Hay lugares que no solo forman parte de una ciudad, sino también de su memoria. La iglesia de los Santos Juanes es uno de ellos: un templo fundamental en la historia de Valencia que, tras décadas marcado por las heridas del incendio de 1936 y por intervenciones parciales, ha recuperado su luz, su riqueza ornamental y buena parte de su esplendor original.
El primer episodio de Miradas de la Cultura, el videopódcast de la Fundación Hortensia Herrero, se adentra en esta restauración excepcional, hecha posible gracias al mecenazgo de la propia Fundación. Una intervención de enorme complejidad que ha permitido devolver a Santos Juanes el protagonismo que merece dentro del patrimonio valenciano y convertir de nuevo su visita en una experiencia capaz de emocionar a valencianos y visitantes.
Para conocer la dimensión del proyecto, el episodio cuenta con dos de sus grandes protagonistas: Carlos Campos, arquitecto responsable de la intervención arquitectónica, y Pilar Roig, al frente de la restauración pictórica, escultórica y ornamental. Junto a ellos recorremos un templo que conserva huellas de distintas épocas, desde su sustrato gótico hasta la exuberancia barroca de sus pinturas, esculturas, estucos y dorados.
La conversación permite descubrir los retos de una restauración marcada por la memoria del fuego, la recuperación de las pinturas de Antonio Palomino, la investigación desarrollada durante décadas desde la Universitat Politècnica de València y el trabajo de un amplio equipo interdisciplinar. También muestra la importancia de los detalles: la iluminación, la recuperación de elementos arquitectónicos ocultos, el camarín de la Virgen de los Desamparados, las gárgolas góticas o los espacios entre bóvedas que ayudan a entender la historia del edificio.
Pero este episodio es, sobre todo, el relato de una recuperación largamente esperada. Una obra que ha unido conocimiento, técnica, pasión y compromiso con el patrimonio, y que ha encontrado en la Fundación Hortensia Herrero el impulso decisivo para completarse. Santos Juanes vuelve así a ocupar el lugar que le corresponde: el de uno de los grandes tesoros culturales de Valencia.