VALÈNCIA. "Hay mucho humo alrededor del sector tecnológico y probablemente cada vez más. Yo creo que con la IA se está disparando". Así lo apuntaba la pasada semana Iñaki Arriaga, fundador de Acumbamail, en una conversación junto a Javi Santana la semana pasada en La Fábrica de Hielo en el marco del Demo Day del programa ScaleUp de CEEI Valencia. Bajo el título "Construir sin humo: de la tracción al exit pasando por el producto", ambos compartieron una visión poco habitual dentro del circuito startup: menos obsesión por la narrativa y más foco en construir productos rentables y sostenibles.
La charla reunió a dos perfiles con una larga trayectoria tecnológica, aunque poco habituales en los eventos del ecosistema valenciano. Arriaga acumula más de una década trabajando en SaaS, email marketing y monetización de producto. Santana, por su parte, es uno de los referentes españoles en infraestructuras de datos tras su paso como CTO por Carto y su actual etapa en Tinybird.
Aunque ambos reconocieron el enorme potencial de la inteligencia artificial, también coincidieron en que el sector vive un momento de exceso de expectativas. "La inteligencia artificial es la hostia", admitió Arriaga, especialmente por el salto reciente en programación y automatización. Sin embargo, advirtió de que alrededor de la IA se está reproduciendo una dinámica similar a otras olas tecnológicas anteriores. "No creo que vayan a caer todas las empresas de software", señaló, defendiendo que desarrollar y mantener productos sigue implicando una enorme complejidad operativa más allá de generar código.
Santana compartió parte de esa visión, aunque insistió en que el impacto tecnológico sí es profundo y obliga a reaccionar rápido. "No te vuelvas loco con el humo que te venden", recomendó al hablar sobre la avalancha de mensajes alrededor de agentes autónomos y automatización total. "Parece que todo el mundo está en LinkedIn tocándose las narices y su agente está haciendo su trabajo", ironizó, cuestionando parte del discurso dominante en redes sociales y en el ecosistema startup.
El fundador de Tinybird explicó que su compañía empezó a adaptar procesos internos y producto a la IA desde hace meses por miedo a quedarse atrás. Aun así, defendió que construir software a escala sigue requiriendo conocimiento técnico profundo y equipos especializados. "Construir software y vender software es de personas", afirmó.
Capital riesgo y rondas
Más allá de la IA, la conversación derivó hacia el modelo de crecimiento dominante en el ecosistema startup y el papel del capital riesgo. Preguntado directamente por si sigue habiendo "humo" en el sector, Santana respondió sin demasiadas dudas: "La verdad es que sí". En su opinión, buena parte del problema nace de la propia dinámica de la inversión tecnológica. "Cuando aparece dinero que a otra persona no le importa perder, automáticamente aparece un montón de gente alrededor de ese dinero", señaló. "Hay que montar una performance brutal alrededor de la inversión para que parezca que estás trabajando", apuntaba.
Santana comparó además la cultura europea con la estadounidense, donde considera que la agresividad inversora es mucho mayor. "En Estados Unidos van más a saco", resumió, defendiendo que allí existe una mentalidad mucho más enfocada a conquistar mercados globales desde el inicio. Esa visión crítica hacia las rondas también apareció cuando ambos hablaron sobre financiación. Santana dejó una de las frases más comentadas de la tarde: “La realidad es que si puedes no levantar, no levantes”. Para el fundador de Tinybird, el capital tiene sentido cuando el negocio todavía no está claro o cuando la empresa ya tiene tracción suficiente como para acelerar y repartir parte del riesgo, pero advirtió de que levantar dinero también genera presión y puede distorsionar decisiones. De hecho, entre las cosas que aseguró que haría distinto si volviera a empezar citó una especialmente clara: "Levantar tanto dinero es una de las cosas que no haría".
Crecer desde Ciudad Real
El caso de Arriaga representa casi el camino opuesto. Antes de Acumbamail, impulsó una plataforma de crowdfunding inspirada en Kickstarter y posteriormente lanzó la herramienta de email marketing junto a su socio desde Ciudad Real. "Yo monté una empresa para vivir en Ciudad Real", bromeó al recordar cómo algunos inversores le preguntaban si pensaba mudarse a Madrid.
Lejos del modelo de crecimiento financiado por grandes rondas, Acumbamail apostó desde el principio por la rentabilidad. "Acumbamail nunca ha perdido ni un mes dinero". aseguró. Según explicó, la empresa intentó levantar financiación durante apenas unas semanas antes de darse cuenta de que el negocio ya estaba creciendo por sí solo. "En un despiste crecimos", aseguró. Años después, la compañía acabaría vendiéndose, aunque Arriaga reconoció que probablemente hoy tomaría otra decisión. "Probablemente vendería más tarde", afirmó. También admitió que una de las cosas que habría hecho distinto habría sido apostar antes y con más intensidad por marketing y crecimiento.
España, Estados Unidos y el problema de “jugar en primera”
La conversación también dejó espacio para reflexionar sobre las diferencias entre construir compañías tecnológicas en España y hacerlo en Estados Unidos. Santana defendió que existe una enorme distancia cultural y financiera entre ambos ecosistemas. "En España no jugamos en primera", afirmó. El fundador de Tinybird explicó que en Silicon Valley las redes de contactos, el acceso al capital y la ambición global generan dinámicas difíciles de replicar en Europa. Puso como ejemplo startups estadounidenses capaces de levantar decenas de millones antes incluso de lanzar producto, simplemente por la red de relaciones de sus fundadores.
Arriaga coincidió, aunque defendió que en España el juego empresarial ha sido históricamente distinto. "Aquí la gente ha crecido de forma más orgánica", apuntó, recordando que el ecosistema español todavía no ha vivido demasiados casos de compañías tecnológicas gigantescas que hayan generado un efecto arrastre comparable al de otros países europeos o Estados Unidos.
Ambos coincidieron también en que el emprendimiento sigue siendo una actividad muy dura y alejada de parte del relato aspiracional que suele rodear al sector. "Emprender es una cosa bastante sufrida", señaló Arriaga. Santana fue incluso más lejos al afirmar que no está claro que las startups deban convertirse en la base sobre la que construir un país. “No creo que puedas construir un país en base a startups”, reflexionó.
Pese a ello, los dos defendieron la importancia de asumir más riesgos y construir una cultura tecnológica más ambiciosa en España. “Cuando ves a tu vecino hacer cosas que están guays, haces cosas guays”, resumió Arriaga.