VALÈNCIA (EP). Un equipo investigador del Instituto Cavanilles de Biodiversidad y Biología Evolutiva (ICBiBE) de la Universitat de València (UV) ha desarrollado un nuevo enfoque basado en dispositivos acústicos de bajo coste para ampliar el seguimiento de cetáceos en el Mediterráneo occidental. El estudio, recientemente publicado en la revista Remote Sensing in Ecology and Conservation, demuestra cómo sensores acústicos submarinos y cámaras de vídeo pueden integrarse en distintas plataformas de oportunidad, como artes de pesca o embarcaciones, para recoger información clave sobre la presencia de estos animales.
Según ha informado la institución académica en un comunicado, el seguimiento de cetáceos en el océano es "complejo" y los métodos tradicionales, como los censos visuales desde embarcaciones o avionetas, dependen de las condiciones ambientales y suelen limitarse a periodos cortos.
Frente a ello, la monitorización acústica pasiva (PAM, por sus siglas en inglés) permite detectar a los animales a partir de los sonidos que emiten, como clics de ecolocalización o silbidos, mediante sensores submarinos (hidrófonos), independientemente de la visibilidad, el estado del mar o la hora del día. Este enfoque no invasivo permite además estudiar el comportamiento, la distribución y las interacciones de los cetáceos con actividades humanas.
Sin embargo, el elevado coste de los sistemas tradicionales ha limitado su aplicación a gran escala. En este contexto, un equipo internacional liderado por el Spatial Marine Lab de la UV ha evaluado el uso de dispositivos acústicos compactos, asequibles y fáciles de usar, desplegados en colaboración con pescadores, entidades científicas y operadores de observación de cetáceos. Estos sensores se instalaron en artes de pesca y en campañas desde embarcación, de manera que se demuestra su capacidad para registrar vocalizaciones de especies como el cachalote y diversos delfines.
El investigador principal del proyecto, David March, ha explicado que "la bioacústica es una herramienta clave para entender cómo funcionan los ecosistemas marinos, ya que el sonido es un componente fundamental del océano". No obstante, "su uso todavía se encuentra bastante limitado". "La posibilidad de integrar sensores acústicos de bajo coste en plataformas de oportunidad, como embarcaciones o artes de pesca, abre la puerta a ampliar significativamente nuestras capacidades de observación y monitorización del océano", ha añadido.
El estudio también subraya el potencial de estos dispositivos para impulsar la ciencia ciudadana. Su modo de uso permite que buceadores, pescadores o empresas de avistamiento contribuyan a la recogida de datos, de manera que se genera redes de monitorización distribuidas a gran escala.
"Fundamental"
Por su parte, la doctoranda de la UV y autora principal del artículo, Greta Jankauskaite, ha remarcado la importancia de este enfoque para la conservación de cetáceos: "Muchas especies de cetáceos pasan gran parte de su vida bajo el agua y son difíciles de detectar visualmente. La monitorización acústica nos permite 'escucharlas' y conocer mejor su presencia, comportamiento y respuesta a las presiones humanas, lo cual es fundamental para su protección".
Este trabajo se enmarca en varias iniciativas de investigación lideradas o en las que participa la UV. Entre ellas destaca el proyecto 'Ios4dom', financiado por la Generalitat Valenciana a través del programa Cidegent, que promueve la integración de métodos no invasivos para mejorar la monitorización de la megafauna marina.
También se incluye el proyecto Tecmar, centrado en la monitorización bioacústica y el análisis de la interacción entre fauna marina y actividades humanas en el Parque Nacional del Archipiélago de Cabrera, y el proyecto europeo LIFE-OASIS, orientado al desarrollo de artes de pesca inteligentes que, además de reducir impactos, pueden contribuir a la monitorización de la biodiversidad marina.