VALÈNCIA. En la actualidad, el ingeniero biomédico se ha convertido en una figura clave dentro de la planificación quirúrgica en cirugías complejas. El Sistema Quirúrgico Da Vinci, con su equipo de cirugía robótica, marcó un antes y un después. Hoy se utiliza para múltiples procedimientos, desde prostatectomías hasta cirugía cardiaca, urología, ginecología o pediatría, entre otros.
En la península, es ABEX Excelencia Robótica la empresa que distribuye en exclusiva los sistemas robóticos da Vinci en España y Portugal. Entre ambos, se supone que hay instalados ya más de 200 sistemas. En España, el 66 % están en hospitales públicos y el resto en centros privados. Solo en 2025 se realizaron en nuestro país más de 39.000 intervenciones con esta tecnología, un 15% más que el año anterior.
Este crecimiento refleja la consolidación sostenida de la cirugía robótica como una tecnología estratégica en los sistemas sanitarios. Sin embargo, hay que aclarar que no hablamos de robots autónomos dado que requieren siempre la supervisión de un profesional médico o un equipo multidisciplinar en la toma de decisiones. A su especialidad clínica, los galenos suman ahora el aprendizaje del manejo de estas máquinas, en cuya instrucción participa también ABEX.
Mejorar la formación de los cirujanos es también lo que persiguen en la startup malagueña Vectorpipe. Su último producto corresponde a mSurgery que definen como “una plataforma avanzada diseñada para mejorar la experiencia quirúrgica y educativa, proporcionando soluciones inmersivas y flexibles adaptadas a las necesidades de los profesionales sanitarios”.
La plataforma permite conectar quirófanos en remoto en tiempo real. Como hito más reciente destaca la conexión por primera vez de dos hospitales con realidad virtual inmersiva para tutorización quirúrgica remota en una cirugía robótica bariátrica hecha en Valencia con el sistema da Vinci Xi, de cuarta generación. Su tecnología logró conectar a cirujanos del Hospital Clínico de Valencia y del Hospital Germans Trias i Pujol de Badalona, con el apoyo técnico y remoto del Hospital Clínico Universitario Virgen de la Victoria de Málaga.
Realidad mixta e IA para entrar en el corazón
Otra startup que ha aportado un gran avance tecnológico al mundo de la salud es Spika Tech. Nos referimos a su producto VR-CARDIO, un sistema de navegación cardiaca que, haciendo uso de la realidad mixta e inteligencia artificial, facilita el diagnóstico de trastornos cardiacos. La solución permite al profesional médico adentrarse en la cavidad del corazón y obtener una visión 360º como si estuviese dentro, de forma holográfica y estereoscópica. Optimizan así los procesos de cribado y reducen el riesgo en procedimientos clínicos complejos sin necesidad de recurrir inicialmente a procedimientos diagnósticos invasivos, como es el cateterismo. Consiguen, además, ahorros importantes al sistema sanitario.
Spika Tech, fundada en Madrid en 2015, la dirigen tres mujeres de la la misma familia: las hermanas Alicia y Cristina Zúñiga Arnaiz y su madre, María Esther Arnaiz Lozano. Aunque VR-CARDIO se orienta exclusivamente al mundo de la salud, desarrollan también tecnologías para las industrias de telecomunicaciones, aeronáutica y defensa.

Ingeniería de tejidos
La ingeniería de tejidos es otro de los campos en el que ponen el foco algunos emprendedores. Hablamos de bioingeniería, estrechamente ligada a la medicina regenerativa.
En torno a este ámbito surgen tres startups estrechamente relacionadas procedentes del conocimiento académico: Silk Biomed, Bioactive Surfaces (BioS) y Omnia Mater. La primera desarrolla biomateriales avanzados para la regeneración de tejidos y el tratamiento de enfermedades neurológicas y lesiones del sistema nervioso. Utilizan la seda como ‘andamio’ para que las células humanas crezcan y reparen órganos dañados. La segunda investiga recubrimientos y tratamientos químicos que permiten que materiales inertes (como prótesis de titanio o puntas de microscopio) interactúen de forma inteligente con sistemas biológicos. Finalmente, Omnia Mater utiliza las innovaciones desarrolladas por las dos anteriores para crear fibras textiles y materiales sostenibles. Produce fibras de celulosa y viscosa mediante una tecnología ecológica denominada D3S, trasladando la ciencia de materiales de laboratorio.
Las tres startups comparten una base científica común, aunque dos se enfoquen exclusivamente a la salud y la otra democratice su tecnología en otras áreas. Comparten también fundadores y directivos clave procedentes de la investigación universitaria, como los doctores Fivos Panetsos y Nahla Jemni-Damer. Este ecosistema colabora con centros hospitalarios como el General Universitario Gregorio Marañón de Madrid donde las startups ponen la ingeniería y el hospital el escenario real con pacientes. Por ejemplo, mientras Silk Biomed desarrolla los ‘andamios’ de seda para regenerar tejidos, los especialistas del hospital (como cardiólogos o neurólogos) supervisan la reacción de esos materiales en modelos biológicos complejos. Colaboran también con la Unidad de Planificación Avanzada y Manufactura 3D (UPAM3D) del hospital para la que han creado una pequeña máquina, la bioimpresora THOR-X, que introducen en el quirófano para imprimir sobre la marcha, con el paciente en la sala de operaciones, tejidos y órganos humanos, como implantes o injertos a medida creando una malla de seda microscópica sobre la que se depositan células madre. “Cualquier laboratorio que tenga cultivos de células, puede ya hacer hacer tejidos y órganos a un precio asequible”, señala Fivos Panetsos. La bioimpresora patentada cuesta 5.000 euros.
Con el foco puesto en la rama de traumatología, el proyecto de investigación Phygital Bone, de Elisava y la Universidad de Vic trata de dar respuesta a “la creciente demanda de tejido óseo para la investigación, modelización y estudio de patologías. “Lo que hacemos es generar un sistema de fabricación de huesos a medida del paciente, según sus necesidades, a través de algoritmos”, explica el doctor Juan Crespo, director de esta línea de investigación.

Actualmente, cuando hay un fallo óseo, la forma de regenerarlo suele se un autoinjerto o un aloingerto (de un donante). El problema surge en la sala de quirófano, donde resulta muy complicado acoplar el injerto a las medidas exactas requeridas. Uniendo el mundo del diseño avanzado con la medicina regenerativa Phygital Bone busca crear andamios personalizados a la medida exacta de la lesión del paciente para ayudar a que los huesos humanos se curen mejor y más rápido.
La expresión phygital (físico+digital) proviene en este caso de la suma de unsoftware de diseño complejo para crear una estructura que imite la porosidad real del hueso humano y la fabricación de piezas que se fabrican mediante impresión 3D utilizando materiales biocompatibles.