por Oltra y con mayor o menor entusiasmo todas han mostrado su voluntad y disposición a explorar, en los próximos meses, una candidatura conjunta. Aunque la música de la unidad de la izquierda suene en cada proceso electoral, el contexto actual y la figura de la exvicepresidenta del Consell despeja en gran medida la incógnita sobre el liderazgo en torno al cual articular ese proceso.
Las primeras reacciones apuntan en esa dirección. En ese sentido, Esquerra Unida se sitúa en la posición más clara. Su coordinadora, Rosa Pérez Garijo, valora "muy positivamente" la decisión de Oltra y reitera que su formación "siempre" ha defendido la confluencia, subrayando que ahora tiene "más sentido" que nunca. En la misma línea, el dirigente local Bernabé Aldeguer también se ha manifestado a favor de una candidatura que "no desaproveche ningún voto". Además, desde la propia formación destacan que ese trabajo hacia la unidad no es nuevo y que Compromís y Esquerra Unida llevan meses colaborando en València en una dinámica previa al anuncio de Oltra.

- Mónica Oltra y Rosa Pérez compartiendo un acto de EUPV hace unos meses.
- Foto: JORGE GIL/EP
Podem, por su parte, evidencia un doble tono. Su actual coordinadora general, Mª Teresa Pérez, ha calificado el regreso de Oltra como "una buena noticia" y ha insistido en que su partido estará dispuesto a "hablar con todo el mundo" para construir candidaturas "amplias y diversas", aunque ha enfriado los tiempos al recordar que "todavía es pronto" para concretar fórmulas. Al mismo tiempo, desde la formación morada consideran que su espacio es "clave" para que Compromís y PSPV puedan reeditar gobiernos, reivindicando su papel como actor necesario.
Frente a esta cautela, la excoordinadora autonómica y candidata en 2023 al Ayuntamiento de València, Pilar Lima, se ha mostrado mucho más directa y ha afirmado en sus redes sociales que "no hay mejor candidata para la alcaldía de València que Mónica Oltra" y que "todas las fuerzas de izquierda deberían arroparla", alineándose abiertamente con la idea de una candidatura unitaria en torno a su figura.
Desde Esquerra Republicana del País Valencià, Domènec Garcia coincide en celebrar el regreso de Oltra y en declaraciones a Europa Press apeló a la "generosidad" y la "altura de miras" para construir un proyecto común que no se limite a la suma de siglas, sino que debe ser capaz de "generar esperanza".
No es la primera vez que, ante un ciclo electoral, las fuerzas de este espacio apelan a la confluencia —a menudo con negociaciones que se han alargado hasta el último momento para decepción de sus votantes—, pero en esta ocasión el contexto presenta una diferencia: la figura de Oltra. Su perfil reúne elementos difíciles de replicar como un alto grado de reconocimiento público, capacidad de arrastre mediático y potencial para movilizar al electorado progresista.
A ello se suma que se trata de una figura bien valorada por buena parte de los dirigentes de la izquierda, también a nivel nacional, lo que refuerza su papel como eje vertebrador de un eventual frente amplio. Además, la voluntad expresada en su entorno de "armar" una candidatura "abierta y plural" conecta directamente con una aspiración defendida por estas formaciones.

- La exvicepresidenta, exportavoz y exconsellera de Igualdad y Políticas, Mónica Oltra.
La lección de 2023
Pero más allá del liderazgo de Oltra, hay otro elemento determinante: los resultados electorales. En las últimas elecciones municipales en València, Compromís obtuvo un 23,96% de los votos y nueve concejales, mientras que la candidatura conjunta de Podem y Esquerra Unida se quedó en un 2,3% sin representación, y ERPV apenas alcanzó el 0,08%.
Aquellos resultados reforzaron una idea muy extendida en el espacio progresista y que en estos días varias fuentes de la coalición valencianista recuerdan: que la fragmentación penaliza y que la decisión de concurrir por separado supuso, en la práctica, dejar sin representación a una parte de ese electorado. Para muchos, esos votos quedaron sin traducción institucional y contribuyeron a la pérdida de gobiernos.
Ese precedente, unido a la aparición ahora de un activo electoral como Oltra, condiciona de forma clara el margen de maniobra y hace más difícil que las formaciones sin representación puedan plantear una candidatura en solitario con expectativas reales. Estos motivos sitúan a Compromís en una posición de mayor fortaleza de cara a una eventual negociación.
El verdadero reto: los equilibrios en las listas
Con todo, pese a la voluntad expresada públicamente por todas estas formaciones de avanzar hacia un frente unitario, a nadie se le escapa que el verdadero reto llegará en el momento de trasladar ese consenso a la confección de las listas electorales. Los puestos son limitados y los actores implicados, numerosos, en un espacio donde todas las organizaciones aspiran a tener visibilidad. Un equilibrio que, además, incluye también al propio Compromís, una coalición integrada por varios partidos y sujeta a sus propias dinámicas internas. Será ahí, en el reparto concreto de posiciones, donde se pondrá a prueba hasta qué punto la apuesta por la unidad es capaz de imponerse a los intereses de cada sigla.