VALÈNCIA. La Comunitat Valenciana vuelve a situarse entre los principales focos del desequilibrio residencial en España. Como explicó este diario, la autonomía sigue ganando nuevos residentes, principalmente por la inmigración, pero su parque inmobiliario crece a un ritmo más lento, siendo incapaz de absorber esa nueva demanda. Tanto es así que solo en 2025, la región ganó 102.998 nuevos habitantes, al pasar de 5.425.182 a 5.528.180 residentes, mientras levantó 8.846 viviendas nuevas, una cifra claramente insuficiente y que refleja un claro desfase que está agudizando la emergencia habitacional.
Ahora, el informe 'Evolución de la producción de vivienda en España', elaborado por la Asociación Española de Consultoría Inmobiliaria (ACI), concluye que este desequilibrio supuso en 2025 un déficit de 28.965 viviendas en la Comunitat Valenciana respecto a los hogares creados. Y, además, subraya que Alicante y Valencia son dos de las provincias con mayor brecha del país.
Según el informe, en 2025 se registró un déficit nacional de 147.094 viviendas, un déficit que supera en un 40% el observado en 2024. Este saldo negativo se explica por una doble dinámica: por un lado, el aumento de los hogares reales creados, que crecieron un 16%; por otro, la caída de la oferta efectiva, con un descenso del 9% en las viviendas terminadas. El resultado es un mercado residencial cada vez más tensionado, en el que la producción de vivienda no logra acompasarse al ritmo de crecimiento demográfico. A pesar de este dato, hay también algunas perspectivas positivas: los visados de obra nueva acumulan un crecimiento superior al 22% desde 2024 y las calificaciones provisionales han mostrado aceleración en su gestión en los dos últimos ejercicios.
Las mayores brechas se concentran en las provincias con más presión poblacional y económica. Así, Alicante y Valencia se sitúan en el pódium con 12.091 y 11.553 viviendas menos de las necesarias, respectivamente, solo superadas por Madrid, que lidera el déficit con 25.193 viviendas. Le sigue Barcelona con 8.798. Estas cuatro provincias vuelven a situarse en el núcleo del desequilibrio residencial nacional, aunque con comportamientos diferenciados respecto al año anterior.

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- Foto: EDUARDO MANZANA
Según el documento, Barcelona y Valencia lograron que su brecha crezca en menor magnitud que en 2024 por una moderación de la demanda. En el caso de Barcelona esta tendencia está vinculada a una reducción sostenida en la creación de hogares desde 2023 y un aumento de vivienda protegida frente a la libre. Por su parte, Madrid y Alicante agravaron su déficit debido al aumento de creación de hogares en ambas provincias, pero con una visión positiva ya que cuentan con un crecimiento en visados y calificaciones provisionales que se transformarán en nuevos hogares próximamente.
El desequilibrio también se mantiene en las provincias insulares. Baleares, Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife acumulan un déficit próximo a las 7.000 viviendas, desequilibrio que es un 5% superior al del año anterior. En estos mercados, la escasez física de suelo dificulta la capacidad de la oferta para responder a una demanda sostenida.
La situación se extiende, además, al conjunto del territorio. En 2025, solo dos provincias, Cáceres y Soria, registraron más viviendas terminadas que hogares creados, tres menos que en 2024. Asimismo, únicamente el 25% de las provincias consiguió cubrir al menos la mitad de la nueva demanda con viviendas terminadas, frente al 50% que lo logró el año anterior. Este dato confirma que el déficit residencial ha dejado de ser un fenómeno localizado en los grandes mercados para convertirse en una tensión generalizada.
La falta de obra nueva agrava el desequilibrio
Uno de los principales factores que explican este desajuste es la escasa puesta en marcha de nuevas viviendas. El informe señala que la vivienda terminada bajó, pero la vivienda potencial, aquella con visado que será entregada en un plazo aproximado de dos años, creció con un aumento del 9%. Unos signos positivos, pero insuficientes para absorber la demanda acumulada desde 2021, que ya supera las 753.000 unidades.
En la Comunitat Valenciana, las señales de oferta futura son especialmente relevantes. En las tres provincias, los visados crecen de forma importante, y las calificaciones provisionales tienen una tendencia positiva en Alicante y Valencia. Sin embargo, esta mejora tardará en trasladarse al mercado y no compensa todavía el déficit acumulado desde 2021 de casi 147.000 viviendas, el más alto del país a nivel autonómico.
“España no solo necesita más vivienda, necesita que el suelo disponible pueda transformarse en oferta real en plazos razonables. La seguridad jurídica y la colaboración público-privada son condiciones indispensables para que la planificación urbanística se traduzca en viviendas terminadas capaces de absorber la demanda”, señala Ricardo Martí-Fluxá, presidente de ACI.
La insuficiencia de vivienda nueva está trasladando buena parte de la presión hacia el mercado de segunda mano. En 2025, las operaciones de vivienda usada alcanzaron cerca de 684.000 transacciones, un 5,2% más que en 2024, marcando el nivel más alto de los últimos seis años y multiplicando por diez el volumen de la obra nueva.