VALÈNCIA. La vivienda se ha convertido en la principal preocupación de los españoles, ya que en los últimos años la escalada de precios no ha dado tregua. El problema ya no afecta solo a los estratos sociales más vulnerables, sino que familias con ingresos medios han visto limitado su acceso debido al aumento sostenido de los valores y al desequilibrio entre oferta y demanda. Esta situación se extiende por gran parte del territorio español, pero es especialmente grave en regiones como la Comunitat Valenciana, donde los gastos relacionados con la vivienda han tensionado de forma creciente los presupuestos familiares en los últimos años.
Así consta en un informe sobre 'Esfuerzo residencial y desigualdad económica en España' de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) a partir de microdatos de la Encuesta de Condiciones de Vida. El documento, elaborado por Fernando Pinto, analiza la evolución y distribución del esfuerzo residencial en España entre 2019 y 2024. Este indicador mide la proporción de la renta disponible que los hogares destinan a gastos de vivienda, incluyendo alquiler o hipoteca bruta, suministros, comunidad, seguros y tributos. Los expertos estiman que ese esfuerzo nunca debe superar el 30% de los ingresos netos mensuales del hogar, un porcentaje que en autonomías como la valenciana se supera con creces.
De acuerdo con el estudio, el gasto residencial medio mensual por hogar a precios corrientes aumentó un 13% en el periodo analizado, pasando de 610 euros en 2019 a 690 euros en 2024. El mayor incremento se registró en los suministros, con una subida superior al 25%, mientras que los alquileres y las cuotas hipotecarias brutas crecieron en promedio un 15% y un 12,5%, respectivamente. Este incremento se explica por el encarecimiento de los suministros y del alquiler y, desde 2022, por el aumento de las cuotas hipotecarias asociado al endurecimiento de las condiciones financieras. En numerosos casos, el crecimiento del coste residencial ha superado el de la renta disponible, intensificando la presión sobre los presupuestos familiares.
Pero, además, la carga residencial presenta una estructura claramente desigual por regiones. En particular, comunidades como Cataluña, Madrid, Baleares, Canarias y la Comunitat Valenciana presentan de manera consistente una incidencia elevada presión residencial, con hogares que destinan más del 40 % de sus ingresos netos mensuales a gastos de vivienda. Este valor se considera una situación de sobreesfuerzo, lo que sitúa a la región como una con los gastos en vivienda más altos de España. De hecho, es la cuarta autonomía, por detrás de Cataluña, Madrid, Baleares, Canarias.
En el extremo opuesto, País Vasco, Navarra, Aragón y Castilla y León se sitúan de forma recurrente entre las comunidades con menor proporción de hogares en situación de tensión severa. "La repetición de este patrón incluso en los años de mayor presión inflacionaria sugiere que las diferencias territoriales no responden únicamente a shocks coyunturales, sino que están vinculadas a desequilibrios locales entre costes residenciales e ingresos", señala el documento.

- Archivo - Edificación de viviendas. -
- Foto: PLAZA
En el caso de la Comunitat Valenciana, el elevado esfuerzo residencial se explica por una combinación de factores como son el aumento de los precios de compra y alquiler en determinadas áreas urbanas, el auge de la demanda, la presión turística, la reducida oferta y el aumento poblacional, especialmente por parte de extranjeros que llegan con un poder adquisitivo mayor. Factores que han empujado al alza los precios dificultando el acceso a muchos vecinos. "En muchos casos, el coste residencial ha crecido por encima de la renta disponible, intensificando la presión sobre los presupuestos familiares", explica el autor.
Mayor esfuerzo en el alquiler
Por régimen de tenencia, los hogares en alquiler registran el mayor esfuerzo medio (33,5 %), seguidos de los propietarios con deuda (30,7%), mientras que los propietarios sin deuda muestran niveles sensiblemente inferiores (17,3%), aunque no nulos debido al peso de los gastos corrientes de la vivienda.
El estudio también identifica diferencias importantes entre propietarios según el momento en que adquirieron su vivienda. Así, los hogares que compraron antes de 2011 presentan un esfuerzo residencial medio del 23,8% de su renta disponible. En cambio, quienes accedieron al mercado entre 2019 y 2024 destinan de media el 34,1% de sus ingresos a gastos asociados a la vivienda. Esta brecha refleja tanto el encarecimiento del acceso a la vivienda en los últimos años como el endurecimiento de las condiciones financieras tras el cambio de la política monetaria en 2022.
Otro factor importante es la renta. Tanto es así que los hogares con mayores ingresos tienen una probabilidad significativamente menor de declarar dificultades para afrontar los gastos de vivienda. Por el contrario, los hogares con baja intensidad laboral, es decir, aquellos en los que se trabaja menos horas a lo largo del año, presentan mayor riesgo de sufrir tensión económica. De este modo, la incidencia del sobreesfuerzo alcanza el 18,9% entre los hogares con baja intensidad laboral, frente al 7,4% en los de alta intensidad.
Unas cifras que reflejan la fuerte carga que soportan muchos hogares en España por los gastos de vivienda y que destacan la magnitud de la actual emergencia residencial actual. Unos sacrificios para cubrir una necesidad tan básica como es la vivienda sin que, a priori, en el corto plazo vaya a solucionarse esta presión en el mercado.